El gasto militar real… más del doble que el «oficial»

Estados Unidos acusa permanentemente a España de encontrarse a la cola de los países aliados en inversión militar. En 2018, el Ministerio de Defensa gastará oficialmente 8.455 millones de euros, el 0,92% del PIB español. Muy lejos de la exigencia del 2% que la OTAN fijó en 2014, y aún más de la nueva cuota del 4% del PIB que Washington ha fijado ahora para todos los miembros de la Alianza.

Pero las propias cuentas públicas indican que, distribuido en múltiples partidas presupuestarias, España tiene un gasto militar real muy superior: de más del doble de lo reconocido. Así lo afirman dos auditorías independientes: la del Centre Delàs, que sitúa el gasto real en Defensa cercano a los 20.000 millones (1,67% del PIB), o el del Grup Antimilitarista Tortuga, que lo eleva a más de 30.000 millones (el 2,75% del PIB). Ambos estudios se basan en los Presupuestos Generales del Estado de 2018.

La exigencia del presidente norteamericano Donald Trump a sus aliados para que aumenten su contribución presupuestaria a la OTAN (ya no al 2%, sino al 4% de sus PIB) ha sido permanente y creciente desde que llegó a la Casa Blanca. Aunque al principio evitó asumir los compromisos asumidos por Rajoy, el Gobierno de Pedro Sánchez ha asumido finalmente la promesa de avanzar hacia un gasto en defensa del 2% del PIB, aunque no ha garantizado el cumplimiento de ese objetivo para 2024 como desea el Pentágono.

Para intentar suavizar los plazos de ese incremento, España pone en valor que su contribución a misiones internacionales está muy por encima de la media de los miembros de la OTAN. Algo que Washington no está dispuesto a aceptar como atenuante. “Adoptamos un compromiso sobre dinero, equipamiento y contribución a misiones militares. No es o una cosa o la otra, no se puede elegir”, zanjó hace meses el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, refiriéndose a una España que está en los últimos puestos de la Alianza en cuanto a gastos militares, un 0,92% del PIB.

Pero en realidad, los datos de los PGE hablan de una contabilidad bien diferente. Esto es lo que demuestran las auditorías independientes realizadas por varias organizaciones: el Centro Delàs de Estudios por la Paz, colaborador del prestigioso Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), y del Grup Antimilitarista Tortuga, histórico colectivo auditor de los presupuestos dedicados al Ejército.

Los Programas Especiales de Armamentos (PEA), un gasto que emerge “en diferido”

En los PGE de este año el gasto del Ministerio de Defensa se incrementa en un 10,5% con respecto al año 2017, alcanzando los 8.455 millones. «Este incremento se destinarà en su mayor parte a (…) los Programas Especiales de Armamentos (PEA) y destinar más recursos a la I+D para diseñar y producir nuevos PEA», afirma el Centre Delàs.

Durante veinte años, el Ministerio de Defensa ha podido ocultar los cuantiosos pagos de los PEA -la compra de armas de última generación principalmente al Pentágono- de la cifra de gasto militar. No ha sido hasta hace bien poco que una sentencia del Tribunal Constitucional ha obligado a incluir el gasto de estos programas de adquisición de armas y equipos en el presupuesto de Defensa.

Unas astronómicas compras para los cuales el Estado español adquiere una gigantesca deuda pública «especial», una «deuda militar» cuya cuantía (e intereses) se paga a plazos prorrateados. La factura los PEA asciende a 30.113 millones de euros, de los que unos 20.000 millones están aún pendientes de pago hasta el año 2030. Este año 2018, Defensa ha asignado al pago de estos programas un crédito de 2.164 millones, 340 millones más que en 2017. El verdadero gasto armamentístico de España está comenzando a aflorar, pero lo hará a plazos…»en diferido». Así quedó diseñado con Cospedal.

Gastos militares camuflados en otros ministerios

Pero a pesar de que ahora los compromisos de pago de los PEA ya se incluyan en el presupuesto de Defensa, los subterfugios persisten. El gasto «oficial» militar es apenas la punta del iceberg.

En su informe, el Centre Delàs hace un análisis pormenorizado de los gastos militares en España. Al gasto «oficial» reconocido por Defensa hay que sumarle partidas camufladas en otros ministerios y apartados de los PGE.

El informe “Working Papers” de mayo de 2018 computa los gastos militares totales de este año en 19.926,35 millones [Ver tabla del propio informe], lo cual es un 1,67% del PIB y un 4,42% de los Presupuestos. Más del doble de lo reconocido oficialmente. Son 54,6 millones de euros gastados cada día.

Y va detallando las partidas. Por ejemplo: Hacienda sigue permitiendo que las misiones militares en el exterior (operaciones que en 2017 costaron 1.080 millones, y que este año tendrán un gasto no inferior a los 1.114 millones )… no computen en el ministerio de Defensa, sino principalmente en Exteriores.

Del gasto «oficial» de Defensa se sacan sus organismos autónomos, como el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Tampoco computan las clases militares pasivas (pensiones y prestaciones a familiares de militares y pensiones de guerra). Ni el Instituto Social de las Fuerzas Armadas (ISFAS).

Tampoco los presupuestos de la Guardia Civil, aunque formen parte del ejército y participen en misiones en el extranjero. La I+D militar era hasta ahora computada en el presupuesto del Ministerio de Economía e Innovación.

Tampoco está contado el gasto del Centro Nacional de Inteligencia, los servicios secretos españoles, dirigido por militares, y completamente encuadrado en las necesidades de EEUU. Otra partida sacada del gasto militar son los intereses de la deuda pública contraída para cumplir con los PEA antes mencionados.

Otros informes elevan aún más el gasto real.

Otras auditorías, como la del Grup Tortuga (integrado en la red Alternativa Antimilitarista-Moc) van más allá todavía. Este informe, al igual que el del Centre Delàs, también hace emerger los PEA y las partidas ocultas en otros ministerios, tales como las pensiones militares o los Organismos Autónomos del Ministerio de Defensa, pero indaga en los gastos de otros ministerios -Exteriores, Fomento, Empleo, Agricultura, Sanidad o Empleo- que también cuentan con partidas que son achacables al gasto militar.

Es el caso, por ejemplo, de los fondos de apoyo a la innovación tecnológica del sector de Defensa (que van para el Ministerio de Economía), del Instituto Social de la Marina y el buque medicalizado Esperanza del Mar (Empleo y Seguridad Social), de los aviones de la Agencia Tributaria operados por Defensa (Hacienda) o de los barcos de apoyo en el Océano Índico (Agricultura y Pesca). En total, los gastos militares camuflados suman según esta auditoría 10.769 millones.

Pero este informe indaga además en lo que desde el colectivo señalan como ‘sobregasto de Defensa’, “el gasto que deliberadamente minimiza el Ministerio de Defensa en sus presupuestos pero que luego, mediante autorizaciones de ampliación de crédito, gasta de más de forma sistemática todos los años”. En total, 2.875 millones. Y en el gasto que hacen diversas Comunidades Autónomas que en realidad sirve al presupuesto de Defensa: 2.554 millones.

El total, según el Grup Tortuga, alcanzará este año 32.000 millones destinados al gasto militar y al control social, el 2,75% del PIB en España.

Un comentario sobre “El gasto militar real… más del doble que el «oficial»”

  • Trump deja la puerta abierta a la alternativa: que cada palo aguante su vela o, en caso contrario, que el palo vaya pasando hacia la salida. Salgamos de la OTAN. Con Trump, yes we can.

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