China y Brasil refuerzan su relación

“El anuncio coincide con la cumbre de lí­deres esta semana en China de los llamados paí­ses BRICS, a medida que la potencia asiática busca elevar el perfil del grupo como una plataforma para que las economí­as emergentes ganen una mayor influencia sobre los paí­ses más avanzados. La reunión es la primera de su clase en incluir a Sudáfrica como también a Brasil, Rusia, India y China, una combinación que podrí­a presionar por reformas financieras internacionales que favorezcan a los paí­ses en ví­as de desarrollo.”

En 2009, los cuatro BRIC se reunieron or primera vez en Rusia y discutieron cómo reformar el sistema financiero internacional y la posibilidad de crear una nueva moneda de reserva que reemplazar el dólar. Como anfitriona, este año China invitó a Sudáfrica a que se sumara, por lo que ahora el grupo ha pasado formalmente a llamarse BRICS. Según el ministro asistente de Asuntos Exteriores, Wu Hailong, hay otras economías emergentes que han expresado interés por unirse al grupo y que China está abierta a la idea. No especificó qué países. El grupo no tiene un proceso de admisión definido. (THE WALL STREET JOURNAL) DER SPIEGEL.- Irónicamente, la decisión de aumentar las tasas de interés fue precisamente el mismo día en que Portugal se convirtió en el tercer país de la zona euro en buscar un plan de rescate de la UE. Ahora los agentes del mercado están especulando sobre si España tendrá que seguir su ejemplo. Si eso ocurriera, la situación sería crítica para la zona euro. A pesar de que sería posible apuntalar a España con el resto de dinero que hay en el fondo de rescate actual, no quedaría nada para cualquier otro país. En caso de que el virus de la deuda se extendiera a países altamente endeudados como Italia o Bélgica, el incendio forestal de la zona euro sería casi imposible de contener. Es precisamente este escenario el que preocupa a los bancos centrales europeos EEUU. The Wall Street Journal China y Brasil refuerzan su relación con acuerdos Brian Spegele y Owen Fletcher China y Brasil, dos de las economías de más rápido crecimiento del mundo, anunciaron acuerdos comerciales el martes —incluso un pedido por hasta US$1.500 millones de aviones brasileños por parte de compañías chinas— en momentos en que Brasil está cada vez más frustrado con las prácticas comerciales chinas. El anuncio coincide con la cumbre de líderes esta semana en China de los llamados países BRICS, a medida que la potencia asiática busca elevar el perfil del grupo como una plataforma para que las economías emergentes ganen una mayor influencia sobre los países más avanzados. La reunión es la primera de su clase en incluir a Sudáfrica como también a Brasil, Rusia, India y China, una combinación que podría presionar por reformas financieras internacionales que favorezcan a los países en vías de desarrollo. Entretanto, los vínculos económicos entre China y Brasil se han tensado después de quejas brasileñas de que el país asiático ha inundado su mercado de bienes baratos y ha restringido el acceso a sus mercados de bienes brasileños, con excepción de materias primas. Esto se produce tras la rápida expansión en el comercio entre ambos países, con una triplicación del comercio total en los últimos cinco años a US$62.600 millones, según cifras chinas. Los presidentes Hu Jintao de China y Dilma Rousseff de Brasil firmaron un comunicado conjunto el martes exhortando a una cooperación más profunda entre ambas potencias emergentes. Los países también anunciaron una serie de acuerdos comerciales, especialmente la venta de aviones de Empresa Brasileira de Aeronáutica SA, o Embraer, a compañías chinas. Embraer también anunció por separado planes de producir aviones privados en una planta de producción conjunta en China. Embraer había amenazado con cerrar la instalación después de que el gobierno chino le prohibió la producción de aeronaves allí que compitieran con las fabricadas por una firma china, han dicho personas familiarizadas con el lado brasileño. Los problemas de Embraer han sido vistos en Brasil como un síntoma de mayores dificultades de hacer negocios en China. Los acuerdos por los aviones se producen tras crecientes exhortaciones de líderes brasileños, entre ellos Rousseff, por mayor acceso a los mercados de China para bienes de valor agregado como aeronaves. China en 2010 incurrió en un déficit comercial de US$13.600 millones con Brasil, según datos del gobierno chino —los datos de Brasil muestran un número menor— pero ello fue impulsado por las enormes importaciones chinas de recursos naturales como mineral de hierro, el ingrediente clave del acero, y el alza en los precios de tales materias primas. "Actualmente, el comercio de Brasil y China se concentra principalmente en materias primas como mineral de hierro y soya, y eso no está mal", dijo el martes Rousseff en un foro empresarial con líderes corporativos de ambos países. "Pero el comercio más diversificado es la única manera de sustentar relaciones comerciales de largo plazo". En el comunicado conjunto, no se aborda la política cambiaria de China, que mantiene bajo el valor del yuan, otra fuente de quejas de Brasil. Brasil, como Estados Unidos, ha presionado a China para que permita una flotación más libre de su moneda. Es parte de lo que los líderes brasileños quieren indicar cuando dicen que buscan una mayor "reciprocidad" en sus relaciones con China, que ha sido uno de los temas de la visita de Rousseff. Cumbre de los BRICS La cumbre de los BRICS, que coincide con reuniones del Fondo Monetario Internacional en Washington esta semana, tiene previsto debatir cuestiones financieras y económicas globales como fluctuaciones en los precios de las materias primas, un asunto sobre el que China confía en que los miembros del grupo adoptarán una postura común antes de una reunión del Grupo de los 20 en Cannes, Francia, en noviembre. La reunión de los líderes de los países en la isla de Hainan el jueves, precedida de una reunión de ministros de comercio de los BRICS el miércoles, probablemente produzca un discurso positivo acerca de la cooperación entre las cinco economías emergentes y alguna exhortación a la reforma en el sistema financiero internacional, pero bajo la superficie, la eficacia del grupo encara algunos obstáculos, incluso desacuerdos entre sus propios miembros. El término BRIC fue acuñado en 2001 por el economista Jim O’Neill, de Goldman Sachs, para destacar cuatro economías ascendentes que él creía desempeñarían un papel global cada vez mayor. Los países se han agrupado en una organización concebida en parte para promover los intereses de países en vías de desarrollo, del mismo modo en que el G-7 lo hace para las economías desarrolladas. En 2009, los cuatro BRIC se reunieron por primera vez en Rusia y discutieron cómo reformar el sistema financiero internacional y la posibilidad de crear una nueva moneda de reserva que reemplazar el dólar. Como anfitriona, este año China invitó a Sudáfrica a que se sumara, por lo que ahora el grupo ha pasado formalmente a llamarse BRICS. Según el ministro asistente de Asuntos Exteriores, Wu Hailong, hay otras economías emergentes que han expresado interés por unirse al grupo y que China está abierta a la idea. No especificó qué países. El grupo no tiene un proceso de admisión definido. Una característica que destaca en el grupo es su variedad. Brasil y Sudáfrica son democracias vibrantes con fuertes partidos de oposición y sociedades civiles que contrastan drásticamente con los sistemas más autoritarios de Rusia y China. La economía china, la segunda del mundo, es casi tres veces mayor que la de Brasil, casi cuatro la de India y Rusia y aproximadamente 16 veces más grande que la de Sudáfrica. Mientras Rusia y Brasil son grandes exportadores de materias primas, China se destaca como una gran importadora de commodities. THE WALL STREET JOURNAL. 12-4-2011 Alemania. Der Spiegel El BCE frente al dilema de los tipos de interés Henrik Müller El Banco Central Europeo quiere mostrar dureza. El día que Portugal solicitaba un paquete de rescate de miles de millones de euros, el BCE elevaba las tasas de interés por primera vez en casi tres años. Pero el aumento de la tasa de interés sigue siendo demasiado pequeño, y su éxito es muy cuestionable. Cuando el Banco Central Europeo (BCE) elevó sus tasas de interés preferencial el jueves, el mensaje quedó claro (…) El BCE está tomando una postura contra la inflación. Y el euro sigue siendo una moneda a tener en cuenta. Ese es, al menos, el mensaje que los banqueros centrales de Europa esperan que envíe. Sin embargo, otra cosa es la certeza de que la entidad de Frankfurt puede tener éxito en frenar la tendencia de aumento de los precios. Incluso después del alza en las tasas de interés; después de todo, la tasa de interés preferencial sigue siendo extremadamente baja: un 1,25 por ciento. Hay tres factores que inhiben la actualidad el tipo de medidas decisivas necesarias para combatir con éxito la inflación: * Una crisis de deuda soberana que continúa creciendo * Las estructuras internas del BCE * Las presiones inflacionarias globales Vamos a empezar con la crisis de la deuda. Irónicamente, la decisión de aumentar las tasas de interés fue precisamente el mismo día en que Portugal se convirtió en el tercer país de la zona euro – después de Grecia e Irlanda– en buscar un plan de rescate de la UE, ya que no es capaz de emitir bonos en los mercados financieros en condiciones razonables. Ahora los agentes del mercado están especulando sobre si España tendrá que seguir su ejemplo. Los temores de un incendio forestal en la Zona Euro Si eso ocurriera, la situación sería crítica para la zona euro. A pesar de que sería posible apuntalar a España con el resto de dinero que hay en el fondo de rescate actual, no quedaría nada para cualquier otro país. En caso de que el virus de la deuda se extendiera a países altamente endeudados como Italia o Bélgica, el incendio forestal de la zona euro sería casi imposible de contener. Es precisamente este escenario el que preocupa a los bancos centrales europeos. Si el aumento de la tasa de interés preferencial es demasiado alto, ahogaría la frágil recuperación económica en los países endeudados exacerbando así sus problemas presupuestarios. De hecho, los bancos centrales europeos se enfrentan a un dilema. Si van demasiado lejos en el aumento de las tasas de interés, éstos pueden dañar la independencia del BCE a largo plazo. En caso de empeorar los problemas presupuestarios en Atenas, Dublín y Lisboa –y posiblemente en otros lugares–, el Banco Central Europeo podría ser forzado a dar un paso más comprando bonos gubernamentales de los países afectados. Es el tipo de intervención que los banqueros centrales no quieren llevar a cabo. Estos movimientos ponen la independencia del banco central en riesgo y hacen la lucha contra la inflación mucho más difícil. Pero podría quedarse sin otra opción – porque no hay otras instituciones en la zona del euro capaces de hacerlo. (El recientemente acordado Mecanismo Europeo de Estabilidad sólo entrará en vigor en 2013, y financiado con sólo 500.000 millones de euros dispone de medios limitados.) Malas noticias para Alemania Frente a ese dilema, el BCE sólo es capaz de subir los precios de interés lentamente y poco a poco. Para las economías más fuertes de la zona euro, es una mala noticia. Sobre todo para Alemania, que desde una perspectiva interna le gustaría ver mucho mayores tasas de interés. En un cálculo hecho para la revista de negocios mensual Manager Magazin, el Instituto de Economía de la ciudad portuaria del norte de Alemania de Kiel llegó a la conclusión de que si las políticas monetarias del BCE tuvieran sólo en cuenta a Alemania, la tasa de interés preferencial en la actualidad sería del 3 por ciento e incluso podría aumentar. Debido a que tasas de interés por separado son imposibles en la unión monetaria, sin embargo, los tipos de interés bajos aseguran un alto crecimiento – cuyo resultado es el aumento de los precios. Las dificultades creadas por las divergencias económicas se complican aún más por un segundo factor: las estructuras internas del BCE. El BCE es un organismo muy complejo que es igualmente difícil de llevar. No hay otro banco central del mundo que tenga un gran consejo de gobernadores. Con 23 miembros, el Consejo de Gobierno del BCE se parece más a un parlamento que a un órgano ejecutivo superior. Y no hay ningún otro banco central que obligue a una junta ejecutiva relativamente pequeña de seis miembros a responder ante los jefes de los bancos centrales de 17 países miembros. Y los jefes de los bancos centrales se rigen por la situación política y económica interna. "Como resultado, el interés común a veces ocupa el último lugar", dice una fuente de Manager Magazin haciendo un perfil completo del funcionamiento interno del BCE en su versión actual. El hecho de que el BCE pueda funcionar relativamente bien es atribuible al presidente Jean-Claude Trichet, de Francia y el economista jefe Jürgen Stark de Alemania, dos hombres que son convincentes e inflexible. En gran parte han tenido éxito en establecer la agenda detrás del escenario y fijar posiciones comunes dentro de la heterogeneidad del Consejo de Gobierno del BCE. Hasta el momento, casi siempre han tenido éxito en la creación de consensos respaldados tanto por el BCE como por los Estados miembros de la zona euro. Inevitablemente, sin embargo, estos consensos se basan en compromisos. El consenso podría conseguir más unidad Con las crecientes divergencias económicas y una crisis de la deuda cada vez mayor, será aún más difícil la construcción de este consenso, sobre todo después de la salida prevista de Trichet en otoño. Es dudoso que su sucesor será tan hábil como Trichet en la repartir la gestión del euro entre los diferentes objetivos del BCE (estabilidad de precios y estabilidad financiera), entre los intereses de la zona euro en su conjunto y sus Estados miembros, y entre sus miembros individuales. Es posible que el Consejo de Gobierno del BCE en el futuro sólo sea capaz de llegar a acuerdos en torno a un mínimo denominador común, un desarrollo que efectivamente se opone a una racionalización clara de la política monetaria. El tercer factor que está creando problemas en Europa es la dinámica de la creciente inflación global. Los bancos centrales de Gran Bretaña, Estados Unidos, Japón, y los mayores países emergentes siguen bombeando cantidades gigantescas de liquidez en los mercados. Este flujo de dinero se ha reflejado desde hace algún tiempo en el aumento de precios de las materias primas. Y los salarios también podrían comenzar a elevarse de nuevo pronto, como ya está ocurriendo en China. Difícilmente será posible para el BCE proteger totalmente la zona euro frente a esta ola de inflación. Durante la década de 1970 Alemania fue incapaz de hacerlo – a pesar de tener su propia moneda, el marco alemán, un banco central independiente y estar comparativamente menos entrelazada con la economía internacional. En aquel entonces, la tasa media de inflación en Alemania durante un período de 10 años fue del 5%. Ese fue un número bajo en comparación con otros países occidentales como Italia, Gran Bretaña y EEUU, pero alta para los estándares alemanes. El BCE se enorgullece de haber mantenido bajas tasas de inflación en los primeros 12 años de la era del euro. En promedio, la tasa ha sido 1,97 por ciento y del 1,5 por ciento en Alemania. ¿Cómo progresarán las cosas? Hay dudas razonables. En comparación con los retos del futuro, la era del euro hasta la fecha ha estado en calma. DER SPIEGEL. 8-4-2011

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