Ferrán Dalmau-Rovira, ingeniero forestal y técnico ambiental

“Hay que invertir en el mundo rural para evitar que arda”

Este año se ha quemado el trágico récord de 235.000 hectáreas. Expertos como Ferrán Dalmau-Rovira reclaman cambios radicales en la gestión del campo y de las superficies forestales para impedir que cada verano tengamos un infierno peor

Cada verano, España arde y cada invierno, se siguen sin tomar medidas. Este año ha sido especialmente dramático, con más de 235.000 hectáreas quemadas y más de 7.000 incendios. Los expertos coinciden en la importancia de la gestión forestal durante todo el año, invertir recursos en prevención -que saldría mucho más barato que la extinción- en la lucha contra el cambio climático y en revivir el mundo rural y el sector primario, lo que permitiría crear empleo y que los montes no sean el escenario de incendios casi imposibles de extinguir. Siendo la superficie forestal el 55% del territorio, urge un plan estructural en todas las Comunidades con medidas e inversión, atendiendo a los expertos.

Ferrán Dalmau-Rovira, ingeniero forestal y técnico ambiental, es director de la consultora de gestión ambiental Medi XXI GSA e instructor en cursos de quemas de la Escuela Nacional de Protección Civil.

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Llevamos más de 235.000 hectáreas quemadas en España. ¿A qué factores se debe?

Lo que estamos viendo son las consecuencias de la forma de vida, del modelo de consumo determinado que, como sociedad, hemos ido consolidando en las últimas décadas. Lo que ocurre ahora son las consecuencias de estas decisiones, el abandono del mundo rural a gran escala en las últimas décadas, el abandono del sector primario, la pérdida de soberanía alimentaria, de soberanía energética y soberanía en general.

¿De qué forma el abandono del medio rural favorece los incendios?

Tenemos aún más superficie forestal que antes, más de la mitad del país es suelo forestal, el 56%, consecuencia del abandono rural. Hay otro factor que tiene mucho que ver, de los 27,6 millones de hectáreas, 7,4 son suelo público. La mayoría es privado. Hay muchos minifundios de pequeños propietarios que heredaron una tierra en su momento y no es rentable o no tienen recursos para mantenerla y las propiedades se han ido abandonando.

La sostenibilidad tiene tres patas. La pata social es que el minifundismo es un problema si no es rentable. La pata ambiental, hemos desnaturalizado los espacios forestales porque hemos roto el ecosistema. En toda cadena trófica las plantas generan biomasa, que consumen los herbívoros y pasa a estar de forma vegetal a la forma animal, de esta forma no arde. Los carnívoros se comen a los herbívoros y, al morir, esa masa se descompone y vuelve a comenzar el ciclo. Como nos hemos cargado los grandes herbívoros no hay ganado natural consumiendo esa biomasa y tenemos un tapón de biomasa que hace que la energía del monte se haya duplicado en las últimas décadas.

Hay también una vertiente económica en muchos casos, un abandono que lleva a una acumulación de la energía que provoca los incendios fuera de capacidad de extinción. Cuanta más acumulación de biomasa, más energía y más intensidad en los incendios.

¿Cómo afecta el cambio climático?

El cambio climático no provoca incendios directamente, lo que hace es agravar los escenarios en los que se pueden producir incendios extremos. Hay menos humedad, más temperatura y más sequía.

Hemos consumido más energía en 170 años que toda la que había consumido antes la humanidad y la hemos consumido en forma de gas, de carbón y petróleo, subiendo la intensidad energética del planeta. Es más fácil que los incendios sean fuertes y queden fuera de la capacidad de extinción. No tendríamos estos incendios si tuviéramos menos energía en los montes. Si tuviéramos entre diez y quince toneladas de materia seca en vez de las cuarenta, cincuenta que tenemos en la actualidad, aunque tuviéramos cambio climático, no tendríamos estos incendios.

¿Qué medidas se pueden tomar para evitar esto?

Esta energía se puede extraer en parte en zonas estratégicas con poco valor ambiental y podríamos aprovecharla. Cada año, en los montes hay 60 millones de toneladas de materia seca, de los cuales solo extraemos dieciocho. Si esta energía en vez de dejar que se queme, se extrajera de forma ordenada sería un beneficio para la sociedad, crearía empleo y economía en zonas rurales y se podría recuperar parte de la población rural. Necesitamos paliar el abandono del sector primario, se han perdido muchísimos empleos.

“Necesitamos gestión forestal y trabajo de prevención durante todo el año”

¿Es un error acordarse de los incendios solo en verano -basarlo todo en la extinción- y no hacer trabajo de prevención todo el año?

El trabajo de prevención es importante, pero sobre todo hace falta gestión forestal todo el año. Estamos abandonando más de la mitad del territorio nacional. Es un problema de población, pero también es un problema de dinero. En España nos gastamos de media 35,38 euros por hectárea en el sector forestal. De ese dinero solo 3,25 euros son para prevención y la mayor parte va para extinción. No todas las Comunidades gastan lo mismo. Una que gaste más en prevención va a seguir teniendo incendios, pero de menor gravedad.

Vamos a proponer un plan nacional de quemas prescritas, controladas. Consiste en generar fuegos de baja intensidad en invierno, que sirve para formar a los bomberos y para prevenir incendios. Los gastos de prevención son de unos 1.500 euros por hectárea, mientras que los de extinción pueden ser de 10.000 euros. Sale más rentable. Los costes de extinción este verano nos han costado 1.500 millones. La gestión forestal, la prevención, es mucho más importante que la extinción.

Me gustaría reivindicar las cuestiones de mi gremio, como ingeniero forestal y técnico ambiental, yo puedo prescribir un tratamiento para un territorio, como un médico, y como a ellos, se nos debería hacer caso.

Además de en prevención, ¿hay que invertir en sector primario?

El sector primario genera el 2,7% del PIB. Con la industria agroalimentaria ya es 2,5 más. Con transporte, distribución, el sector pesquero es el 10% del PIB. Sin embargo, a los agricultores apenas se les ayuda ni tienen la atención mediática. En 2019 tuvimos un gasto militar de 20.000 millones de euros y en el 2014 nos gastamos en planes de desarrollo rural 8.000 millones para ocho años. De los 150.000 millones que van a venir de las ayudas europeas “next generation” nos deberíamos plantear equiparar los gastos en la gestión forestal al gasto militar.

“Nos deberíamos plantear equiparar los gastos en la gestión forestal al gasto militar”

¿Qué papel deben jugar las administraciones autonómicas y ayuntamientos?

Greenpeace nos encargó en 2018 un diagnóstico para averiguar si se cumplía la legislación ambiental. El resultado fue demoledor, el 80% de los municipios en zonas de alto riesgo de incendios no tenían un plan para hacerles frente. Algunas Comunidades, como la valenciana, tomaron medidas a partir del estudio, otras ninguna. 

Existen planes estatales, sin embargo las competencias son de las Comunidades y los Ayuntamientos. Algunos tienen planes obsoletos que se tienen que adaptar. Hay que invertir dinero de zonas urbanas a zonas rurales para prevenir incendios. Por ejemplo, una renta complementaria para ganaderos y agricultores por servicios ambientales: dado que tu actividad previene incendios, te vamos a pagar por cada hectárea. Así los medios rurales podrían tener medios, centros sanitarios, internet… Dar facilidades a la gente joven para que vaya a los pueblos, acceso fácil a la vivienda, al trabajo…

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