Arte

Expo-lio

En varias ocasiones hemos tratado el tema del expolio colonial, el tráfico del arte y la especulación con el patrimonio cultural de pueblos y paí­ses. Hay que recordar la polémica con los efectos personales de Gandhi o las cabezas chinas. Milagros del Corral, directora de la Biblioteca Nacional, argumenta el por qué España no reclama la parte que le toca: “Todos hemos expoliado y hemos sido expoliados”. Pues que todos devuelvan y a todos les sea devuelto. Y sobre esa premisa se puede hablar y llegar a múltiples acuerdos de colaboración y beneficio mutuo, en este caso, artí­stico.

De entrada lo ha hecho quien ha odido, claro. Pero lo que se oculta permanentemente es la cantidad de “trapicheos” de usura y robo. Sobre todo en el mundo de los libros.La Hispanic, la Bibliothèque Nationale de France, la British Library o la Biblioteca del Congreso de EEUU tienen en sus fondos algunos incunables que “se perdieron” por una u otra razón.Entre ellos está el ejemplar más antiguo que se conserva de La Celestina. Aunque no hay unanimidad entre los expertos respecto a que sea la primera edición, su valor, lógicamente, es incalculable.También el único ejemplar del Amadís de Gaula que está en la British Library, que además posee más de 3.000 libros españoles de hace más de 300 años.La Conquista de las islas Molucas de 1609, dl sacerdote Bartolomé Leonardo de Argensola, que narra la lucha entre Portugal y España por un archipiélago indonesio.La primera película que se filmó sobre una corrida de toros en Sevilla en 1896 por los hermanos Lumière, creadores del cinematógrafo. Y 4,5 millones de mapas de la división de Geografía de la Biblioteca del Congreso de EEUU, sobre las colonias americanas de España desde el año 1600.Aunque en el terreno de las obras literarias el oscurantismo sea lo dominante, no es exclusivo. Obras de Picasso, Miró, Velázquez, una docena de Juan Gris, se encuentran en la actualidad en el British Museum sin que se haya aclarado su procedencia, y teniendo alguna de ellas como último documento de propiedad, actas de compra o cesión de fondos españoles.José I se llevó 200 cuadros del Palacio Real de Madrid, «botín de guerra» que fue capturado por las tropas británicas tras la batalla de Vitoria en 1813. Aunque el duque de Wellington quiso devolverlos a la Corona española, Fernando VII se los regaló en 1816 y hoy se exhiben en Apsley House, residencia londinense de Wellington. En su momento regresaron a casa obras de Mengs, Van Dyck o Murillo – Soult sacó importantes murillos de Sevilla para el Museo de París y para su colección particular -. Destaca la soberbia «Santa Isabel» de Murillo, propiedad de la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla, que estuvo en el Louvre y que Luis XVIII devolvió a Fernando VII. Todavía hay “perdidas” más de 30.000, como para montar una de las mayores exposiciones del mundo: Expo-lio

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