Reforma por sorpresa de la Ley de Sociedades Anónimas

La “enmienda Florentino”

La propuesta del grupo socialista en la Comisión de Hacienda para eliminar el lí­mite de voto en las sociedades cotizadas ha desatado un gran revuelo, dividiendo a los empresarios y fuerzas polí­ticas y abriendo el apetito de los grupos monopolistas europeos interesados en controlar sectores estratégicos de nuestro paí­s. El gigante eléctrico alemán E.O.N, viejo conocido de la batalla por el control de Endesa, ha sido el primero en mostrar su satisfacción: “Es un paso en la dirección correcta”.

Actualmente el derecho de voto en estas sociedades está limitado al 10% y se necesita el 30% de las acciones ara el lanzamiento de una OPA, lo que es una garantía para los socios minoritarios y los propietarios actuales de esas empresas. Al eliminar estos blindajes la ley deja a las empresas familiares cotizadas y a los socios minoritarios a merced de los grandes grupos monopolistas que pueden hacerse con el control sin necesidad de llegar al 30% que ahora marca la ley.Una aparente pequeña enmienda, conocida ya como la “enmienda Florentino” (se dice que el presidente de ACS y del Real Madrid, Florentino Pérez, es el autor “intelectual” de la enmienda presentada por el grupo socialista) puede abrir una auténtica cacería por el control de empresas tan estratégicas como las energéticas de nuestro país. La Empresa Familiar se divide El enfrentamiento abierto en el seno del Instituto de la Empresa Familiar, asociación que engloba a casi 100 grandes empresas familiares españolas, entre los partidarios y detractores de la “enmienda Florentino” evidencia las contradicciones de intereses entre un puñado de grandes oligarcas, especialmente los vinculados a grandes constructoras como ACS y Sacyr, y la mayoría de los empresarios con empresas familiares tipo Mercadota de los hermanos Roig.Los hermanos March, principales accionistas de ACS, y su presidente Florentino Pérez, con ambiciones para controlar Iberdrola; el presidente de Sacyr, Luis del Rivero; o Isidro Fainé, presidente de la Caixa, y sus intereses por el control de Repsol, son los grandes beneficiados por esta reforma que facilitaría sus intenciones de controlar las empresas energéticas que podrían acabar vendidas a compañías extranjeras. La alemana E.O.N, tras su fracaso con Endesa, vería facilitadas sus pretensiones sobre Iberdrola. Igual que la brasileña Petrobrás y su interés por Repsol. En medio de la crisis, Florentino, Del Rivero, los March o Fainé quieren hacer caja y gracias a la enmienda defendida por el PSOE pueden hacerlo facilitando la venta de las energéticas a los monopolios extranjeros.Enfrente la mayoría de los grandes y medios empresarios familiares se oponen a una ley que los dejaría a los pies de esa gran oligarquía monopolista nacional y extranjera, porque con la eliminación de los límites protectores actuales temen perder el control de sus empresas familiares a favor de “socios” monopolistas hostiles.El gobierno de Zapatero, al desmantelar los blindajes del 10% en el derecho a voto y el 30% para lanzar una OPA, elimina la única herramienta que queda para defender a las empresas estratégicas españolas (las de la energía de forma muy especial) de “OPAS hostiles” e impedir que los centros de decisión sobre ellas acaben en Berlín, París, Londres o Roma.

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