SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

«Hay muchos empeñados en hacer desaparecer a UPyD»

En el corazón de UPyD late desde su nacimiento, en 2007, la tinta de algunas de las mejores plumas en español. Ahora, cuando el partido que dirige Rosa Díez afronta una crisis sin precedentes, en la que cientos de afiliados emprenden el paso hacia Ciudadanos, esos intelectuales vinculados a UPyD desde su origen analizan la crisis para EL PAÍS. Como resumió el escritor Andrés Trapiello: “Parece que hay muchos empeñados en hacer desaparecer no tanto a UPyD, sino lo que defiende”.

“Yo personalmente apoyo a Rosa”, cuenta Álvaro Pombo, escritor, académico, y miembro de las listas del partido en la Comunidad de Madrid. “Estoy confuso”, admite. “Veo que la cosa está mal y que el Congreso Extraordinario quizás debiera ser antes de las elecciones. Convendría salvar la estructura de UPyD, que está muy bien pensada para romper el bipartidismo con una tercera línea política de fuerza transversal con lo mejor de ambos partidos”, subraya. “No parece que vaya a resistir. Se podría hacer un acercamiento a Ciudadanos, pero el momento ha pasado”, cierra.

UPyD arrancó con el apoyo explícito de intelectuales como Mario Vargas Llosa o Fernando Savater, que por problemas de agenda declinaron participar en este reportaje. La formación, además, siempre se distinguió por darles un papel protagonista, alejado del de mero reclamo electoral. Díez, la portavoz, siempre ha acudido con oídos y ojos abiertos a su encuentro. Ahora, cuando las negociaciones para unirse a Ciudadanos han fracasado hasta en cuatro ocasiones, entre algunas de esas firmas cunde el desencanto.

“La política es un juego imprevisible, pero los errores siempre se pagan”, avisa Félix de Azúa, filósofo y escritor. “En un país en donde apenas hay una generación que vive en democracia desde su nacimiento, los errores se pagan muy caros. En UPyD era evidente que la unión con Ciudadanos suponía una esperanza general y nadie ha comprendido y sigue sin comprender las razones del rechazo”, añade. “Motivos para no unirse hay muchos, pero lo cierto es que todos esperábamos un esfuerzo de los dirigentes para encontrar motivos de unión”, prosigue. “Justa o injustamente, Rosa Díez ha aparecido como la culpable de esa desunión. El precio que va a pagar es altísimo”, subraya. “Lo más curioso es que aún estaría a tiempo de enmendar. Falta mucho para las elecciones generales. Pero en lugar de corregir el tiro sigue disparándose en el pie. Es una lástima porque en UPyD hay un capital político impresionante. Ojalá no se despilfarre”.

Varios de los intelectuales consultados señalan puntos de inflexión que cambiaron la dinámica positiva de la formación, con cinco diputados y cuatro eurodiputados, y la abocaron a la crisis. Unos señalan a la expulsión del eurodiputado Francisco Sosa Wagner, que dejó el partido a finales de 2014 y tras pedir que se alcanzaran acuerdos con Ciudadanos. Otros, a que el Congreso Extraordinario que decidirá el futuro de UPyD tras la debacle de las elecciones andaluzas (ningún diputado), se haya convocado para después de los comicios de mayo, y no para antes.

“El momento de inflexión es posponer el Congreso”, opina el filósofo José Antonio Marina, votante de UPyD y de otros partidos. “Desde lo de Sosa Wagner [eurodiputado expulsado por pedir pactos con Ciudadanos], hay un navajeo”. ¿Debió pactar? “Cuando empezaron las conversaciones, Ciudadanos no era nada”.

“Después de siete años en los que ningún medio de comunicación ha querido escribir nuestra biografía, ahora la mayoría quieren escribir nuestra necrológica”, se lamenta Fernando Iwasaki, escritor e historiador peruano que cerrará la lista al Ayuntamiento de Madrid. “A título personal, lo único que deploro es la forma en la que Sosa Wagner tuvo que dejar el partido. Me gusta saber que pertenezco a un partido que es: uno, pequeño y decente (UPyD)”.

“No acabo de entender lo que está sucediendo con UPyD, hasta ayer mismo alabada por tantos”, se lamenta el escritor Andrés Trapiello. “No ha cambiado nada en su política, excepto que no tienen dinero para seguir llevando adelante sus demandas contra la corrupción política y financiera, circunstancia de la que sin duda algunos se alegrarán y favorecerán”, argumenta. “Su firmeza en esa lucha, como en la que mantienen contra los nacionalismos o a favor de las víctimas (del terrorismo o del ejército) sigue siendo la misma que cuando empezaron y su trabajo parlamentario es el mismo de encomiable que el primer día”, enumera. “¿Qué ha cambiado entonces?”, se pregunta Trapiello. “Las relaciones de fuerza dentro del partido, algo que fundamentalmente incumbe a sus militantes y que estos, por lo que sabemos hasta ahora, están dirimiendo de una manera escrupulosa y democrática, es decir, con votaciones que unos pierden y otros ganan”, recuerda. “Lo que no se acaba de entender es que desde los medios de comunicación, sospechosamente unánime, se presente a los que pierden como una especie de víctimas de los otros», critica. «Lo importante es que los principios de regeneración democrática y lucha contra la corrupción que concitaron tantas simpatías hasta hoy entre la gente, y que, por lo que yo sé, siguen compartiendo todas las facciones del partido, sigan adelante. Pero parece que hay muchos empeñados en hacer desaparecer no tanto a UPyD, sino lo que defienden, escudados en si tal o cual persona de la dirección es más o menos simpática o da mejor o peor ante las cámaras».

Deja una respuesta