SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Chile: ¿Hacia la izquierda?

La victoria electoral de Michelle Bachelet en Chile estaba cantada. La única duda era si haría falta una segunda vuelta. Finalmente será así, algo que ha decepcionado a sus partidarios y votantes, casi un 46 por ciento, cerca del doble de la segunda candidata, la derechista Evelyn Matthei, también hija de un general pero de trayectoria totalmente opuesta a la del general Bachelet. La victoria electoral en la segunda vuelta de Bachelet también parece cantada simplemente con que reciba parte de los votos del tercer clasificado, el izquierdista Marco Enriquez-Ominami, hijo de un dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), ultimado por los sicarios de Pinochet. Tantos años de dictadura y de dominio ideológico de desprecio a la política se han traducido en una alta abstención en esta elección, más del 50 por ciento. Primera elección de no obligatoria participación.

Los resultados en ambas cámaras legislativas aseguran la mayoría para la futura presidenta pero sólo para leyes ordinarias y no así para las orgánicas y reforzadas. La dictadura de Pinochet dejó todo atado y bien atado y los sucesivos gobiernos de la Concertación socialista- democristiana no quisieron o no pudieron desatar esos nudos recogidos en la Constitución vigente todavía. Precisamente uno de los temas centrales de la candidatura Bachelet ha sido o bien la reforma constitucional o bien una asamblea constituyente. El tiempo y la correlación de fuerzas determinarán.

Otros temas centrales han sido la reforma educacional, tema objeto de multitudinarias protestas en los tres últimos años (los líderes estudiantiles han sido elegidos diputados por el Partido Comunista.) Se trata de reformar a fondo un sistema, también pinochetista, elitista y muy caro que busca mantener el dominio de las élites, enormemente poderosas en Chile. Pieza indispensable para ello es una reforma fiscal progresiva que busque elevar la fiscalidad a las rentas más elevadas y reducir las enormes desigualdades en este país, el más desigual de la OCDE. Otra herencia, no sanada sino empeorada, del pinochetismo. La candidatura Bachelet busca también reforzar el menguado sindicalismo como poder compensatoria del peso de los grandes empresarios. También establecer una presencia pública en lo relativo al privatizado sistema de pensiones. En suma, una tímida mayor presencia de lo público en servicios esenciales frente al vendaval privatizador del fundamentalismo de los “Chicago Boys”, discípulos de Milton Friedman en los años de la dictadura, esquema no tocado por los siguientes gobiernos democráticos.

Pierde la derecha pero conserva su gran poder que se traducirá en palos en las ruedas del proyecto de Bachelet. Ya han empezado al día siguiente del resultado electoral, con advertencias desde esa reaccionaria oligarquía con el apoyo de sus voceros con el diario El Mercurio a la cabeza, insistiendo en las desgracias que traerá ese pretendido giro a la izquierda. Tendrá que ser limitado y lento. Pero algo habrá que hacer en un país en el que el 5 por ciento más rico se estima que gana doscientas cincuenta veces más que el 5 por ciento más pobre.

Deja una respuesta