Día mundial de África

El volcán africano está en erupción

El 25 de Mayo se celebra el día mundial de África. Presentan a un continente africano incapaz de subirse al tren de la modernidad, con pueblos sometidos a impulsos tribales, y que abandonado a su suerte solo puede avanzar hacia el caos y la destrucción. Pero frente a la imagen distorsionada que se nos ofrece del continente los pueblos africanos no solo se han enfrentado a las grandes potencias, sino que las han derrotado una y otra vez.

Nos transmiten una imagen distorsionada de África, dirigida a justificar el dominio de un pequeño puñado de potencias, y a ocultar el torrente de lucha de sus países y pueblos.

La realidad es exactamente la contraria. El calvario de África es el resultado del dominio imperialista que ha expoliado sus ingentes riquezas naturales. Para garantizarlo, las grandes potencias no han dudado en provocar guerras y genocidios, hambrunas y dictadores títeres de la metrópoli de turno… Pero frente a ellos se ha levantado la rebelión de los países y pueblos africanos, generando poderosos movimientos revolucionarios que han obtenido enormes éxitos. Una energía que hoy convierte a África en un volcán en erupción de luchas y movilizaciones, silenciadas por los grandes medios occidentales pero cuyo avance es irresistible.

Las desconocidas revoluciones africanas

África no es ese continente pasivo, con el cual solo es posible una solidaridad complaciente. Sus países y pueblos han luchado desde el primer momento contra el dominio imperialista. No solo se han enfrentado a las grandes potencias, sino que las han derrotado una y otra vez.

En 1919, Egipto se levanta contra la ocupación británica. Lo hace sumándose a la oleada revolucionaria abierta tras la Revolución de Octubre.

Aunque mantuviera una importante presencia militar y una intervención en sus asuntos internos, el Imperio Británico -y era la primera vez que se le obligaba a hacerlo- tuvo que reconocer en 1922 a Egipto, hasta entonces una mera colonia, como un reino independiente.

A mediados de los 30 -y bajo una clara influencia comunista- aparecen por todos los países africanos formas más revolucionarias de lucha. Actividad de sindicatos, organizaciones juveniles y formación de los primeros partidos comunistas en Nigeria y Costa de Oro, así como potentes movimientos huelguísticos en ciudades como Mumbasa, Dakar, Conakry, Camerún, Rhodesia…

Pero es sobre todo tras la IIª Guerra Mundial cuando el potencial revolucionario de África se expresa en toda su magnitud. Participando de forma destacada en la oleada descolonizadora que enviará el colonialismo al basurero de la historia y dará origen al Tercer Mundo, un cambio histórico de la correlación de fuerzas mundial a favor de los pueblos.

Solo en 1960, llamado el «año de África», lograron la independencia 17 Estados. Y en 1962, tras una de las luchas anticolonialistas más duras de África, Argelia logró la independencia de Francia. Un impulso que se prolongaría, con la independencia de Angola y Mozambique en 1975.

La conquista de Estados propios, a pesar de su enorme importancia, no detiene la lucha por conquistar una independencia real frente a unas grandes potencias, que siguen interviniendo para mantener a África bajo su dominio.

La revolución africana se expresa en dos grandes tendencias. Por un lado el nasserismo, y por otro los movimientos revolucionarios y democráticos del África negra.

En 1952 el Movimiento de Oficiales Libres, una corriente nacionalista y progresista dentro del ejército, encabezada por Gemal Abdel Nasser, toma el poder en Egipto.

Su programa es el de una burguesía nacional antiimperialista. Con un marcado carácter progresista y democrático, defendiendo la unidad del mundo árabe para enfrentarse al dominio imperial, y señalando un camino de modernización y desarrollo independiente, con evidentes simpatías hacia el socialismo.

El impacto del nasserismo es brutal en todo el mundo árabe. Sus conquistas tienen un carácter histórico. Fue uno de los miembros fundadores del Movimiento de los Países No Alineados. La nacionalización del Canal de Suez, arteria vital para el comercio mundial, derrotando a las viejas potencias europeas, fue la imagen de un continente que quería gobernarse a sí mismo.

Al mismo tiempo, en toda el África negra los movimientos revolucionarios dieron un salto adelante.«La influencia del marxismo y de los partidos comunistas es enorme en las luchas de liberación en África»

En los años cincuenta, la entrada de una nueva generación de luchadores izquierdistas -cercanos al marxismo leninismo- en el ANC (Congreso Nacional Africano), entre los que destacaba Nelson Mandela, cambió el carácter de esa organización, alejándola del tono de súplica para llevarla al camino de la lucha de masas, organizada e ilegal, que incluía el sabotaje y la lucha armada. En 1961, inspirado en la lucha de los barbudos cubanos, pero también en las lecturas de Mao Tse-Tung, Mandela fue cofundador de Umkhonto we Sizwe (La Lanza de la Nación, conocida también por las siglas MK), un grupo guerrillero en el que además de luchadores negros participaban numerosos comunistas blancos. De hecho Mandela -sin ser comunista- llegó a pertenecer al Comité Central del PC sudafricano.

Paralelamente, en 1958 Patrice Lumumba impulsa la creación del Movimiento Nacionalista Congoleño. Lumumba gana las elecciones y comienza el proceso de descolonización del Ejército y la administración congoleña. EEUU, a través de Bélgica, la antigua potencia colonial, promoverá la “independencia” de Katanga, la zona minera más rica del país, impulsará un golpe encabezado por el general Mobutu, y finalmente asesinará a Lumumba. Pero su ejemplo va a alentar a muchas generaciones de revolucionarios africanos.

La influencia del marxismo y de los partidos comunistas es enorme en las luchas de liberación en África tras la IIª Guerra Mundial. Desde Kwame Nkrumah en Ghana a Amilcar Cabral en Guinea Bissau y Cabo verde, Sekour Touré en Guinea, Modibo Keita en Mali, Samora Machel en Mozambique, Tomás Sankara en Burkina Faso, Marien Ngouabi en el Congo… los principales líderes africanos señalan el socialismo como el horizonte de progreso para África.

A pesar de todo el poder de la intervención imperialista, esta tradición revolucionaria se expresa diariamente en África, a través de una oleada de luchas que están consiguiendo importantes avances.

Un comentario sobre “El volcán africano está en erupción”

  • Muy buen artículo Joan.Muy a contracorriente de lo que sale en la tele,como que los únicos que hacen algo son los paises del 1º y 2º mundo con las ONG´s.Si es que como te plantea Mao «el motor de la revolución es el 3º mundo»,en los paises del 2º mundo,en Europa estamos demasiado aborregados por el «Estado del Bienesta»(y los obreros catalanes,lo digo por experiencia,totalmente socialdemócratas,completamente sumisos)

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