De nuevo, Israel ha pisoteado el derecho marítimo al interceptar en aguas internacionales, cerca de la isla greco-turca de Chipre, las naves de la Global Sumud Flotilla, medio centenar de embarcaciones que portaban ayuda humanitaria para la Franja de Gaza. Como en anteriores ocasiones, no se han molestado en dejar que los barcos de la Flotilla lleguen cerca de la costa de Gaza -donde Israel ejerce de facto su bloqueo marítimo pero donde no tiene legitimidad alguna para actuar- sino que han lanzado una operación militar a unas 250 millas náuticas (unos 463 kilómetros) del enclave palestino.
La insultante impunidad que exhibe el gobierno de Netanyahu es tal que en esta ocasión, a diferencia de las anteriores, los soldados de Israel han actuado a plena luz del día. Decenas de activistas han sido secuestrados por los soldados y están en paradero desconocido, es posible que camino de Israel.
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500 activistas de 45 países
Las embarcaciones asaltadas forman parte de una gran flota integrada por tres grupos: la Global Sumud Flotilla, la Freedom Flotilla Coalition y la Mavi Marmara Freedom and Solidarity Association. La Global Sumud Flotilla salió el jueves 14 de mayo del puerto de Marmaris, en Turquía, con 54 embarcaciones y unos 500 activistas de 45 países. Al igual que iniciativas anteriores, su objetivo era romper el bloqueo sobre la Franja de Gaza y entregar ayuda humanitaria.
Una acción que -como en todas las ocasiones anteriores- iba a ser violentamente impedida por el ejército de Israel, pero que sirve para poner los ojos del mundo en una Franja de Gaza donde dos millones de personas sufren el lento exterminio del hambre, las enfermedades y una crisis humanitaria extrema, pero que está siendo olvidada y relegada de la atención mediática.

«Exigimos paso seguro para nuestra misión humanitaria legal y no violenta. Los Gobiernos deben actuar ahora para detener estos actos ilegales o de piratería destinados a mantener el asedio genocida de Israel en Gaza. La normalización de la violencia de la ocupación es una amenaza para todos nosotros», ha apuntado la organización humanitaria al saber que sus barcos iban a ser abordados.
En esta misión participan al menos 45 españoles pero se desconoce exactamente cuántos están en manos de Israel, al haberse perdido la comunicación. El ministerio de Asuntos Exteriores los ha cifrado entre una y dos decenas y ha exigido su liberación inmediata.
Sí se sabe que el Ejército israelí ha abordado a punta de fusil los cuatro barcos de la Freedom Flotilla: el Adalah, el Tenaz, el Perseverance y el Lian Al Nabulsi. En ellos viajaban el madrileño Santiago González Vallejo, el manchego Tomás Morate Serna, y los catalanes Neus Bella Ferré y Óscar Gallego Cubillana.
El gobierno israelí ha calificado de «provocación» la acción de la flotilla y ha lanzado una advertencia: «Israel no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legal sobre Gaza. Netanyahu ha acusado a los activistas de «servir a Hamás, desviar la atención del rechazo de Hamás a desarmarse y obstaculizar el progreso en el plan de paz del presidente Trump».
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“Mil Flotillas os vamos a enviar”
La determinación de los activistas por llegar a Gaza y por poner las necesidades de la población palestina en el centro de la atención mundial es inquebrantable. No es la primera flotilla que se acerca a las costas de la franja y es interceptada ilegalmente por Israel, y tampoco será la última.
A principios de este mes de mayo, el activista hispano-palestino Saif Abu Keshek y el brasileño Thiago Ávila pasaron seis días detenidos en el sur de Israel después de que el convoy en que viajaban, que había partido de Barcelona a mediados de abril con 58 embarcaciones con ayuda, fueran interceptado en aguas internacionales por las fuerzas israelíes. Ambos -que fueron encarcelados acusados sin pruebas de cinco delitos graves- han denunciado maltrato y torturas durante su cautiverio.
La determinación de los activistas es inquebrantable. No es la primera flotilla que se acerca a las costas de Gaza y es interceptada ilegalmente por Israel, y tampoco será la última.
Meses antes, en octubre de 2025, otra flotilla, con 40 barcos y tripulantes de 45 nacionalidades, entre ellos la activista sueca Greta Thunberg y medio centenar de españoles como la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, fue también interceptada por Israel.
Unas acciones bárbaras e ilegales que palidecen si las comparamos con los atroces crímenes de guerra que Israel ha cometido -y sigue cometiendo- durante dos años y medio de genocidio en la Franja de Gaza.
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Italia: huelga, manifestaciones y protestas contra la detención de la Flotilla
Otra vez ‘Blocchiamo tutto’: acción inmediata en las calles de Italia

El mismo día que Israel asaltaba de nuevo los barcos de la Global Summud Flotilla, una nueva ola de marchas y movilizaciones -convocadas días antes por la Unión Sindical de Base (USB) en apoyo a la flotilla humanitaria y para denunciar el plegamiento del gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni al rearme de la OTAN y de Trump- han llenado muchas avenidas de las ciudades italianas.
La jornada de huelga había sido convocada días antes por la Unión Sindical de Base (USB), un sindicato hasta hace meses poco conocido, pero que ha adquirido una enorme capacidad de convocatoria y movilización, canalizando la energía de lucha del pueblo italiano y de su clase obrera no sólo en solidaridad con Palestina, sino en rechazo a las políticas ultrareaccionarias de Meloni y su seguidismo de Trump. Una vez comenzada la protesta, y cuando las manifestaciones ya estaban cobrando fuerza, llegaba la noticia de que el asalto a la Flotilla había comenzado.

Los piquetes de la USB, cuya implantación sindical es especialmente fuerte entre los estibadores portuarios, han bloqueado varios nudos logísticos de transporte por toda Italia, por ejemplo en Livorno, pero también en Génova. Florencia, Nápoles, Milán, Bolonia… En la capital, Roma, desde un camión de la USB el activista español-palestino Saif Abusheshek, -coordinador general de la Flotilla recientemente secuestrado y finalmente liberado por Israel- agradecía a los manifestantes su lucha a favor de Palestina.
Junto a la solidaridad con la causa palestina, la huelga ha denunciado la sumisión del gobierno de Meloni y de las instituciones de la Unión Europea a Estados Unidos. «Además de apoyar a Israel, transforman la guerra en política industrial, rearme, gasto militar y sacrificios sociales que recaen sobre los trabajadores», han remarcado. «La guerra trae muerte y destrucción a las zonas afectadas, pero también afecta a nuestras vidas: los salarios bajan, la atención sanitaria se ve mermada, las escuelas se empobrecen, las ayudas sociales se reducen drásticamente, los alquileres y los precios suben, y la gasolina supone una carga cada vez mayor para las familias».

En Roma, los organizadores han montado un campamento de tiendas de campaña en la Piazza dei cinquecento y han llamado a una gran manifestación para el 23 de mayo. «Somos trabajadores, estudiantes y ciudadanos que estamos bloqueando todo y exigiendo un alto inmediato a los ataques a la Flotilla. porque nuestro trabajo es lo que produce su riqueza, y paga sus guerras, no las nuestras! Junto a Palestina y los pueblos en lucha, ¡estamos bloqueando todo!».

