Las "pistas ocultas" de la entrevista de Aznar

Aznar ha vuelto ¿pero para qué?

La reaparición de Aznar se ha preparado cuidadosamente para provocar el mayor impacto polí­tico. Una entrevista en horario “prime time”. Y unas respuestas donde el ex presidente ha lanzado, de la forma más pública y notoria posible, una “enmienda a la totalidad” a la gestión de Rajoy. ¿Pero con qué objetivo? ¿Por qué precisamente ahora? ¿Qué intereses hay detrás de esta “jugada polí­tica”?

Aznar ha sido mucho más directo y claro de lo habitual en nuestra clase política. Quería que se le entendiera. Y vaya si lo ha conseguido.

De forma persistente, Aznar ha cuestionado la “falta de liderazgo” de Rajoy. Acusándole de “no ejercer la mayoría absoluta” para impulsar el programa del PP. Y denunciando la “lánguida resignación” en que se encuentra inmerso el actual gobierno.” ¿Estamos ante un “toque de atención” de Washington a Rajoy, utilizando a Aznar como “persona interpuesta”?”

Y ha exigido “un gobierno con un proyecto nacional”, evidenciando que Rajoy carece de él.

Incluso desgranó los cinco puntos de un programa de gobierno que “recupere los objetivos históricos de la transición”, pulverizados, según Aznar, por la acción conjunta de Zapatero y el nacionalismo rupturista.

Que pasa por “hacer de España un Estado viable y sostenible”, poner en marcha una reforma institucional para garantizar el cumplimiento del Estado de derecho, una reforma fiscal urgente que baje los impuestos y ponga fin al “grave castigo” de las clases medias, un nuevo pacto social sobre pensiones y sanidad, , y en último lugar la recuperación de la posición internacional de España.

Algunos de esos puntos son una velada crítica a Rajoy, que según Aznar está reaccionando de forma pusilánime ante el desafío soberanista de Mas.

Otros son un desafío abierto, como la exigencia de una “bajada de impuestos para reactivar la actividad productiva”, señalando directamente a Montoro como responsable.

Y no faltan los que será necesario “descrifrar”. ¿A que “pacto social” sobre pensiones y sanidad se refiere Aznar? Aplicar los recortes que en estos terrenos exigen el FMI y Merkel hace imposible cualquier acuerdo con los sindicatos o la oposición.

Habrá que esperar para conocer el auténtico contenido del “programa de gobierno” que Aznar propone.

Lo que sí está claro es que ha querido escenificar públicamente sus diferencias con Rajoy. Y no ha podido escoger para hacerlo un peor momento –o uno mejor, depende de lo que se busque conseguir-.

Con un gobierno que desde la rueda de prensa del 26 de abril, donde anunció que el paro seguirá creciendo en esta legislatura, ha admitido públicamente su fracaso. Y al que las encuestas vaticinan un descalabro que hará casi imposible revalidar su mayoría absoluta.

La andanada de Aznar, que sigue conservando una ascendencia sobre importantes sectores de la derecha, no hace sino agudizar el distanciamiento con Rajoy de una parte cada vez mayor de los votantes y la base social del PP.

¿Qué objetivos persigue entonces Aznar con esta jugada?

Hay que descartar algunas valoraciones simplistas, que todo lo reducen a la defensa frente a las acusaciones implicación en la trama de los papeles de Bárcenas o en la Gürtell.

Lo que está en juego es algo mucho más importante. Y hay que viajar hasta Washington o Berlín para descifrar su significado.

Entre EEUU y Alemania se está abriendo un abismo cada vez mayor acerca de cómo gestionar la intervención y saqueo de los países dominados.

Washington considera que la “austeridad sin límites” por la que aboga Alemania puede provocar peligrosos estallidos sociales. Y apuesta por utilizar su dominio del sistema monetario y financiero global para inundar el planeta de dólares o “activos tóxicos”, que el resto estamos obligados a comprar, cargando así con nuestra parte de la factura, de una manera menos “indolora” aunque mucho más eficaz.

Con respecto a España, tanto Merkel como el FMI coinciden en la imposición de una asfixiante intervención y saqueo, que pasa por liquidar las cajas o recortar las pensiones. Pero también difieren en las formas y plazos.

A nadie se le escapa la íntima conexión de Aznar con el hegemonismo norteamericano, y su condición de “azote” del eje franco-alemán.

¿Por qué entonces Aznar manifiesta públicamente ahora sus diferencias con Rajoy? ¿Acaso Washington considera que Rajoy se está “entregando” excesivamente a los mandatos de Berlín? ¿Estamos ante un “toque de atención” de Washington a Rajoy, utilizando a Aznar como “persona interpuesta”?

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