Perfil: Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN

Las trampas de la propaganda

En pleno mes de agosto, un amplio reportaje en el principal periódico nacional nos ofrecí­a un perfil de Jens Stoltenberg, el actual secretario general de la OTAN. Las alabanzas a Stoltenberg en sus páginas corrí­an parejas con el mayor grado de implicación en la maquinaria militar de la OTAN que nos están imponiendo.

¿Quién es Jens Stoltenberg?Jens Stoltenberg es el secretario general de la OTAN desde octubre de 2014. ¿Quién es este político noruego, cabeza política de la mayor organización bélica del planeta?

Su padre, Thorvald Stoltenberg, fue ministro de Defensa y candidato, en plena Guerra Fría, a presidir la OTAN.En 1985, Jens Stoltemberg ya dirigía la Liga Juvenil Obrera, las juventudes del DNA, el histórico partido socialdemócrata noruego. Su actuación se concentra en un punto: acabar con su oposición a la OTAN, mantenida desde los años sesenta. Tal y como el mismo confiesa, “comencé a trabajar por un cambio de actitud. Dos años después logré que el partido estuviera a favor de permanecer en la Alianza”. “En unos momentos donde la OTAN recrudece su ofensiva bélica, en la que España participa en primera línea, es necesario redoblar la propaganda, para que aceptemos el atraco convencidos de que los ladrones vienen a rescatarnos”

Su carrera política es meteórica, y se convierte en el primer ministro más joven en la historia de Noruega.Su gobierno hace bandera de la retirada de una parte de las tropas desplegadas en Afgnistán, la aprobación del matrimonio homosexual o su política ecológica.

Pero, bajo su presidencia, Noruega es también el país que más incrementa sus gastos militares, hasta convertirse en uno de los miembros de la OTAN con mayor gasto de defensa por habitante.

En marzo de 2011, toma personalmente la decisión de enviar a Libia cazabombarderos de la Real Fuerza Aérea para respaldar los ataques desatados por EEUU, Reino Unido y Francia.

Tres años después, Jens Stoltenberg es elegido secretario general de la OTAN. Bajo su dirección, la OTAN emprende el mayor rearme desde el final de la Guerra Fría. Multiplicando su presupuesto, desplegando la Fuerza de Reacción Rápida frente a las fronteras rusas, culminando la instalación del escudo antimisiles, o incrementando su presenci en el Golfo Pérsico.

Toda una ofensiva bélica que culminó en la Cumbre de Varsovia, donde Stoltenberg respaldó las exigencias de Obama para que los aliados incrementen su contribución económica a la OTAN -aunque sea a costa de recortar más la sanidad o la educación- y aumenten su participación en primera línea en los diferentes frentes abiertos.

¿Cómo nos lo presentan?Estos son los hechos. La trayectoria política de Jens Stoltenberg no se corresponde con la de un activista en causas humanitarias, sino con las de alguien que, muy por encima de su fachada progresista, ha tomado siempre partido por el imperio en el terreno clave, en el militar.

Pero un reciente reportaje aparecido en El País Semanal nos presenta el lado humano del actual secretario general de la OTAN.

¿Qué remarca el reportaje de la personalidad y trayectoria de Jens Stoltenberg?

Nos lo presenta como “un político afable y familiar”, dialogante con sus subordinados, que procura retornar a su casa en bicicleta o que gasta bromas a los soldados.

Y se nos señala su compromiso con la defensa del medio ambiente o la igualdad entre el hombre y la mujer. Recordándonos que aprobó el permiso parental independiente del de la madre, tomándoselo él mismo porque “es maravilloso pasar ese tiempo con tu hijo”.

Concluyendo que estamos ante alguien que “huye de los dogmatismos y con unas convicciones democráticas a prueba de matanza terrorista”, en referencia a su respuesta como primer ministro a la matanza (77 víctimas,la mayoría jóvenes laboristas) perpetrada por el ultraderechista Anders Behring Breivik.

No fue un reportaje casual. Fue la OTAN quien invitó a los periodistas españoles, junto a otros medios internacionales, a acompañar al secretario general de la OTAN en el viaje a la base militar de Trondheim.

Todo estaba preparado para ofrecer el lado humano de quien preside una de las mayores maquinarias de guerra del planeta.

¿Qué objetivos persiguen?En unos momentos donde la OTAN recrudece su ofensiva bélica, en la que España participa en primera línea, es necesario redoblar la propaganda, para que aceptemos el atraco convencidos de que los ladrones vienen a rescatarnos.

O utilizar maniobras de distracción para ofrecer lo accesorio mientras se nos impone lo sustancial.

Stoltemberg gobernó en Noruega presentando como credenciales progresistas la aprobación del matrimonio homosexual… para que no se hablara de que durante su mandato Noruega fue el país que más incrementó su presupuesto militar. Cultivaba su perfil ecologista… pero comprometía a la aviación noruega en los bombardeos sobre Libia.

Nos devuelve la imagen del Zapatero que no se levantaba en un desfile militar al pasar la bandera norteamericana… para después arrodillarse y firmar antes de abandonar la presidencia la instalación del escudo antimisiles en Rota.El guión se repite una vez más. Como Javier Solana, Stoltenberg utilizó su militancia antinorteamericana en su juventud para imponer la aceptación de la OTAN.

No se puede cambiar tanto. Y Roma tampoco permitiría que Viriato dirigiera sus legiones. Estaban allí -Stoltenberg y Solana- para hacer exactamente lo que hicieron: dirigir a una izquierda antinorteamericana hacia el apoyo a las guerras del imperio.

El reportaje sobre el secretario general de la OTAN es toda una amenaza disfrazada de un bonito envoltorio. Cuanto más maquillaje necesitan, es que su fealdad ha aumentado.

Pero habrá que empezar a llamar a las cosas por su nombre. La base de drones de la OTAN en Lugo no son un inofensivo certamen de aeromodelismo, sino una concentración de maquinas utilizadas para matar. Los soldados españoles en Polonia no defienden la seguridad europea, sino que son la avanzadilla que EEUU arroja contra Rusia. Y el secretario general de la OTAN no es un “político afable” defensor de causas progresistas, sino el brazo ejecutor de un imperio que con una mano nos impone los recortes y con la otra nos utiliza en sus guerras.

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