Cuando falta voluntad política

La ruptura de la relación entre Podemos y el PSOE en Castilla-La Mancha por los desacuerdos en los presupuestos de la región, deja en el aire el futuro de la legislatura.

La ruptura se consumó después que Podemos votara por sorpresa junto al PP y se tumbara la Ley de Presupuestos presentada por el gobierno socialista de García Page.

El PSOE gobierna en minoría en Castilla-La Mancha desde las elecciones autonómicas de mayo de 2015, gracias a un pacto de investidura firmado ante notario con Podemos. Con sus 14 diputados y los tres de Podemos, García Page supera los 16 del PP.

Es la segunda vez en menos de dos años que Podemos abre una crisis con el PSOE. El pasado 26 de septiembre los dirigentes regionales dieron “por muerto” el pacto de investidura, acusando al gobierno regional del PSOE de llevar “un año más ocupado en anuncios y en decapitar a Pedro Sánchez que en dar vida a Castilla-La Mancha”. Una decisión que García Page achacó a una “estrategia” nacional que nada tenía que ver con la región, sino con las “presiones a Pedro Sánchez” que entonces buscaba posibles acuerdos de gobierno a nivel nacional.

Ahora Podemos de Catilla-La Mancha justifica su voto negativo, pese a incorporar en lo fundamentas su Plan Integral de Garantías negociado en diciembre, sustentado en “tres pilares: garantizar vivienda, asegurar suministros y un programa de rentas garantizadas”. Según Podemos, el rechazo se debe a que el PSOE ha rechazado 20 de sus 25 enmiendas referentes a “áreas estratégicas en educación, sanidad o dependencia” que deberían desarrollar el Plan de Garantías.

Además de otras diferencias como la exigencia de reducir 20 millones del dinero presupuestado para regadíos para destinarlo a la agricultura ecológica.

PSOE da por rota la relación con Podemos. Y éstos exigen volver a renegociar mientras se prorrogan los presupuestos. Y el enfrentamiento abierto deja en el aire el futuro de la legislatura.

Sería ridículo negar las diferencias, ¿pero no hay una base de unidad mínima para trabajar juntos con un programa de progreso, que evite poner en riesgo la legislatura y abrir la puerta a la recuperación del gobierno por el PP?

La firma del acuerdo de investidura que posibilitó el gobierno actual demuestra lo contrario.

Casi al mismo tiempo que Podemos de Castilla-La Mancha dio por muerto su pacto de investidura con el PSOE en septiembre, Podemos hacía algo parecido en Extremadura.

En ese caso no había acuerdo de investidura, pero la militancia de Podemos había votado porque su partido permitiera el gobierno del PSOE. Un claro ejemplo de esa mayoría social que pide hacer todo lo posible para que haya gobiernos alternativos al PP.

Sin embargo, el anuncio de Podemos de que “revisaría” el apoyo al gobierno de Fernández Vara colocaba en riesgo el gobierno del PSOE.

Nadie dice que sea fácil, pero cuando hay voluntad política y se anteponen los intereses de los ciudadanos y la comunidad por delante de cualquier otro interés ese gobierno de progreso es posible.

Y sobre todo esos gobiernos crean mejores condiciones para avanzar en lo que demandan los votantes de progreso: acabar con los recortes y regenerar la vida política del país.

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