"Plan de choque" contra el desempleo juvenil

Fomentando el “empleo basura”

“En términos casi comerciales, vamos a ver si ponemos barata la mercancí­a de contratación de nuevos trabajadores”. Así­ reconoció el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, el verdadero objetivo del Decreto-Ley presentado como un “plan de choque” para estimular la contratación a tiempo parcial de jóvenes y parados de larga duración mayores de 45 años aprobado por el gobierno.

La convalidación en el Congreso, con los únicos votos del PSOE y CiU, de los dos Decretos del gobierno que desarrollan la reforma laboral -el llamado “lan de choque” y el Decreto-Ley sobre la reforma de las políticas activas de empleo- son dos pasos más en el camino de rebajar los salarios y potenciar el empleo precario. O dicho sin enjuagues, para fomentar el “empleo basura”. Especialmente al llamado “plan de choque” para estimular la contratación es una auténtica ofensiva para fomentar la contratación a tiempo parcial y salarios mínimos, “contratos basura”, baratos y precarios. El plan que convierte a los jóvenes en “mercancía barata” se basa casi exclusivamente en la reducción de cuotas a la Se­guridad Social; exención total para las empresas de menos de 250 trabajadores que contraten durante 2011, por al menos el 50% de la jornada, a jóvenes menores de 30 años, y rebaja del 75% para la empresas con un número mayor de trabajadores. Un abaratamiento de la mano de obra por la vía del recorte de cotizaciones a la Seguridad Social largamente reclamado por la gran patronal CEOE. Para los parados de larga duración, especialmente mayores de 45 años, que hayan agotado el paro, el plan se limita a una subvención de 400 euros durante seis meses, para unos 80.000 parados (una cifra irrisoria si tenemos en cuenta que la última EPA da 2,1 millones de parados de larga duración) y vinculada a la realización de cursillos y recalificación profesional. Seis meses durante los cuales estos parados dejarán de estar “oficialmente” en las listas del paro y estarán sometidos de hecho, a la presión de tener que aceptar ofertas de empleo precario. “Contratos basura” y superexplotación No hay que ser muy listo para darse cuenta de que incentivar ese tipo de contrato precario, lejos de potenciar la creación de empleo estable y de calidad, va a fomentar la contratación a tiempo parcial de jóvenes y parados de larga duración a coste prácticamente cero para las empresas. Pero sí a costa de la Se­guridad Social que dejará de ingresar unos 23,5 millones por cada 10.000 contratos. Una exención de cuotas que beneficiará a las grandes empresas y sectores monopolistas que son los que ahora se pueden permitir la creación de empleo, llenando de “contratos basura” las cadenas de montaje, distribución, comerciales, etc. La tendencia al aumento del “empleo basura” ya estaba reflejada en la última Encuesta de Población Activa (EPA): en el cuarto trimestre de 2010 hubo 241.200 contratos completos menos y 102.500 contratos a tiempo parcial más. Las medidas del gobierno fomentarán aún más el “empleo basura”, con repercusiones gravísimas para los trabajadores. En primer lugar, “contrato a tiempo parcial-empleo basura” es igual a “sa­lario basura”. En un país con los sueldos entre los más bajos de Europa, los trabajadores con este tipo de contratos tendrán también un “salario basura” por debajo del Salario Mínimo Interprofesional, actualmente fijado en 641 euros al mes. Segundo, contrato parcial pero jornada “extra” completa. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, más del 50% de los trabajadores no cobran las horas extras, una tendencia en aumento que en el último año ha supuesto que los trabajadores asalariados dejaran de cobrar 150 millones de horas extras, casi 2.200 millones de euros. Los jóvenes y parados con contratos a tiempo parcial serán los más expuestos a verse obligados, si quieren mantener su “contrato basura”, a realizar la jornada completa de manera encubierta, con horas extras que no se pagan. Y, en tercer lugar, “contrato basura” es igual a “pensión basura”. La reforma de las pensiones –que amplía a 38,5 los años cotizados para jubilarse con el 100% de la pensión a los 65, y el periodo de cálculo a 25 años- condena a los trabajadores con contrato a tiempo parcial a pensiones también “basura”. Muchos no llegaran ni a sumar los años necesarios para tener derecho a pensión contributiva y el resto no podrán cobrar la pensión completa no ya a los 67, ni siquiera a los 70 años.

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