Referéndum en Bolivia

Contestar al revés táctico con una ofensiva estratégica

Apenas 135 mil votos han separado el NO a la modificación de la Constitución boliviana que hubiera permitido a Evo Morales presentarse a una nueva reelección. Un revés táctico para las fuerzas antihegemonistas bolivianas que no debe sin embargo llamar a engaño. Mientras los votos del NO carecen de proyecto, organización y liderazgo, los votos del SÍ representan un apoyo sin fisuras, no sólo a Evo Morales sino a la lí­nea que ha encabezado todos estos años.

Los resultados del referéndum boliviano hay que enmarcarlos en el soterrado y formidable pulso que actualmente se desarrolla en Iberoamérica entre las fuerzas del frente antihegemonista y la nueva ofensiva táctica de EEUU.

Como previamente ocurrió en Argentina y Venezuela, una formidable campaña orquestada desde Washington en los principales medios de comunicación y las redes sociales ha creado el necesario clima de opinión, el conveniente caldo de cultivo entre amplios sectores de las clases medias y de la juventud para el triunfo del NO. En el frente del NO han confluido los sectores oligárquicos y los sectores de las masas influenciados por ellos, hasta un amplio sector de la población no necesariamente contrario a Evo Morales y su política, pero en el que ha calado la idea –ampliamente difundida por medios y redes– de que no puede haber democracia sin alternancia entre distintas fuerzas y líderes políticos. Deshacer esta confusión, instalar en la conciencia de la mayoría del pueblo boliviano que una verdadera democracia no se mide por la alternancia en el gobierno, sino en que el pueblo pueda escoger su modelo económico y político, así como los líderes para llevarlo adelante, es uno de los retos que deja pendiente el referéndum de cara a las elecciones presidenciales de 2019. El gobierno boliviano debe transformar el revés táctico del referéndum en una victoria estratégica en las presidenciales de 2019″

Sin embargo, el núcleo duro del voto a Evo Morales y el MAS no ha variado prácticamente desde el 54% que les permitió ganar las elecciones en diciembre de 2005. Este apoyo popular tras 10 años de gestión es el que debe servir de palanca en la que apoyarse para superar todos los obstáculos que la oligarquía boliviana y el imperialismo yanqui van a ir colocando durante los 3 próximos años, para transformar el revés táctico en una victoria estratégica.

Este apoyo es el que ha permitido en este tiempo adoptar políticas como la nacionalización de los recursos naturales que devolvió su soberanía al pueblo boliviano, permitiendo una redistribución de la riqueza sin precedentes en los casi 200 años de historia del país. O mantener a los gobiernos de Evo Morales una sólida posición antiimperialista, que comenzó con la expulsión de la DEA, el USAID o el Embajador estadounidense, y ha continuado con la denuncia de todas las agresiones imperialistas y la defensa de la soberanía nacional de cualquier país del mundo atacado por el imperio.

Los resultados del referéndum en Bolivia – que demuestran la línea democrática de su gobierno frente a toda la propaganda sobre el “populismo” y el “autoritarismo”– supone sólo un contratiempo que no afecta al proyecto general ni a su apoyo de masas, tal y como sucedió en Venezuela cuando Chávez perdió el referéndum de reforma constitucional, volviendo a ganar las elecciones presidenciales por amplísima mayoría sólo unos meses después.

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