SELECCIÓN DE PRENSA INTERNACIONAL

EEUU: una máquina tragaperras de estafar dinero de otros paí­ses

El secretario del Tesoro de EEUU, Jacob Lew, criticó a China en una conferencia antes de una reunión de ministros de Finanzas del G-20 esta semana al afirmar: «Yo todavía no he visto signos de que se estén moviendo a la velocidad que quisiéramos en muchos de los temas». Hizo un llamamiento a China para reforzar las reformas económicas, incluso a costa de la estabilidad social y política. Lou Jiwei, su homólogo chino, le recriminó el sábado acusando a los EEUU de no llevar a cabo una reforma estructural, sino sólo promover la recuperación económica mediante la impresión de dinero.Lew condenó a China porque Washington espera que nosotros aceleremos la apertura de nuestros mercados y por lo tanto ayudemos a impulsar la economía de EEUU dada la lenta recuperación de su enorme demanda interna. EEUU también trata de obtener beneficios con su inmenso poder financiero. Es comprensible que Washington sea egoísta, pero es ir demasiado lejos que Lew requiera públicamente a Beijing para que proceda a la velocidad que los EEUU «querrían», e incluso a costa de la «estabilidad social y política».La sociedad china es consciente de la importancia de acelerar la reforma, pero los intereses del pueblo chino debe tenerse en cuenta primero, y las autoridades deciden cuan rápido debe implementarse la reforma. Lo que es indispensable para mitigar los riesgos sociales y políticos durante el proceso de reforma. Llevaremos a cabo la reforma de manera que sea también propicia para los intereses del mundo en general, incluidos los EEUU. Sin embargo, nunca vamos a considerar el impulso de la reforma a la velocidad que interese a EEUU. Como secretario del Tesoro del Tío Sam, Lew podría estar haciéndose ilusiones sobre su autoridad.Lou tiene razón al criticar a Washington cómo la opinión pública mundial rebosaba de indignación contra Wall Street después de que la crisis financiera estallara. Incluso los propios norteamericanos pensaron que EEUU no podía permitir tales cosas. Sin embargo, ¿ha visto el mundo alguna reforma de Wall Street? ¿Ha habido reformas estructurales que hayan ido más allá de las perjudiciales para la comunidad internacional rondas de Expansión Cuantitativa (QE)?Las declaraciones de Lew reflejan que los políticos estadounidenses no están familiarizados con las condiciones de China, y que difícilmente pueden llegar a concebir hasta lo que significa «crisis social y política» para un país tan densamente poblado con un desarrollo desigual. O por el contrario, es que son sólo pertinaces en su arraigada mentalidad orientada a los intereses de EEUU.Mantener el rumbo fijo en la aceleración de la reforma constituye una garantía fundamental para China para eludir los errores perjudiciales. Una vez que cometamos un error grave, no tendremos ni siquiera una sola oportunidad de empezar de nuevo y Occidente no va a pagar por nuestros deslices.Esperamos que EEUU muestre más coraje en el proceso de recuperación mediante la propulsión de más corporaciones estadounidenses que hagan grandes inversiones y desarrollen nuevas tecnologías para estimular la economía mundial. Se espera que la nación más poderosa atraiga intereses con sus ventajas financieras y de Internet. La comunidad internacional acogerá con beneplácito a unos EEUU como motor de crecimiento económico global, en lugar de ser una máquina tragaperras de estafar dinero de otros países.

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