The Deuce

Crónicas de Time Square

The Deuce, de David Simon, es una crónica de la prostitución y los inicios de la industria pornográfica durante los años 70 en Nueva York.

De los creadores George Pelecanos y David Simon, padre de una de las mayores obras televisivas, The Wire (un retrato sin concesiones del declive social y político de América), The Deuce retrata la legalización y eclosión de la industria del porno en los años 70 y 80.

James Franco y Maggie Gyllenhaal encabezan un sobresaliente elenco que durante ocho capítulos retratará la vida de prostitutas, negros, lujuriosos chulos latinos, heroinómanos, chaperos gitanos y puertorriqueños, policías corruptos…

“Si hay un infierno por debajo, todos vamos a ir” canta Curtis Mayfield en los títulos de crédito que nos anuncian el destino de este desfile de personajes.

The Deuce se refiere a la legendaria Calle 42 que atraviesa toda Manhattan, desde el East River hasta el Río Hudson, y divide la ciudad en dos mitades. Al este, la parte comercial y de negocios y al oeste el “show”, donde se ubica la zona “recreativa”, en la que destacan los sex-shops, cines porno y clubes de striptease. Simon se inspira en películas como Serpico, Taxi Driver que fotografían una ciudad hostil, casi gótica, que ha caído en la oscuridad tan distinta a la turística Times Square de la actualidad. El punto de encuentro donde confluyen todos estos personajes es el Hi-Hat, un bar financiado por la mafia y regentado por los hermanos Martino y Abby, una universitaria de origen burgués atraída por la libertad de Times Square.

James Franco interpreta el doble papel de los hermanos Martino. Vincent Martino trabaja a ambos lados del East River, desdoblándose en los dos hermanos gemelos igual que se desdobla la ciudad. Maggie Gyllenhaal hace de la prostituta Candy. Candy de noche, Eileen de día. Candy se debate entre el orgullo de ser una de las pocas prostitutas sin chulo y su deseo de abandonar una vida tan dura por medio de la industria de la pornografía. “Simon utiliza la industria del porno para hablar del capitalismo”

David Simon, ex-reportero de The Baltimore Sun, uno de los mejores cronistas contemporáneos de EEUU, retrata con precisión la eclosión de la industria del porno de la mano de la prostitución. Lo que antes había sido cautivo, furtivo y escondido se convirtió en una industria. Se convirtió en algo abierto, lucrativo y una fuente de conflicto cultural. The Deuce ocurre en el momento en que la pornografía se volvió legal en Nueva York, un punto crucial de la historia reciente de EEUU. Más que el porno en sí, lo que interesa son las coordenadas cuando la “mala vida” se convierte en un lucrativo negocio. La industria del porno paso de la noche a la mañana de vender cintas clandestinas a mover miles de millones de dólares. La liberación sexual de los años 70 trajo consigo el surgimiento de la poderosa industria del sexo.“Lo que antes había sido cautivo, furtivo y escondido se convirtió en industria”

Simon se revela genial al retratar un cambio de época, cuando el capitalismo acabó con un forma de vida para dar pie al interés escueto del dinero que no tiene entrañas. El sucio Times Square de The Deuce ya no existe, pero sí la industria multimillonaria de la pornografía. Simon retrata con precisión periodística y gran humanidad la historia de los pioneros, de los perdedores y ganadores. Mientras el estreno de Deep Throat (garganta profunda) en el último capítulo anuncia el nacimiento de una industria multimillonaria, Ruby, alias “grandes muslos”, es asesinada sin importar a nadie.

The Deuce retrata los vínculos emocionales y de dependencia entre las prostitutas y los chulos que reclutan a las chicas a cambio de protección. Los proxenetas, los príncipes de la calle, extravagantes, carismáticos y crueles al mismo tiempo, serán destronados. Pronto los policías barren las calles de prostitutas para empujarlas a los nacientes negocios de masajes controlados por la mafia. Los chulos, los pimps, pasan de ser los príncipes de la calle a simples intermediarios. Y es en ese momento de cambio cuando las “protegidas” se convierten en asalariadas de un sistema de explotación mucho más indolente y sórdido. Simon utiliza la industria del porno para hablar del capitalismo. ¿Quiénes son los chulos ahora?

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