La lucha de los enfermos de Hepatitis C

El control del capital extranjero sobre nuestra sanidad mata

Se habla de codicia empresarial, de falta de sensibilidad del gobierno… cierto, pero en el fondo hay omisión de auxilio por razón de estado. “En estos momentos de limitaciones financieras hay que priorizar el gasto”, es la contestación de la comisión de “expertos” sobre la hepatitis C nombrada por el gobierno. ¿Limitaciones?¿Qué limitaciones se mueven tras esta infamia? Hagamos un poco de memoria.

Pozo con fondoGilead, la propietaria de la patente de Sovaldi (el medicamento más avanzado contra la hepatitis C) es una multinacional farmacéutica, brazo biotecnológico de los principales fondos de inversión globales.

GILEAD nació al calor del auge de la virología norteamericana de los 80 (SIDA, hepatitis C) después del sonoro fracaso de la guerra contra el cáncer (descubrir el origen vírico del cáncer) de la era Nixon. A partir del año 1999, GILEAD es catapultada (carrera de adquisiciones y ventas millonarias) por altos cuadros del estado (Rumsfeld, Schultz) o ligados a think-tank que diseñan las estrategias políticas en EEUU y Europa. “Los principales accionistas de Gilead son grandes fondos (Capital Group, JP Morgan…) con metástasis en los principales grupos bancarios y monopolistas españoles”

En 2003, su vinculación directa con la administración Bush le permitió enriquecerse con las ventas de Tamiflú (contra la gripe aviar) al ejército norteamericano y, a través de la corrupta campaña de pánico mundial de la OMS, a los gobiernos de su área de influencia, entre ellos el español. 333 millones de euros se gastó el Gobierno de Zapatero en la compra irracional de vacunas y antivirales entre 2005 y 2006. ¿Qué dijo Rajoy entonces? que si lo manda Bush está bien. Cuestión de estado.

Pero, ¿quiénes son los auténticos propietarios de GILEAD? Al igual que las principales multinacionales a nivel global, son los grandes grupos financieros y de inversión, para los que la industria biotecnológica (junto al mercado de materias primas y alimentos) es un nuevo nicho de inversión tras el estallido de la burbuja hipotecaria. Las subidas de precios que siguen a dicha inversión condenan a la enfermedad y muerte a millones de personas.

La adquisición por Gilead del laboratorio Pharmasset en 2011, puso en sus manos la patente de solfosuvir (Sovaldi). Con un mercado de 150 millones de seropositivos a hepatitis C a nivel mundial (se cree que son 900.000 en España) y al precio marcado por Gilead, su erradicación equivaldría a 9 billones de euros, 9 veces el PIB español. Gilead ha revalorizado su valor en bolsa desde 2013 en un 185% y se espera sus beneficios se multipliquen casi por 5 en los próximos años.

Entre los principales accionistas de GILEAD (www.cordoba.cnt.es/gilead-hepatitisc-bolsa-o-vida) encontramos a conocidos del capital monopolista español; Capital Group (accionista de Bankia, BBVA y Santander, Inditex y la farmacéutica Griffols), JP Morgan (Rockefeller, accionista del Santander y segundo banco de inversión con mayor actividad en España en 2014) o Blackrock (accionista de Telefónica y Repsol). El informe de mayo de 2013 de JP Morgan afirmaba que los ajustes en Europa estaban a mitad de camino y que las constituciones como la española eran su principal obstáculo.

España, y con ella el 90% de la población, estamos el punto de mira de un saqueo perfectamente orquestado, para el que tienen intervenido el estado y el tejido financiero y monopolista nacional.

¿Expertos de qué?Así es, mientras en países donde no es reconocida la patente de Sovaldi, como India o Egipto, el precio llega a caer hasta un 99% (caso de Egipto) por pactos con los gobiernos e industrias de genéricos; en España, “las negociaciones” del gobierno con Gilead han garantizado un mínimo de 25.000 euros por tratamiento, lo que continúa siendo un atraco. Según estudios publicados el coste de producción estaría entre los 50 y los 100 euros.

Aquí, la Comisión de Expertos nombrados por el gobierno para elaborar el plan estratégico para la Hepatitis C, tal como ha denunciado la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (www.fadsp.org), está plagada de profesionales formados por o vinculados a Gilead y otras multinacionales farmacéuticas, así como artífices de la venta del tejido sanitario a los grandes fondos de inversión.

Destaca Joan Rodés, el que fuera gerente del Hospital Clínic de Barcelona, hombre vinculado a las multinacionales farmacéuticas e impulsor de la privatización de dicho hospital, hoy conocido por sus recortes de actividad y sus transferencias al Sagrado Corazón-grupo Quirón, propiedad del fondo de inversiones anglo-norteamericano CVC, el número uno de la sanidad pública-privada en España.

Eso es intervención. Ellos deciden quien vive y quien muere. Por eso sufrimos situaciones que se creía eran exclusivas de países “subdesarrollados”, como es el hecho que teniendo medicación disponible mueran personas por no poder pagar el precio exigido por las farmacéuticas.

Es probable que ante unas elecciones a la vuelta de la esquina se suavice, se amplíe la cobertura de los tratamientos. Pero la razón de estado hace referencia, no a la ambición y la codicia de unos pocos, sino a salvaguardar los puntos esenciales del proyecto político que las potencias dominantes en España tienen para nosotros.

Sufrimos desde el 2010 la degradación en la jerarquía financiera y política planetaria, y la sanidad debe ser reconvertida una sanidad de tercera, bajo la premisa de que “los españoles han vivido por encima de sus posibilidades”. Recortes y la venta del patrimonio sanitario nacional (público y privado) a las grandes bolsas de capital extranjero son el resultado de los sucesivos ataques, rescates, amenazas y extorsiones protagonizadas por Washington y Berlín, por sus brazos ejecutores como la Troika (FMI, BCE, CE). Los colaboradores necesarios, los gobiernos de turno de PSOE y PP y, cómo no, los gobiernos autonómicos como el de Artur Mas en Catalunya, que aplican los recortes dictados.

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