El trastero de Sara

Espejo negro

La retorcida mente del caballero británico Charlie Brooker ha ideado una de las series más bizarras de la temporada

La miniserie Black Mirror o Espejo negro es una colección de episodios de culto. Una serie de cuentos negros al estilo de “La dimensión desconocida” o Tales of the unexpected de Roald Dahl en versión tecnológica en los que de alguna manera la misma serie es el personaje recurrente.

La princesa del Reino Unido es secuestrada y su captor reclama, para su liberación que el Primer Ministro practique sexo con un cerdo a las 4 de la tarde, en directo en todas las televisiones del país. Así arranca “El himno nacional”, la primera de las tres historias de la primera temporada de Black Mirror.

¿Y quién es el pervertido que ha escrito esta serie? El británico Charlie Brooker , conocido en medio mundo por su humor sádico y cabrón. Guionista y columnista para el periódico The Guardian en 2009 ganó el premio al columnista del año otorgado por la Asociación de la Prensa del Reino Unido. En televisión además de por ‘Black Mirror’ destaca por ‘Dead Set’, miniserie nominada a los BAFTA, protagonizada por zombies y ambientada en el plató de Gran Hermano.

Sin compartir tramas o personajes todos los capítulos están conectados por las redes de la sociedad de la información. Con cada temporada, los tres episodios son géneros diferentes, pero exploran de nuevo miedos contemporáneos, aflicciones y problemas que están potencialmente en el horizonte. El título Black Mirror se refiere a la pantalla de los monitores de nuestros ordenadores o televisores en el que nos miramos. La imagen sustituye a la realidad en este mundo virtual.

El regreso de la serie en la segunda temporada vuelve con Martha (Hayley Atwell), una chica que utiliza un nuevo servicio online para ‘comunicarse’ con su novio muerto Ash (Domhnall Gleeson). Según Charlie Brooker, “es una historia de Y si…. ¿Te imaginas que una vez muerto, tu Twitter y tu Facebook se actualizaran solos? ¿Y si existiera un software que imitara tu personalidad?”

Black Mirror muestra como un caleidoscopio una sociedad dominada por la tecnología hasta tal punto que las nuevas redes penetran en los sentimientos y los terrores más íntimos. Algunos capítulos son más cristalinos que otros pero todos resultan inquietantes. El tono general de la serie tiene un toque orwelliano. Y según confiesa el propio Booker una de sus producciones preferidas de todos los tiempos se titula ‘La cabina”, la película dirigida por Antonio Mercero en 1972 con López Vázquez dentro. De hecho el final de ‘Oso blanco’, uno de los episodios más comentados está inspirado en ella

“No se trata tanto de imaginar un futuro distópico, sino de adentrarse en ese terreno fronterizo en el que las cosas más insensatas son posibles. Indagar en las secuelas de esa droga que es la tecnología”. “Pero la fuente de inspiración es siempre las noticias. La muerte de Gadafi, rodeado de cámaras de teléfonos móviles mientras agonizaba; la elección del nuevo Papa, retransmitida en directo por las redes sociales; o una empresa que ofrecía el servicio de mandar tuits por ti después de muerto… Todo es susceptible de entrar en guión” declara Charlie Brooker.

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