Premio Max de Honor

Julia Gutiérrez Caba: «Un paí­s deberí­a sentir la necesidad del teatro»

El Teatro Circo Price se puso en pie para homenajear a esta dama de los escenarios, una veterana del arte vivo que es ejemplo vivo de tradición y de nuestra historia.

¿Por qué dice que valora especialmente el Premio Max de Honor en relación a otros premios?Cada premio, además de los significa en sí mismo, tiene una parte afectiva, porque te premien un trabajo, porque se valore algo relacionado con ese trabajo, como la primera vez que haces cine. Sucede que en mi familia el teatro siempre ha sido la base de nuestra profesión. El bisabuelo fue el primero de la familia que inició la dedicación a este oficio en el siglo XIX. Entonces lo que existía principalmente el teatro. Incluso la segunda generación, mi abuela y mi tía abuela, hijas de Pascual Alba, estaba en las mismas circunstancias. Como este premio es honorífico, que no es por un trabajo determinado sino por toda una vida, es indudable que tengo que compartirlo con toda mi familia que, esencialmente, lo que ha hecho es teatro. No es que no me gusten los premios del cine, pero he hecho menos. La oportunidad de trabajar me la dio Juan Antonio Bardem cuando ya llevaba nueve años de teatro. También tengo varios premios de televisión pero hasta el año 61 no hice nada en el medio. ¿Cree que se ha premiado al teatro artesanal, al del oficio y la tradición?Claro. Se está premiando a lo que es el núcleo de nuestra profesión porque es de donde surgió todo lo demás¿Por qué cree que en época de crisis ha aumentado la cantidad de público que acude al teatro?Cuando se habla de esto yo no puedo menospreciar que mi profesión se desarrolle por todos los caminos posibles, pero es evidente que el teatro no tiene rival, porque es un hecho vivo. Aunque cada función todo sea igual, nada es lo mismo… es como la vida. La realidad es que el espectáculo nunca está acabado hasta que no llega el público. Nosotros notamos la respuesta del público, si es favorable o no. Bueno, son seres vivos que están ahí sentados mirándote y oyéndote. Eso se transmite y no solo porque aplaudan o porque rían. Normalmente no suele mirarse porque es eso, la cuarta pared, pero se siente constantemente, y de forma diferente porque cambian. Eso también determina que el espectáculo cambie, porque tú respondes a eso. Ese es el hecho vivo. ¿Pasa como en los conciertos, que siempre se recuerda uno en especial, y de hecho se graban varios y se selecciona el mejor para sacar un directo…?Sí. Ese hecho vivo puede grabarse, pero nunca es igual escuchar una grabación que estar allí viendo como sudan y ejecutan una obra. Pasó diez años trabajando con su marido, con su propia compañía, cuando no existía ningún tipo de ayuda, ¿valora pese a las dificultades la experiencia de la independencia, de no depender nada más que de el público?Sí. En mi familia siempre hemos vivido exclusivamente de esta profesión. Hay quien se dedica a este oficio pero su familia no ha sido de este oficio y en un momento de apuro económico ha podido recurrir a, yo que se, su tío que tiene un comercio. Nosotros no, porque éramos gente de teatro. Las mujeres de la familia de mi madre se casaban también con actores, por lo que continuaba la saga. «El teatro no tiene rival porque es un hecho vivo»Tener tu propia compañía te da mucha independencia, pero el riesgo es mucho mayor, porque no teníamos ningún tipo de ayuda exterior, ni espónsor. Todo lo que ganábamos lo invertíamos en la compañía. Claro, no todo lo que hace redunda en beneficios, así que los problemas eran muchos. Esto te hace libre, pero hasta cierto punto, porque hay que contar con que las salas son las que mandan, porque según lo que les ofrezcas lo aceptan o no. Estamos hablando, claro, del teatro privado, porque el teatro público es otra cosa. ¿No es un problema que habiendo dinero se destine a determinadas cosas muy cuestionables, y sin embargo se recorte de Cultura?Un gran problema. Son muchas las necesidades, pero siempre se empieza por recortar en Cultura, porque se piensa que es prescindible. El teatro necesita mucha ayuda y sería estupendo que los centros públicos pudieran absorber el trabajo de una gran parte de la profesión, pero parece casi imposible de imaginar. Dentro de la profesión el teatro es la parte más débil. Todos los países con un proyecto de crecimiento y progreso, y más si es independiente, tienen una potente industria cultural…Claro, tanto en teatro como en música, pintura o literatura. Un país debería sentir la necesidad del teatro. La música es más exportable y su lenguaje más internacional, el cine puede subtitularse y exportarse a países de habla hispana…Pero también el teatro tiene todo un mundo de posibilidades en el mercado hispano…Claro, lo que pasa es que aunque desconozco los costes del cine, mover a una compañía por iberoamérica es muy costoso, y aún así se hace.

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