Desigualdad en la enseñanza

Ir a clase, cuestión de clase

Un paí­s improductivo no necesita una educación de primer nivel, esta máxima subyace la degradación del tejido educativo español. Una degradación que agranda el abismo entre los que pueden permitirse pagar una educación de primer nivel y la inmensa mayorí­a, expresión del abismo social que separa a los propietarios de los grandes capitales de la población.

El abismo social se manifiesta en la enseñanza de una forma cada vez más aguda. La distancia entre alumnos ricos y pobres se acelera con la crisis. Así lo refleja el estudio ‘Cuentas de la Educación en España 2000-2013. Recursos, gastos y resultados’, elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), presentado a principios de este mes de marzo

Cifras y letrasLos recortes impuestos por los grandes centros de decisión internacionales (Bruselas, FMI) y nacionales se han llevado por delante el 20% del gasto público en educación entre 2009 y 2013.

Estos recortes representan el desmantelamiento acelerado del Estado del Bienestar en uno de sus pilares fundamentales, la educación. En la universidad esta desigualdad es mayor por la subida de tasas y el recorte de becas”

El avance de la educación privada es patente. Antes del estallido de la recesión, entre el 2000 y el 2008, el incremento del gasto público educativo fue del 25,5% mientras que el privado creció un más modesto 5%.En el 2015 el total del gasto público se situaba en 41.165 millones, según las últimas estimaciones, mientras que el privado estaba en 12.766, en el 2013.

Ante los recortes en la sanidad privada, el gasto de las familias en educación, ha aumentado hasta en un 28%. Las de mayor renta, claro.

Esto es así por la menor capacidad de estas en afrontar los recortes en partidas destinadas a servicios complementarios como comedor, transporte, libros de texto, material escolar, o gasto en clases extraescolares.

Es más, es en la universidad donde esta desigualdad se manifiesta con mayor intensidad por la combinación de la subida generalizada de las tasas de matrícula en las distintas comunidades autónomas y del recorte de las becas.

Ir a clase, cuestión de claseA más nivel de estudios del cabeza de familia mayor inversión en educación de sus hijos. Según el director del estudio, el catedrático de la Universidad de Valencia Francisco Pérez, “las familias de mayores ingresos dedican un porcentaje cuatro veces superior al de las familias de ingresos menores”.

El gasto se duplica cuando es un centro privado concertado y se cuadruplica cuando es privado no concertado. El desequilibrio entre lo público y lo privado puede observarse también a través de la comparativa internacional.

El peso del gasto en educación de las familias españolas en el gasto final de la economía alcanza el 0,5% del producto interior bruto (PIB) y es superior a la media europea (0,4%), mientras que el gasto del sector público es claramente inferior (3,8% frente a 4,6%). Es un escalón de ocho décimas, equivalente a 8.000 millones de euros. Los recortes han afectado a las familias que llevan a sus hijos a los colegios públicos. Según el catedrático, “las consecuencias negativas que tiene en la igualdad de oportunidades del sistema educativo”.

Mejores resultadosNo es sólo en el acceso a la mejor enseñanza donde se ve el abismo social-educativo. Se ve incluso de una forma más exacta en la relación directa entre el nivel de renta y los resultados educativos.

A partir del informe PISA, los autores del trabajo demuestran que los centros públicos con un entorno socioeconómico favorable llegan a obtener mejores resultados educativos que los privados situados en entornos desfavorables.

O, de forma mucho más acusada, la privada con buen entorno alcanza mucho mejores resultados que la pública con entorno negativo.

Por tanto, dentro de la degradación que, visto de conjunto, sufre nuestro país, la elitización de la enseñanza avanza sin pausa.

Revertir los recortesEl estudio marca las líneas con las que blindar el sistema educativo ante los ajustes que acompañan a las crisis, a los que acusan de poner en riesgo “la estabilidad del sistema educativo”. Sus recomendaciones apuntan en dos sentidos.Primero, en el de “crear un fondo de reserva -similar al de la seguridad social-, controlar el crecimiento del gasto en las fases de expansión económica y vincular la financiación a los resultados formativos para hacerlo más eficiente”.

Segundo, en el camino de paliar la desigualdad. El estudio recomienda aumentar el porcentaje de niños que empiezan la educación infantil en el primer ciclo de 0 a 2 años, actualmente en el 50%; adelantando así la edad de inicio de la escolarización y promoviendo la extensión de la red pública de guarderías. Igualmente recomiendan actuar contra la repetición temprana de curso, el absentismo (sobre todo en primaria) y atender especialmente a los inmigrantes.

Lo que el gasto escondeBlindar y aumentar el gasto en educación es imprescindible, pero no es en sí mismo la solución si no va aparejado a ligar la educación a otro modelo de crecimiento económico y educativo diferente al actual. No se trata de “gastar en quien más lo necesita” sino de redistribuir la riqueza en beneficio de la inmensa mayoría”

El propio estudio en el que nos estamos centrando evidencia que los resultados educativos (medidos en la prueba PISA 2012) una vez alcanzado cierto nivel de gasto por estudiante en educación de los países desarrollados no mejoran por el hecho de aumentar el presupuesto. Como ejemplo, el estudio señala que España obtiene una puntuación inferior a la de Italia, Francia, Alemania, Finlandia o Singapur invirtiendo prácticamente lo mismo.

Por ello, recomiendan aumentar el gasto en los centros públicos con un entorno más desfavorable, “gastar más en quien más lo necesita”.

Sin embargo, lo que los recortes esconden no es una eltización por una “derechización” de la política, sino que tienen en su base el saqueo de las rentas del trabajo por las necesidades de los grandes capitales financieros nacionales y, sobre todo internacionales, norteamericanos y franco-alemanes en primer lugar..

Los mismo centros de poder que decretan los recortes del gasto público en educación, sanidad o dependencia, son los que nos condenan a ser un país de turismo y servicios improductivo, la Florida europea.

Un país que ve como una buena parte de sus licenciados e investigadores son “abducidos” por los países productivos europeos. Un país de mano de obra barata, degradado en la escena internacional, no precisa de un modelo educativo de alto nivel.

No es posible revertir los recortes y que el sistema educativo avance y mejore si no se redistribuye la riqueza que están acaparando estos grandes capitales y se rechaza las imposiciones que socaban la soberanía nacional para imponer un único camino: el del saqueo, los recortes y la expropiación de las principales fuentes de riqueza.

No se trata de “gastar en quien más lo necesita” sino de redistribuir la riqueza en beneficio de la inmensa mayoría.

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