China reivindica papel global para el yuan

“Las importaciones de China han sobrepasado a sus exportaciones desde que estalló la crisis financiera global. De tal suerte, es posible colegir que la robusta demanda doméstica del paí­s se ha ampliado ya al resto del mundo. Por lo tanto, éste será un factor que coadyuvará al incremento gradual de la influencia del yuan y de las decisiones macroeconómicas del paí­s sobre la economí­a mundial.”

La rofundización en las conexiones financieras indican que el establecimiento de una alianza monetaria regional en Asia del este es inminente. Actualmente, Japón es el mayor exportador de capital del mundo y China es el mayor exportador comercial y poseedor de reservas en divisas. Al colosal poderío económico y financiero de ambos países, junto con la condición de la India como exportador principal de servicios en el mundo, se suman la abundancia de mano de obra en naciones de la ANSEA, un amplio mercado y los recursos primarios inexplorados en países asiáticos centrales y occidentales, todo lo cual crea las bases para un mayor intercambio comercial dentro de la región asiática. Para las naciones asiáticas, el establecimiento de un sistema monetario regional debe ser prioridad en sus esfuerzos por promover reformas financieras globales. Para instalar este sistema monetario regional, China, Japón y la RC deben empezar por intentar forjar una alianza monetaria e instalar una zona de divisas en el nordeste de Asia que sea independiente del dólar. Los tres vecinos deben también procurar un mecanismo regional dirigido a consolidar la coordinación mutua de las tasas de cambio y a supervisar el flujo de capital, lo cual se extiende a las reservas extranjeras y la gestión internacional de pagos. A medida que crece el peso económico de China, se deben tomar medidas concretas para que el yuan se convierta en la moneda principal de Asia, mediante una alianza regional monetaria. (DIARIO DE PUEBLO) THE WASHINGTON POST.- Petraeus se enfrentará a un reto sin duda tan intimidante como el de Irak en 2007. La campaña militar ha resultado ser más difícil y más lenta de lo que el general McChrystal esperaba. El calendario establecido por el Sr. Obama de iniciar la retirada de tropas en tan sólo 13 meses causa reparos en el general Petraeus, expresados en un testimonio ante el Congreso la semana pasada. También está el legado del resentimiento entre los líderes militares y civiles de EEUU, cuya disputa sin control es el problema de fondo que hay detrás de la salida del general McChrystal. China. Diario del Pueblo Un papel global para el renminbi Zhang Monan Debido a su creciente influencia, el yuan ha sido elegido por varias naciones asiáticas surorientales como divisa para efectuar su comercio con China. China debe incrementar gradualmente la presencia del yuan en los acuerdos comerciales internacionales y convertirla en divisa clave de reserva. La decisión adoptada el sábado por el Banco Popular de China para reformar el mecanismo de formación de la tasa de cambio del renminbi ha subrayado el sentido urgencia con que la autoridad monetaria asume la flexibilidad de la tasa de cambio, así como su determinación de ajustar la posición pasiva que la nación ha demostrado por largo tiempo al respecto. El acelerado desarrollo económico de China y su integración más profunda con la economía global en las últimas tres décadas han elevado grandemente su influencia en la arena internacional. Los esfuerzos constantes del país por mantener la estabilidad del yuan durante la crisis financiera asiática de 1997-98, en contraste agudo con el proceder de muchas otras naciones que se apresuraron a devaluar sus monedas, le hizo acreedora de la condición de potencia responsable. La reputación e influencia económica cada vez mayor de China a escala global se ha visto subrayada nuevamente por su actitud responsable hacia la crisis financiera y sus contramedidas bien intencionadas para enfrentarla. Las economías emergentes se han colocado a la vanguardia en el proceso de recuperación económica global, dejando un tanto a la zaga a los países desarrollados. Debido a su notable dependencia económica de la demanda doméstica y al relativo declive de los países occidentales, las economías emergentes como China han gozado de un crecimiento más rápido que el resto del mundo durante el último año. China, la India y Brasil alcanzaron 11.9 por ciento, 8.6 por ciento y 9 por ciento de desarrollo económico, respectivamente, en el primer trimestre de este año. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), se espera que los países en desarrollo registren un crecimiento del 7,7 por ciento en su Producto Interno Bruto (PIB) interanual en el primer trimestre. Esta cifra representa 5,5 puntos porcentuales más que la de los países desarrollados. Las importaciones de China han sobrepasado a sus exportaciones desde que estalló la crisis financiera global. De tal suerte, es posible colegir que la robusta demanda doméstica del país se ha ampliado ya al resto del mundo. Por lo tanto, éste será un factor que coadyuvará al incremento gradual de la influencia del yuan y de las decisiones macroeconómicas del país sobre la economía mundial. En su informe trimestral sobre la economía de China, publicado el 17 de junio, el Banco Mundial precisó que la tasa de cambio efectiva nominal del renminbi había aumentado en 14,33 por ciento en el primer trimestre, desde que Beijing reformara la tasa de cambio del yuan, en julio de 2005, y que su tasa de cambio real había aumentado en 18.28 por ciento. Durante este período, la moneda china se elevó en 21,24 por ciento y 9,34 por ciento, respectivamente, contra el dólar y el euro, y disminuyó en 0,49 por ciento contra el yen japonés, según el informe. China eligió revaluar el yuan en un ámbito del 14,5 por ciento, en términos de su tasa de cambio efectiva real, de julio de 2008 a febrero de 2009, el período más difícil para la economía mundial. Esta decisión indica la actitud del país como potencia responsable, y su deseo de mantener la estabilidad económica global. Desde que se produjo la crisis financiera global, China ha tomado medidas substanciales para convertir el renminbi en una moneda internacional en regiones vecinas. Debido a la creciente influencia del yuan, algunas naciones asiáticas surorientales lo han elegido como divisa para el intercambio comercial con China. En 2009, Shanghai, Guangzhou, Shenzhen, Zhuhai y Dongguan comenzaron a usar a prueba el yuan como moneda de cambio para el comercio fronterizo con los países vecinos. Para febrero, el volumen comercial fronterizo en renminbi de China había alcanzado los 11.600 millones de yuanes ($146,8 millones). El banco central de China ha firmado acuerdos de intercambio de divisa con las autoridades monetarias de la República de Corea (RC), de Malasia, de Indonesia, de Bielorrusia, de Argentina, de Islandia y de la Región Administrativa Especial de Hong Kong, a partir de diciembre de 2008, por un total de 653,5 billones de yuanes, ó 24 por ciento de sus reservas extranjeras, ascendentes a 2.399.200 billones de yuanes. En la reunión de Ministros de Hacienda de 2009 de los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA) y China, Japón y la RC, las tres naciones asiáticas del este acordaron contribuir con $96 mil millones a un fondo monetario regional previsto, u 80 por ciento de los $120 mil millones totales. De esa cifra, China prometió contribuir con $38.400 millones, ó 32 por ciento. La profundización en las conexiones financieras indican que el establecimiento de una alianza monetaria regional en Asia del este es inminente. Actualmente, Japón es el mayor exportador de capital del mundo y China es el mayor exportador comercial y poseedor de reservas en divisas. Al colosal poderío económico y financiero de ambos países, junto con la condición de la India como exportador principal de servicios en el mundo, se suman la abundancia de mano de obra en naciones de la ANSEA, un amplio mercado y los recursos primarios inexplorados en países asiáticos centrales y occidentales, todo lo cual crea las bases para un mayor intercambio comercial dentro de la región asiática. Para las naciones asiáticas, el establecimiento de un sistema monetario regional debe ser prioridad en sus esfuerzos por promover reformas financieras globales. Para instalar este sistema monetario regional, China, Japón y la RC deben empezar por intentar forjar una alianza monetaria e instalar una zona de divisas en el nordeste de Asia que sea independiente del dólar. Los tres vecinos deben también procurar un mecanismo regional dirigido a consolidar la coordinación mutua de las tasas de cambio y a supervisar el flujo de capital, lo cual se extiende a las reservas extranjeras y la gestión internacional de pagos. A medida que crece el peso económico de China, se deben tomar medidas concretas para que el yuan se convierta en la moneda principal de Asia, mediante una alianza regional monetaria. La internacionalización del yuan no es para nada tarea fácil. Para alcanzar esa meta, China debe aumentar gradualmente la participación del yuan en las transacciones comerciales internacionales, esforzándose porque el mismo sea una de las principales monedas de inversión en el mercado financiero internacional, y finalmente, se convierta en moneda de reserva. El Gobierno debe crear condiciones externas más favorables para la internacionalización del yuan, tales como establecer canales para la inversión de ultramar y el financiamiento del renminbi, y ampliar gradualmente el alcance de su tasación, uso y circulación en el exterior. DIARIO DEL PUEBLO. 24-6-2010 EEUU. The Washington Post El general Petraeus necesita el apoyo del que careció su predecesor La decisión del presidente Obama de aceptar la renuncia del general Stanley A. McChrystal el miércoles está justificada – y su elección del general David H. Petraeus para hacerse cargo de la jefatura en Afganistán es inspirada. Entregando el control de la guerra al arquitecto de la oleada en Irak y máximo general de EEUU en Oriente Medio, Obama reitera su compromiso con la estrategia que decidió en diciembre, y le da a esa política una nueva oportunidad para triunfar. La explicación de Obama de su decisión ha sido correcta. Dijo que era "no se basa en ninguna diferencia en la política" o "ningún sentido de insulto personal", sino en su juicio de que el general McChrystal no había confirmado "las normas que deben ser seguidas por un general en jefe". Que el general McChrystal mostró falta de criterio realizando declaraciones denigrantes sobre los funcionarios del gobierno a un reportero de la revista Rolling Stone, y permitiendo a su personal para hacer aún más, es indiscutible. Hemos sostenido, sin embargo, que el Sr. Obama sería prudente en mantener el general McChrystal debido a su papel en la dirección de una campaña de contrainsurgencia crítica en el sur de Afganistán y sus estrechas relaciones con líderes de la región, entre ellos el presidente afgano, Hamid Karzai. Más que ningún otro comandante de EEUU, el general Petraeus tiene la capacidad de tomar rápidamente sus funciones. Como superior inmediato del general McChrystal en el Comando Central, supervisó la preparación del plan de Afganistán y ha tenido numerosos contactos con Karzai y con los líderes paquistaníes. Una y otra vez el general Petraeus ha demostrado ser un oficial sumamente eficaz, capaz de superar obstáculos extraordinarios, tanto en el campo de batalla como en la esfera política. Él se enfrentará a un reto sin duda tan intimidante como el de Irak en 2007. La campaña militar ha resultado ser más difícil y más lenta de lo que el general McChrystal esperaba. El calendario establecido por el Sr. Obama de iniciar la retirada de tropas en tan sólo 13 meses causa reparos en el general Petraeus, expresados en un testimonio ante el Congreso la semana pasada. También está el legado del resentimiento entre los líderes militares y civiles de EEUU, cuya disputa sin control es el problema de fondo que hay detrás de la salida del general McChrystal. Obama parece reconocer el último de esos problemas, al decir que ha dicho “a mi equipo de seguridad nacional que ahora es el momento de que todos nosotros trabajemos juntos” y que "no voy a tolerar la división." Pero sólo las palabras pueden no ser suficientes. El presidente debería considerar la sustitución de funcionarios civiles, como el embajador de EEUU Karl W. Eikenberry, que no han podido trabajar con eficacia con los comandantes militares o con el gobierno afgano. También debería aclarar en que consiste su plazo de mediados de 2011. ¿Es el momento en que "usted va a ver un montón de tropas que salen", como ha dicho el vicepresidente Biden, o "el punto en que comienza un proceso… A un ritmo que será determinado por las condiciones del momento", como testificó el general Petraeus? Esperamos que el nombramiento de general Petraeus signifique la aceptación por el presidente de la norma del general – sin la cual no puede haber éxito. Después de su triunfo en Irak, el general Petraeus pudo haberse retirado y pasar el resto de su vida recogiendo elogios que pudieran alentar las especulaciones sobre una candidatura presidencial. El hecho de que elija tomar el formidable y arriesgado trabajo de rescatar la misión en Afganistán en este momento crítico es, como el Sr. Obama con razón puso de manifiesto, "un extraordinario ejemplo de servicio y patriotismo". Se merece y necesita el apoyo incondicional del presidente y su equipo de seguridad nacional. THE WASHINGTON POST. 24-6-2010

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