Louis Althusser

La filosofí­a, arma de la revolución

Una sola expresión resume la función maestra de la práctica filosófica: ‘trazar una línea de demarcación’ entre las ideas verdaderas y las ideas falsas. Es una expresión de Lenin. Pero la misma expresión resume una de las operaciones esenciales en la dirección de la práctica de la lucha de clases: ‘trazar una línea de demarcación’ entre las clases antagonistas. Entre nuestros amigos de clase y nuestros enemigos. Es la misma expresión. Una línea teórica de demarcación entre ideas verdaderas e ideas falsas. Una línea política de demarcación entre el pueblo (el proletariado y sus aliados) y los enemigos del pueblo.

La filosofía representa la lucha de clase del pueblo en la teoría. Por otra parte, ayuda al pueblo a distinguir en la teoría y en todas las ideas (políticas, éticas, estéticas, etc.) entre ideas verdaderas e ideas falsas. En principio, las ideas verdaderas siempre sirven al pueblo; las ideas falsas siempre sirven a los enemigos del pueblo. ¿Por qué la filosofía lucha por palabras? Las realidades de la lucha de clases son »representadas» por »ideas» que son a su vez »representadas» por palabras. En el razonamiento científico y filosófico, las palabras (conceptos, categorías) son »instrumentos» de conocimiento. Pero en la lucha política, ideológica y filosófica, las palabras son también armas, explosivos, tranquilizantes o venenos. Ocasionalmente, la totalidad de la lucha de clases puede ser resumida en la lucha de una palabra contra otra palabra. Ciertas palabras luchan entre sí como enemigas. Otras palabras son la sede de una ambigüedad: la que está en juego en una batalla decisiva pero aún no decidida.

Por ejemplo: Los comunistas luchan por la supresión de las clases y por una sociedad comunista, en la que un día, todos los hombres serán libres y hermanos. Sin embargo, toda la tradición clásica marxista ha rechazado decir que el marxismo es un humanismo. ¿Por qué? Porque en la práctica, esto es, en los hechos, la palabra humanismo es explotada por una ideología que la usa para luchar, esto es, para matar, otra expresión verdadera y vital para el proletariado: la lucha de clases. Por ejemplo: los revolucionarios saben que, en última instancia, todo depende no de las técnicas, armas, etc. sino de los militantes, de su conciencia de clase, su dedicación y su coraje. Sin embargo, toda la tradición marxista ha rechazado decir que es »el hombre» quien hace la historia. ¿Por qué? Porque en la práctica, esto es, en los hechos, esta expresión es explotada por la ideología burguesa para luchar, esto es, para matar otra expresión verdadera y vital para el proletariado: son las masas las que hacen la historia. Al mismo tiempo, la filosofía, incluso en sus obras más extensas en donde es más abstracta y difícil, lucha por palabras: contra palabras mentirosas, contra palabras ambiguas; a favor de las palabras correctas: combate por »matices de opinión». Lenin decía: »Sólo los miopes pueden considerar irrelevantes y superfluas las luchas entre fracciones y la diferenciación entre matices en las opiniones. El destino de la socialdemocracia rusa por largos años por venir, puede depender de la consolidación de tal o cual matiz» (¿Qué hacer?).La lucha filosófica por palabras es una parte de la lucha política. La filosofía marxista-leninista sólo puede realizar su trabajo teórico, abstracto, riguroso y sistemático a condición de que luche tanto por palabras muy »eruditas» (concepto, teoría, dialéctica, alienación, etc.) como por palabras muy simples (hombre, masas, pueblo, lucha de clases).

5 comentarios sobre “La filosofí­a, arma de la revolución”

  • Por tanto, al pretender contranatura «eliminar» la dialéctica del marxismo, Althusser deja de ver al proletariado como la antítesis viva que trans-históricamente, bien puede ir cambiando de concepto y de apariencia sensible (phenomenon), mientras que como Categoría es invariable al modo de producción capitalista hasta sepultar a este último. El proletariado es, parafraseando a Federico Engels, «el lado malo» por el que «la historia avanza». Pero Althusser, desde su cientificismo, sólamente llega a cuantificar y a objetivar, en la estructura laboral, obreros y la supuesta «clase obrera». Coincide en ello con la burguesía, quien «no ve en el proletariado más que al obrero» (Marx, Manuscritos de París).
    Al mismo tiempo, y de forma indisociable, no ve la ciencia como la inferencia de prospectiva y explicativa en dialéctica con la lucha de clases, sino que ve la ciencia como un a priori a aplicar «de fuera hacia adentro», cayendo, pues, en el objetivismo, que jamás es objetivo, porque pretende reemplazar la lucha de clases y sus resultados por la identificación de determinaciones supuestamente inafectadas por la lucha de clases.

  • SÓLO SUS CADENAS A PERDER Y UN MUNDO A GANAR dice:

    Althusser pretendió eliminar del marxismo «toda huella hegeliana», es decir, su semilla viva primigenia. Eso le hace abordar la cuestión de las clases desde el estructuralismo: pierde de vista qué ES el proletariado, es decir, su Ser HISTÓRICO, mientras pasa a admitir como real únicamente la inserción posicional del proletariado en una caractereología estructural, donde lo captable ciéntificamente y mesurable es lo único existente (positivismo). El nuevo positivismo, que aparece correlativo a las crisis burguesas recorriendo el siglo XIX, ya fue denunciado por Lukacs como el intento desesperado de las burguesías europeas por agarrarse a tablas inmutables, para lo que falazmente tenían que rechazar el plantearse qué constantes y movimientos rigen el cambio y por tanto la disolución de propio mundo burgués. El estructuralismo lleva a su desarrollador francés a DE-FINIR el proletariado como si fuera (como Categoría) lo que no es más que (no: lo que no ERA más que) su concepto manifiesto socio-económico en la estructura productiva y de la división del trabajo social, esto es, «la moderna clase de los obreros asalariados» que además «producen plusvalía» según el concepto marxista de «trabajo productivo». Pero PROLETARIADO es una Categoría histórica, más allá de los conceptos de periodo en que e encarna. PROLETARIADO es la negación de la negación; es la humanidad que «no tiene más que sus cadenas que perder»; es la síntesis humana de la alienación capitalista, a su vez sintetizadora de todas las demás alienaciones del pasado. El asalariado productivo, allí donde su posición en el imperialismo le libera de su condición hegeliana de negación de la negación, deja de ser proletariado. Porque al comunismo le importan las realidades no para clasificarlas en estudios académicos, sino por su funcionalidad o no funcionalidad a la transformación radical del Mundo y de la vida. «El proletariado es revolucionario o no es nada» (Vladimir Lenin).

  • Necesario artículo, pero en mi opinión, falta mejorar la redacción del texto y la formulación de ideas que desmonta Althusser en respuesta, por ejemplo al británico Lewis 😉

  • Bueno,como decía Lenin:»una diferencia de matiz,puede cambiar el rumbo de la Revolución» y como decía Althusser:»la filosofía es lucha de clases en la teoría».Yo estoy muy de acuerdo con el artículo,ya que como te explica Mao en su famoso texto «¿de dónde proceden las ideas correctas?»,las ideas nacen de la práctica,y la más avanzada práctica es «la lucha de clases».Todas las ideas tienen carácter de clase-y no sólo las ideas,incluso los gestos-.Como bien dice el artículo,no es lo mismo decir «el hombre».como motor de la historia-que es el nódulo de la ideología burguesa-el hombre o individuo que se hace a sí mismo,de ahí el auge de las biografías en el «mundo» burgués- que «las masas» y la lucha de clases,como motor de la historia.Con tan sólo ese cambio semántico nos aparecen dos concepciones del mundo distintas

  • Muy buen artí­culo.
    Tengo que añadir que hasta las ideas, palabras, pensamientos más simples pueden esconder una realidad muy compleja, por eso nunca se deben descartar argumentos por pequeños que parezcan.
    Cuando deje de haber maldad en el poder, se esucharán los argumentos y para eso hay que depurar responsabilidades.

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