El oculto poder del capital extranjero en la banca española

El caso del Banco Americano de Santander

De una forma invisible, en las últimas décadas la entrada del capital norteamericano en el Banco Santander ha sido tan masiva como discreta, ayudado por la legislación española que sólo obliga a declarar públicamente las acciones que se poseen, cuando éstas superan el umbral del 5% concentradas en un mismo tenedor.

Algo fácilmente evitable cuando distribuyes tus acciones entre una serie de grupos custodios y subcostudios, aparentemente sin conexión pero realmente conectados, a través de una indescifrable maraña, a un único grupo de control.

Actualmente, se calcula que sólo siete grandes grupos financieros de origen norteamericano poseen cerca del 40% de las acciones del Santander. ” Que el 40% de las acciones del Santander sean propiedad norteamericana, quiere decir que a ellos también van a parar el 40% de sus beneficios”

En primer lugar está Chase Nominees, propiedad del gigante JP Morgan-Chase, verdadero corazón de la oligarquía yanqui que suma la potencia financiera de los Rockefeller y los Morgan, con el 12,51% de las acciones del banco.A cierta distancia le siguen el State Street Bank, con el 9,60%; The Bank of New York Mellon con el 5,57%; Capital Research and Management Company con el 4,87%; Blackrock Investment con el 4,78% y Fidelity Internacional con el 1,06%.

A ellos les tienen confiada la gestión día a día del banco, e incluso como en el caso de JP Morgan-Chase la custodia de sus acciones. No forman parte del Consejo de Administración del Banco, ni siquiera suelen asistir a las Juntas de Accionistas (aunque sí delegan su voto, hasta ahora en los Botín). Pero todos son perfectamente conscientesPese a que sólo posee el 0,87% de las acciones del banco, los Botín pueden continuar al frente del Consejo de Administración del banco gracias a la relación de alianza –pero que implica también una fuerte dependencia– que mantienen con estos grandes grupos financieros yanquis. no sólo de que tienen que responder con beneficios para que su gestión no sea puesta en entredicho, sino de que no pueden tomar ninguna decisión importante sin antes consensuarla con ellos. Mucho menos hacer algo que vaya en contra de sus intereses globales.

Lógicamente, que el 40% de las acciones del Santander sean propiedad norteamericana, quiere decir que a ellos también van a parar el 40% de sus beneficios. Y el Santander no es, en absoluto, un caso aislado. Sino moneda corriente en el resto de la banca y los monopolios españoles.

Lo que nos permite tener una comprensión más cabal del grado de expolio exterior al que estamos sometidos.

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