Un 'otoño caliente' para las pensiones

Las pensiones vuelven al centro del debate político en un otoño decisivo

El 15 de noviembre es el plazo máximo para aprobar la "reforma Escrivá", que -mediante el enrolamiento "automático" de los trabajadores en los planes privados de empresa- supone en los hechos la semiprivatización del sistema público de pensiones. Las plataformas en defensa de las pensiones públicas anuncian movilizaciones, entre ellas la MERP, que exige blindar las pensiones en la constitución y convoca una manifestación en Madrid el 13 de noviembre.

Las pensiones siempre han sido un punto central y nodular de la vida política española, en tanto que son uno de los principales «bocados pendientes» para bancos y fondos de inversión extranjeros, y por otra parte uno de los pilares de las condiciones de vida y trabajo para el 90% de la población. Pero no siempre están en primera plana. Ahora se han puesto en el centro del candelero, con las declaraciones del ministro Escrivá y con las de Pablo Casado.

No es un asunto coyuntural. Conforme se acerque la fecha del 15 de noviembre, límite de la etapa fijada por Bruselas para dejar aprobada -con consenso o sin ella- una reforma de las pensiones, las jubilaciones van a ser sin duda uno de los centros políticos de un otoño que se adivina «caliente».

Jubilarse a los 70… o a los 75.

Todo comenzó cuando en una entrevista con el diario Ara, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, abogó por  acometer «un cambio cultural en España» que le permita seguir la «tendencia clara» que hay en el resto de Europa, donde «entre los 55 y los 70 o 75 años se trabaja cada vez más». Hasta los 75. Las declaraciones, como es lógico, se han hecho virales y han desatado la indignación general en la calle y en las redes sociales.

Por mucho que el ministro, como ya ha hecho muchas veces, se defendiera luego diciendo que «no se le entendió bien», la referencia a jubilarse a los 75 no fue una mención suelta o descontextualizada. En la entrevista, Escrivá defendió que hoy en día «por razones demográficas y de calidad de vida se puede trabajar más» que antes, y que España era en este sentido, «una anomalía a nivel europeo», donde la edad media de jubilación es más avanzada. «Hay elementos que son normativos, como cláusulas de jubilación obligatorias, pero creo que es un elemento fundamentalmente cultural», indicó Escrivá.

Según dijo Escrivá, la costumbre de jubilarnos antes es un elemento «cultural», arraigado en el elevado paro que suele haber en España, al menos en comparación con otros países, y «por una cierta creencia de que la ocupación juvenil sustituye a la senior: pero esto no es así, está ampliamente demostrado». Y que, por ello, debemos acometer «un cambio cultural».

Si estas palabras las hubiera dicho otro miembro del gobierno, podríamos creer que se le ha «malinterpretado» o que él «no quería decir lo que la gente he entendido». Pero hay que tener en cuenta que Escrivá -ex economista jefe del BBVA y ex presidente de la AIReF- tiene ya un dilatado historial de «globos sonda».

Por ejemplo, cuando dijo que para jubilarse habría que computar como mínimo 35 años. Tras la enorme polémica, dijo rectificar. Pero hoy ese alargamiento del cómputo está en la reforma que presenta para ser aprobada antes del 15 de noviembre.

Por mucho que Escrivá se defendiera luego diciendo que «no se le entendió bien”, sus «globos sonda» como el de jubilarse a los 75 no son equivocaciones ni malentendidos, sino auténticos arietes para colar en el debate político cuestiones inaceptables.

A principios del verano lanzó otra bomba, asegurando que los baby boomers tendrían que elegir entre cobrar menos pensión o trabajar más. Se montó una bronca y dijo que se le había interpretado mal. … Pero ese argumento forma parte del llamado «factor de solidaridad intergeneracional» incluído en su reforma, que viene a sustituir al «factor de sostenibilidad» de Rajoy, pero que tendrá los mismos efectos nocivos sobre las pensiones de los ‘boomers’ nacidos entre el 55 y el 79.

Sus «globos sonda» no son equivocaciones ni malentendidos, sino auténticos arietes para colar en el debate político cuestiones inaceptables.

Casado: ¿vuelta al 0,25%?

La otra andanada contra las pensiones en los últimos días ha venido del Partido Popular. En la Convención que el PP ha celebrado en Santiago de Compostela, el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy ha asegurado este lunes que la reforma de las pensiones del Gobierno de Pedro Sánchez es «un error». Y recomendó al actual líder del PP, Pablo Casado, que la derogase sin contemplaciones cuando retornara a la Moncloa «aunque te convoquen una huelga». Rajoy recalcó que liquidar el factor de sostenibilidad y «volver otra vez a la indexación de las pensiones al IPC es una equivocación»..

Casado defendió la reforma de las pensiones de Rajoy de 2013 -la única gran ley del anterior ejecutivo que, gracias a la fuerza de la lucha del movimiento pensionista, ha podido ser demolida- y aseguró que cuando él fuera presidente, desvincularía de nuevo la revalorización de las pensiones respecto al IPC. Esta medida, una de las principales demandas del movimiento pensionista, fue votada favorablemente por el Pacto de Toledo, incluídos los votos del PP.

La otra andanada contra las pensiones en los últimos días ha venido del Partido Popular. Casado ha asegurado que cuando él sea presidente, desvinculará de nuevo la revalorización de las pensiones respecto al IPC

El movimiento pensionista calienta motores

Mientras se producen estos ataques -desde dentro del gobierno y desde la oposición- el movimiento en defensa de las pensiones públicas está volviendo a desplegar toda su actividad, preparándose para un otoño caliente de protestas y movilizaciones.

La Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (Coespe) ha convocado para el próximo 16 de octubre a pensionistas y trabajadores de todo el país a una gran manifestación en defensa del sistema público de pensiones, «que está en peligro por las reformas y contrarreformas que están haciendo a través del Pacto de Toledo y los acuerdos vergonzosos a los que se está llegando en la mesa de negociación social, que suponen recortes inadmisibles», según denuncia Damián Rodríguez, su portavoz.

La Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones, que agrupa a cerca de 380 organizaciones, ha convocado otra gran manifestación el 13 de noviembre en Madrid -justo dos días antes del límite que ha fijado el gobierno para negociar la reforma de las pensiones- para exigir el Blindaje Constitucional de las Pensiones, una reforma de la Carta Magna que incluya las pensiones públicas como un derecho fundamental, que obligue a los gobiernos a mantener el poder adquisitivo de los pensionistas presentes y futuros, y que prohíba de forma taxativa e inequívoca cualquier tipo de privatización de las pensiones públicas, sea total o parcial.

La MERP, asímismo, convoca todos los lunes a las 19:00 de la tarde, concentraciones en el centro de las ciudades y localidades de todo el país, y ha anunciado la próxima publicación de varios manifiestos donde se reflejará el enorme apoyo social y del mundo de la cultura que tiene la exigencia de blindar las pensiones en la Constitución.

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