I+D+i: un recorte del 47% desde 2.009

Ciencia de segunda paí­s de tercera

Si queremos salir de la crisis creando riqueza y empleo, la inversión más rentable es la destinada a I+D+i, que nos permita modernizar nuestra economí­a haciéndola más competitiva. Sin embargo, hoy destinamos este capí­tulo la mitad del dinero que hace cuatro años. ¿Alguien lo entiende?

La movilización de la comunidad científica, a través de la “Carta por la ciencia”, ha puesto sobre la mesa la defensa de la ciencia y la investigación españolas, en las que todos nos jugamos mucho. A principios del siglo XX, el grito de “que inventen ellos”, lanzado por Unamuno, expresaba el lugar subordinado a que había quedado relegada España en el concierto de naciones. Alemania, Francia o EEUU, los países capitalistas punteros “inventaban”, apropiándose en su propio beneficio de los nuevos descubrimientos científicos y técnicos. Mientras que nosotros, los españoles, debíamos dedicarnos “a otra cosa”, puesto que no estábamos capacitados para “tan altas empresas”.Más de un siglo después, el gobierno de Rajoy parece volver a gritar: “que inventen ellos”. El colectivo “Carta por la Ciencia” –en el que están representados la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce), la Confederación de Rectores Universitarios de España (Crue), la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI), la Plataforma de Investigación Digna (PID) o los sindicatos CC OO y UGT– ha dado la voz de alarma.“¿Es que acaso solo tienen derecho a tener una ciencia propia los alemanes o los norteamericanos?” Su último manifiesto contra los recortes a la inversión científica ha sido apoyado por más de 23.000 investigadores de 80 países, incluidos hasta cinco Premios Nobel. Alertan que “la ciencia española está en una situación límite, y seguramente una parte de lo que se ha perdido será irrecuperable”. ¿Alarmismo injustificado?Los datos son contundentes. Desde 2009, la inversión pública española en I+D (Investigación y Desarrollo) se ha recortado ni más ni menos que en un 47%. Frente a los 4.276 millones presupuestados hace cuatro años, ahora sólo se prevé destinar a este capítulo 2.267 millones.Y el tijeretazo es incluso todavía mayor. Puesto que en 2012, sólo se utilizó el 54% del dinero inicialmente asignado a I+D+i. Es decir, que casi la mitad del presupuesto se quedó sin ejecutar. ¿Cómo es posible?La respuesta es dramáticamente sencilla. Desde Berlín y Washington, a través del FMI o la UE, nos han impuesto a España la “camisa de fuerza” de la reducción del déficit a toda costa. Ese mandato impone draconianos recortes en sanidad, educación, pensiones… o en la inversión pública en ciencia y tecnología.Es evidente que lo que nos interesa es transformar drásticamente el actual modelo de la economía española, basado en el “monocultivo” de la construcción, la dependencia de la financiación exterior o de unos pocos mercados. Lo que nos condena a sufrir bajos salarios, unas cotas de paro insoportables y una deuda asfixiante.Lo que debemos hacer es apostar por el desarrollo de sectores más competitivos y de mayor valor añadido. Y eso exige de una amplia inversión en I+D+i.Estamos capacitados para hacerlo. Pero hace falta voluntad política para llevarlo adelante.Cuando se le concedió el Premio Príncipe de Asturias este año, Peter Gruss, presidente de la Sociedad Max Planck alemana –uno de los centros neurálgicos de la ciencia europea- declaraba que “conozco excelentes científicos españoles que no tienen los medios para investigar, y lo peor es que muchos tienen que irse de España”.Y –esto lo añadimos nosotros– acaban aportando su talento a centros punteros en EEUU o en Alemania. Hay que acabar con esta sangría.Los recortes están expulsando del país a los mejores investigadores. Están imponiendo un retroceso histórico en la ciencia y la investigación nacionales. Y todos salimos perdiendo. Si no somos capaces de desarrollar una economía competitiva, con una ciencia y una investigación propias, estaremos condenados a convertirnos en un mercado de mano de obra barata, incapaz de crear empleo y bienestar para la mayoría.Por eso apoyamos radicalmente la exigencia de la “Carta por la Ciencia”, cuando reclama recuperar el nivel de inversión en I+D+i de 2.009, lo que supondría derogar todos los recortes de los gobiernos de Zapatero y Rajoy.Y exigimos alcanzar, en un plazo de cuatro años, una inversión mínima del 3% del PIB en investigación y ciencia, que permita modernizar nuestro sistema productivo, su desarrollo tecnológico y su competitividad.¿Es que acaso solo tienen derecho a tener una ciencia propia los alemanes o los norteamericanos?

Un comentario sobre “Ciencia de segunda paí­s de tercera”

  • Parace que una de las formas que hasta ahora existia para volver de una estancia en el extranjero despues del doctorado, la llamada Beca Juan de la Cierva, va a ser eliminada completamente…

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