Movimiento 15-M

La rebelión telúrica

Explican los expertos, sobre el terremoto de Fukushima, que es el resultado de la tensión telúrica acumulada durante décadas. Un potencial “reprimido” en las entrañas de la Tierra. Ahora, el 15-M está permitiendo emerger lo que no se veí­a: otra cultura, la mayoritaria, aunque no la dominante.

No es que se creen nuevas formas, es que ya existían, las conocíamos y convivíamos con ellas, incluso eran nuestras. Pero el Movimiento 15-M está actuando como unta del iceberg, como un efecto cristalizador en torno al que parecen hacerse visibles, cobrar sentido y coherencia común las miles y diversas expresiones que durante años se han ido tejiendo frente a la cultura oficial. Editoriales, pequeñas discográficas, escritores y músicos, artistas y compañías de danza, que han respondido al reto desde el mismo momento de ser planteado: frente a una cultura de pensamiento único que asfixia, o mejor oculta y aísla, todo aquello que le es ajeno a sus intereses, un torrente inagotable de iniciativas y creatividad. No es algo generado durante la crisis, sino que existía ya como respuesta a la expresión cultural necesaria de los principales centros de poder y su partitocracia. Una casta política “cebada y castrada”, en este sentido, encargada de hacer cumplir los “cánones”. Además la respuesta dada por las grandes corporaciones culturales a la crisis ha significado tratar de exprimir y asfixiar más al sector recurriendo a monopolizar rincones antes reservados, como los directos, la música o la literatura en Internet. Desde luego, ni se ha cantado, ni se ha escrito la última palabra. Aunque esto recorre todo el mundo de la cultura en general, la literatura y la música, son quizás los ámbitos más significativos. La combinación de innovación, industria y artesanía nos permite aquí comprender la envergadura y hondura de esta rebelión telúrica ante el pensamiento y las formas únicas. Modernidad y artesaníaA finales de los años 80 ya surgían multitud de editoriales independientes que buscaban sus propios canales y autores que se resguardaban en ellas reclamando una oportunidad. Durante dos décadas la edición de libros se ha duplicado y con ella la existencia de alternativas literarias independientes caracterizadas por el dinamismo, la creatividad y la independencia. Desde la emblemática Anagrama, hasta Lengua de Trapo, Bartleby Editores, Bernice, Caballo de Troya, Pretextos, Alfabia, o Candaya no solo han defendido una forma de editar libros sino que la han llevado a la práctica adaptándose a la realidad con todas sus dificultades, es decir, el monopolio de los gigantes editoriales. Su existencia ha sido clave para la publicación de autores absolutamente inexistentes para el gran mercado. Una auténtica cruzada con muy diferentes respuestas, aunque aisladas. Las cosas están cambiando. El criterio del beneficio inmediato que imponen las grandes editoriales ha actuado al mismo tiempo quitando el suelo al paso de las independientes. Si un autor cogía vuelo y nombre era inmediatamente fichado por una marca importante, obligando a las editoriales independientes a comenzar de nuevo una y otra vez. Por otra parte, todo el mundo sabe que el mejor aceite es el que se extrae de las aceitunas de secano, de las que crecen con mayores dificultades. Las pequeñas editoriales se han convertido en verdaderas buscadoras de talentos. Lo hacen, y lo hacen muy bien. Obligadas a pegar la nariz al suelo para olisquear las huellas de la realidad y la vanguardia, estas iniciativas editoriales han sembrado el país de creatividad literaria en un amplio sentido de la palabra. Hace un año Juan Goytisolo, en una entrevista para esta casa, recelaba del “mercado literario” y depositaba su confianza en las nuevas generaciones de escritores, de los que aseguraba conocer muy valiosas promesas. Cabalgando en la red Otro factor determinante ha sido el de Internet. La red ha cambiado el sistema de relaciones culturales y las formas de difusión, incluyendo por supuesto las de hacer negocio, en el sentido más sano de la “venta” de cultura. Pese a que también en Internet las grandes editoriales cuentan con ventaja, por no hablar de las dificultades que impone la aparición del eBook, la editoriales independientes parecen saber adaptarse rápido y audazmente. Desde la publicidad “viral”, el uso de facebook, los debates en los blogs… editoriales como Blackie Books, Acantilado, Siruela, cuatro ediciones, Adelphi, Alpha Decay, o la alternativa “librosinlibros.es”, en la que participan editoriales como Calamo, Cangrejo pistolero, Ediciones del Viento o Rey Lear, Internet y los libros electrónicos son ya una herramienta más a través de la que ofrecer un gigantesco mundo de alternativas y ofertas literarias de lo más variado. Como no puede ser de otra manera, uno puede encontrarse lo peor y lo mejor, pero se lo encuentra; hay que buscarlo, y mucho; hay que querer encontrarlo… pero es una realidad que ha permanecido oculta durante mucho tiempo y que cada vez emerge con más fuerza. Ahora los editores cosechan amigos en facebook y organizan debates entre los autores y los lectores en foros y blogs, al mismo tiempo que empiezan a tejer una compleja red de relaciones, acuerdos y plataformas desde las que defender sus intereses comunes. Es un nuevo modelo de comunicación que se dirige directamente al lector, hasta la pantalla de su ordenador, dando por su puesto que las viejas formas deben pasar, tarde o temprano, a las estanterías de los museos. Y no nos referimos a el libro impreso. Otras iniciativas como las de las editoriales cartoneras, nacidas en Iberoamérica, trabajan a pie de calle con el libro artesanal, e implicando a los lectores en su fabricación. La gente ávida de literatura puede ahora proponer el contenido de las colecciones, los títulos a traducir, e incluso los formatos. Un sistema de relaciones democráticas que, de momento, los gigantes no pueden asumir. Es el “valor añadido” y la diferencia entre trabajar con la literatura y que sea rentable, y servirse de ella para obtener beneficios, sometiéndolo todo a este criterio. Lo que en términos de “mercado” se denomina “gestión de comunidades”, como la creación de un canal en Youtube con entrevistas a grandes autores, se ha convertido para las editoriales independientes en una forma de saltarse los corta-fuegos monopolistas del sector. Esto significa también que los autores se implican en todo el proceso, aumentando su capacidad de decisión y, por lo tanto, de contacto con sus lectores, algo que necesariamente incide en la creación literaria. Algo así como la versión 2.0 del teatro interactivo de El Brujo, con su permiso. Libreros y auto-autores La supervivencia de las pequeñas editoriales ha pasado por apoyarse en sus clientes, y la de los autores por hacerlo en sus lectores. ¿Quiere esto decir, como señalábamos antes, que desaparecerán las viejas formas? No. Desaparecerán los viejos contenidos haciendo nuevas las viejas formas. De hecho, en la última década las pequeñas librerías han pasado de 600 a casi 900 según la Federación de Gremios de Editores de España. Librerías transformadas en dulces rincones a mano del lector en el que un “librero” te ayuda a elegir. Pequeñas plataformas que se están convirtiendo en toda una red para las editoriales independientes. No solo se centran en la venta a través de Internet, sino que sus rincones literarios a pie de calle son también fortalezas frente a la monopolización. Y luego está la “autoedición”; o visto desde la iniciativa de mayor éxito: Bubok. Esta editorial lleva tres años facilitando la autoedición en un país que publica cien mil títulos al año sin que muchos autores puedan llegar a hacerlo nunca. En el 2010 publicaron 20 mil títulos, englobando a más de 35 mil autores. Las ventas luego dependen del trabajo que haga el propio autor. Como los libros se imprimen exclusivamente bajo demanda, no hay tirada mínima y la única condición es el precio mínimo que impone Bubok para cubrir sus costes en las ediciones de papel. Si el libro se vende en formato electrónico, el autor es libre de fijar el importe que quiera. Sea cual sea, se llevará el 80% del precio marcado, y el otro 20% irá para la empresa. Nadie duda de que el libro electrónico es el futuro, y así lo piensa la Confederación Española de Libreros, que engloba a 1.500 librerías asociadas y que por eso ya actúan conjuntamente en la red en todostuslibros.com, web que permite a los lectores saber dónde encontrar un título. En este mismo sentido iniciativas como Contexto, que engloba a editoriales como Asteroide, Barataria, Impedimenta o Periferia, buscan crear espacios de reflexión y unidad ante los retos que han de abordar las editoriales independientes. Y no es algo aislado. Desde el 2001 se vienen celebrando los encuentros “Otra Mirada” de editoriales, autores y librerías independientes iberoamericanas, que celebraron su primera edición en Zaragoza, y que ha permitido crear organización y objetivos comunes. Espacio Independiente Aunque ya hemos dedicado espacio a la creación independiente musical en estas páginas, es necesario volver a remarcar algunos rasgos de lo que seguramente es la respuesta más lograda ante la monopolización. Y ésta es la encabezada por la UFi (Unión Fonográfica Independiente). La venta de música no ha parado de caer en los últimos años. A parte de su relación con la crisis que recorre el país, una parte del sector se enfrenta a un viejo problema, el de dar salida al 80% de la producción de discos de la que es responsable la UFi. Frente a estos contundentes datos solo se recauda el 20% de lo que genera el negocio en España, y no por la calidad y la demanda de los consumidores, sino principalmente por los canales de promoción y venta. Por eso la salida de los discos en las tiendas de música es un auténtico “cuello de botella” para las productoras independientes. Hay que tener en cuenta que de muchos de los trabajos independientes no se puede saber su cuota de mercado, porque literalmente se quedan en los catálogos. Hablamos de artistas tan “poco” conocidas y con tan “poca” entrada en sus conciertos como Martirio. Recientemente se dio un paso determinante hacia la solución: tener sus propios espacios de distribución concebidos más allá del modelo tradicional de tienda de discos, pero mucho más vivo que el modelo de gran superficie para la venta y promoción. El “Espacio” que está situado en la plaza Matute, número 7, en el barrio de Las Letras de Madrid, cuenta con cuatro “especialistas” que atienden y asesoran, y doscientos metros cuadrados para exposiciones, presentaciones, y una cafetería en la que disfrutar de buena música. Auténticas joyas de la música tienen ya un sitio donde ser encontradas más allá de buscadores y pateadores de callejuelas. El “Espacio” se ha financiado con las cantidades que cada discográfica ha podido aportar, ni bancos ni fondos públicos tienen presencia en la inversión. Acompañando al “Espacio” pronto se abrirá una web con la posibilidad de comprar cualquier disco de los 60 asociados de la UFi. Teniendo en cuenta que ahora más que nunca las discográficas independientes viven de los conciertos, poner un pie en la calle y no renunciar a un ámbito propio de difusión de la música es tan importante como dar una respuesta a los retos de la red. En cualquier caso la celebración de la II edición de los Premios de la Música independiente son una muestra de la salud y fortaleza del camino emprendido. Un botón de muestra Al inicio de este artículo se cogía como hilo conductor el 15-M. Como también decíamos al principio, no es que el 15-M haya provocado un cambio en el mundo de la Cultura; es un movimiento que acaba de nacer y hay que cuidar que se desarrolle, crezca y madure. Sino que la irrupción de este fenómeno, con cientos de miles de ciudadanos en las calles, replanteándose su capacidad de decisión ante las “enfermedades” que la crisis ha puesto de manifiesto y agudizado, es la expresión social, la punta del iceberg, de algo mucho mayor que viene ocurriendo también en el mundo de la Cultura, y de lo que esta casa forma parte: la respuesta al pensamiento único y a las formas de un “régimen” ajeno a la democracia, las libertades, la soberanía, la paz y el progreso. Entrevista a Nacho Vega Mariana Enríquez para Página 12 “En el mundo de la música hay una crisis anterior a la actual crisis financiera, y es muy beneficiosa para la música. Se pinchó la burbuja de la venta de CDs, de las grandes compañías y sus negocios, de las promociones. Lo que ocurre ahora es que no hay tantos artistas millonarios, pero sí artistas que tienen muchas más posibilidades de difundir su música. Creo que vivimos un buen momento. Desde luego económicamente es una época espantosa, los mercados y la banca son los que mandan, son los causantes de una crisis y ellos no la están pagando. La diferencia es que las grandes compañías, con su manera de imponer el CD y de vender a los artistas como si fueran sanitarios, han causado su propia crisis pero en este caso ellos son los que se están viniendo abajo. Y eso es una buena noticia. […] La piratería es una consecuencia de la manera de hacer las cosas de la industria. Yo personalmente no tengo nada en contra de que la gente se baje la música, me parece libre y de hecho nuestros discos en Marxophone (la discográfica de Nacho Vega) tienen la licencia de Creative Commons para que cualquiera lo haga sin ningún problema. Se siguen vendiendo discos de todos modos, de hecho yo sigo comprándolos, en parte porque la calidad de los archivos de audio suele ser mala. Imagino que esto cambiará con el tiempo. De todos modos, a la música no necesitas oírla perfectamente para disfrutarla.”

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