Más mayoría por la unidad

Las maniobras para formar un nuevo gobierno independentista, aprovechando su mínima mayoría parlamentaria, no pueden ocultar la realidad que, de fondo y por encima de las provocaciones de Puigdemont, sigue determinando el desarrollo de los acontecimientos en Cataluña.

A pesar de la ofensiva vivida desde septiembre del pasado año, el apoyo a las tesis secesionistas no solo no ha aumentado, sino que por el contrario lo que en realidad ha subido es el respaldo a la unidad y el rechazo a la ruptura en el seno de la sociedad catalana.

Una reciente encuesta publicada en El País nos informa de cuáles son las tendencias principales en Cataluña. El apoyo a la continuidad del procés soberanista queda reducido al 22%, mientras que el 72% apuesta por “buscar una estrategia negociadora del tipo que se ha seguido en el País Vasco”, absolutamente alejada del enfrentamiento con el Estado y de vías unilaterales.

Cuando se pregunta sobre el posicionamiento en una hipotética consulta, solo el 26% apoya la independencia, y más de la mitad -el 51%- defiende “que Cataluña forme parte de España con nuevas y blindadas competencias”.

Es el apoyo más bajo registrado a la independencia desde 2015. Como ya había sucedido en otras ocasiones, la radicalización del procés al calor del referéndum del 1-O, ha recortado la base social del independentismo.

Es significativo que solo el 46% de los votantes de Junts per Catalunya y el 33% de los de ERC se pronuncien a favor de “continuar el procés soberanista”“.El apoyo al procés soberanista se reduce al 22%, el más bajo desde 2015”

Puede argumentarse que estos son solo datos procedentes de una encuesta, que puede contener errores y haber sido debidamente “cocinada”. Pero las tendencias que marca se corresponden con las expresadas en la otra “encuesta”, esta sí absolutamente fiable: la que expresaron las urnas el 21-D.

Allí se comprobó que, a pesar de las cargas policiales del 1-O y la detención de exconsellers, el apoyo a la independencia no solo no aumentaba sino que retrocedía. Los partidos independentistas fracasaron nuevamente en su intento de superar el 50% de los votos. Se quedaron en el 47,5% de los votos emitidos. Y, teniendo en cuenta el conjunto del censo, el peso real del apoyo a la independencia en la sociedad catalana quedaba reducido al 37,1%.

Por el contrario, el voto a favor de la unidad se movilizó como en ninguna otra elección anterior. Superando en 200.000 votos a los sufragios independentistas. Una distancia que se amplia hasta 400.000 en la provincia de Barcelona. Esta es la realidad -la de una mayoría por la unidad que crece, y la de un apoyo a la independencia que sigue siendo minoritario que no pueden ocultar las provocaciones de Puigdemont.

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