El nuevo rey holandés anuncia el final del "Estado del bienestar"

Berlí­n enseña la tijera a toda Europa

El mensaje alemán es todo un aviso para navegantes. Si podemos imponer un tijeretazo de este calibre en una de las “plazas fuertes” europeas, como es Holanda ¿qué no seremos capaces de hacer en España y en el resto del sur de Europa?

“Los holandés deben adaptarse a los cambios que se avecinan”. Así comenzó el rey Guillermo Alejandro su discurso. Anticipando que el cambio deberá ser “particularmente notable en la seguridad social y en los que necesiten cuidados de larga duración. Es precisamente en esos sectores donde el clásico Estado del bienestar de la segunda mitad del siglo XX ha producido sistemas que en su forma actual no son sostenibles”.“La “trituradora alemana” impone también una drástica “cura de adelgazamiento” en Holanda” ¿Qué quiere decir esto? Sencillamente, un recorte de 6.000 millones de euros, a sumar al tijeretazo de 46.000 millones ejecutado el pasado año. El presupuesto para dependencia y enfermos crónicos se reducirá a la mitad. Las ayudas a los menores se recortarán. El salario de los funcionarios se congelará. Las pensiones serán mucho menores. El presupuesto sanitario se reducirá…La tijera alemana es tan salvaje que, según una encuesta encargada por la televisión nacional holandesa (NOS), el 80% de la población considera que los recortes anunciados por el gobierno son nefastos.En julio del año pasado, el primer ministro holandés, Mark Rutte, anunciaba que “la única vía para que España e Italia salgan de la crisis es que hagan cambios en el mercado de trabajo y sigan aprobando reformas y recortes”. Ahora, la “trituradora alemana” impone también una drástica “cura de adelgazamiento” en Holanda.Pero cuanto más avanzan los recortes de Merkel, más problemas tienen. Las últimas encuestas anticipan una debacle electoral del actual gobierno de coalición holandés.Merkel exhibe la tijera. Imponiendo, también en Holanda, un salvaje programa de recortes. Pero los pueblos europeos también contamos. La rebelión crece al mismo ritmo que aumentan los recortes impuestos desde Berlín.

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