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Compromisos Tóxicos

Mucho más allá de las claves “domésticas” y de partido ofrecidas por los analistas y medios españoles, lo que define al nuevo gobierno son las conexiones con los grandes centros de poder mundiales, que determinan tanto su composición como sus polí­ticas. Conexiones que implican unos “compromisos internacionales” que no representan nada bueno para los intereses de la inmensa mayorí­a de la población y del paí­s.

Rajoy no ha seleccionado a los ministros para contentar a las familias del PP, sino para reforzar la vinculación con las dos grandes potencias que determinan la política española, por una parte EEUU, por la otra Alemania, a través de la UE.

La continuidad del grupo de ministros que completa el área de economía, encabezados por De Guindos en el ministerio de Economía, reforzado con nuevas competencias, y de Cristobal Montoro en Hacienda pone de manifiesto que también en el nuevo gobierno hay una voluntad clara de garantizar los ajustes y las “políticas de austeridad” exigidas por el FMI y Bruselas.

El gobierno de Rajoy tiene que presentar antes del 8 de diciembre los presupuestos corregidos para 2017, tal y como se le exige en la Carta de la Comisión Europea enviada el pasado 25 de octubre, con nuevas “garantías” y con las “medidas necesarias” para contener el déficit. Un ajuste que significan recortes por 5.500 millones de euros.

Y si se mantiene a Fátima Báñez en Empleo y Seguridad Social es porque, como anunció Rajoy en su investidura, la reforma laboral es “una línea roja” que no se puede traspasar. Y porque su ministerio debe afrontar una de las principales exigencias del gran capital extranjero: la reforma de las pensiones.

Cospedal en Defensa, una conexión americana

Si se ha nombrado a Cospedal para Defensa, “el ministerio más importante para EEUU”, no es para contentar a la secretaria general del PP. Sino para que cumpla los “compromisos” diseñados para que España juegue un papel cada vez más activo, tanto en “contribuciones sobre el terreno” como en gastos militares dentro de la estrategia imperial de EEUU y la OTAN. Especialmente ahora, que la elección de Trump como presidente de EEUU, anuncia una mayor presión para que nuestro país se implique en los “compromisos interncionales.

Las claves nacionales

El nuevo gobierno de Rajoy debe hacer frente también a una situación nacional insólita, con un gobierno en minoría que depende de los acuerdos con otros grupos.

Rajoy ha tenido que cambiar de caras por el rechazo a sus políticas o por corrupción. Ya tuvo que quitar al ministro de Educación, José Ignacio Wert, al de Industria, José Manuel Soria, por corrupción y ahora al de Interior, José Fernández Diaz. Pero las nuevas caras no serán decisivas si lo que no hay (y no hay signos de que la vaya a haber) es voluntad de cambiar de políticas y de posición ante las exigencias exteriores y de la oligarquía del Ibex-35.

El objetivo del nuevo gobierno es “garantizar la estabilidad presupuestaria” con el mayor consenso posible. Negociando cambios, pero desde dos “líneas rojas” planteadas por Rajoy: el cumplimiento de los objetivos de reducción del déficit marcados por Bruselas, y el mantenimiento de la reforma laboral.

Y abordando una negociación, centralizada por la vicepresidenta, Sáenz de Santamaría, que permita cerrar la herida en Cataluña. Ofreciendo algunas concesiones (mejoras en la financiación… dirigidas a la gran burguesía catalana y a sectores de la ex Convergencia) a cambio de aparcar la deriva independentista.

Pero la actuación del nuevo gobierno va a estar determinada por una realidad política donde no solo intervienen las exigencias de Washington y Berlín y una correlación de fuerzas desfavorable en el Parlamento. Sino también la influencia de una mayoría social progresista que va a seguir rechazando la continuidad de las políticas -bajo otras formas y ritmos pero con la misma sustancia- del nuevo gobierno de Rajoy.

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