Movilización multitudinaria por la unidad

El domingo 8 de octubre, una semana después del 1-O, la Cataluña no independentista inundó las calles de Barcelona. Una masiva manifestación -con una asistencia claramente superior al medio millón de personas- convocada por Sociedad Civil Catalana (SCC), se ha convertido en la primera expresión en la calle de esa mayoría de la sociedad catalana que está por la unidad y rechaza los planes independentistas de Puigdemont y su Govern.

“Basta, recuperemos el Seny”, fue el lema que presidió la multitudinaria manifestación del 😯 por las calles de Barcelona, seguida por un mar de banderas españolas, catalanas y europeas, junto a pancartas que hacían referencia a lo que se ha dado en llamar la “mayoría silenciosa” no independentista en Cataluña: “Democracia, libertad, Estado de Derecho” o “También somos Cataluña”. La marcha, reivindicativa y pacífica, colapsó los alrededores de la Plaza de Urquinaona -donde estaba convocada la cabecera- y una riada de gente llenó toda Via Laietana de punta a punta, llenando la Diagonal hasta la plaza de Antonio López (Correos). Los organizadores de SCC aseguran haber conseguido cerca de un millón de asistentes, mientras que la Guardia Urbana de Barcelona lo reduce a 350.000. Pero más allá de la eterna guerra de cifras, la manifestación fué absolutamente masiva -comparable en volumen a las últimas Diadas- y completamente pacífica y democrática.

Especialmente importante fue la intervención del socialista Josep Borrell, que desde situar la gravedad de la situación -“vivimos momentos casi dramáticos…”- se desmarcó del PP y de la represión policial: “esto no es un problema de orden público”-; y denunció las falsedades del independentismo: “Cataluña no es un Estado ocupado”, “No creáis a quienes dicen que el Derecho Intenacional está del lado de los independentistas”; criticó a la derecha que pedía cárcel para Puigdemont: “no gritéis como las turbas en el circo romano, a prisión sólo van las personas que dice el juez que tienen que ir”; y a los empresarios catalanes por sus “prisas” en marcharse ahora cuando “deberían haberlo dicho antes, porque de haberlo dicho quizás esto no estaría ocurriendo”.

También el manifiesto de la SCC, elaborado por el exfiscal Carlos Jiménez Villarejo y ex-eurodiputado de Podemos, en el que se insistió en la necesidad de “tender puentes”, subrayando que “Catalunya somos todos. No solo los nacionalistas”.

Incluso la intervención del novelista y Premio Nobel Vargas Llosa llamo a la Cataluña mestiza, intelectual, avanzada y progresista de la que él mismo formó parte antaño. Vargas Llosa resaltó entre otras cosas que “los miles de catalanes y hombres y mujeres venidos de toda España (…) queremos que las empresas vuelvan para que Cataluña sea la capital industrial de España (…) y que Barcelona sea la capital cultural de España”, refiriéndose a la Ciudad Condal de los 80 que él compartió con escritores como García Márquez o editores como Carmen Barcells, antes de que el asfixiante dominio nacionalista sobre el prodigioso ambiente cultural catalán apagara su vigor.

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