Elecciones en Panama

Avance de la derecha en Panama

Los panameños están convocados hoy a las urnas para elegir a un nuevo presidente en unos comicios en los que la derecha podrí­a tomar el poder de la mano del multimillonario Ricardo Martinelli, quien encabeza todas las encuestas con más del 50% de los votos. La popularidad del actual mandatario, Martí­n Torrijos, quien goza de una aceptación superior al 50%, no será suficiente para que su grupo polí­tico, el Partido Revolucionario Democrático (PRD), pueda continuar al frente del Gobierno en la figura de Balbina Herrera.

El emresario, propietario de la mayor cadena de supermercados se presenta con un panorama muy buena, ya que lidera las intenciones de voto en las encuestas sobre su rival Herrera, de 54 años; que se autodefine como una polí­tica de amplia experiencia gubernamental.Herrera, quien fue alcaldesa del populoso distrito capitalino de San Miguelito, varias veces diputada y ministra de vivienda, argumenta que Martinelli representa incertidumbre y que no tiene moral ya que como dueño de supermercados no hizo nada para ayudar a bajar los altos costos de los alimentos.”Ser rico, no es pecado, pero fingir ser pobre es una burla… si ese señor gana, serí­a como un salto al vací­o que darí­a Panamá”, manifestó Herrera durante su discurso de cierre.Herrera dice que su gobierno ofrece estabilidad y promete que los logros económicos conseguidos durante el gobierno de su copartidario Torrijos, llegaran a los sectores de clase media y profesional, así­ como a los marginados.Sin embargo, sus detractores le recuerdan el polémico pasado y su relación con el régimen del dictador Manuel Noriega, derrumbado por la invasión de Estados Unidos el 20 de diciembre de 1989.Durante esta campaña polí­tica, a finales del mes de marzo, el Tribunal Electoral, en una acción inédita, levantó el fuero electoral de los candidatos presidenciales Herrera y Martinelli para ser investigados por una supuesta implicación de donación polí­tica y ví­nculo comercial con el narcolavador colombiano, David Murcia, preso en su paí­s e investigado en Panamá por blanqueo de capitales.Ambos candidatos rechazan enérgicamente las acusaciones, por considerarlas persecución polí­tica. Los casos aún no han sido descartados oficialmente por el Ministerio Público.Por otra parte, Martinelli, en su cierre de campaña, reitera que el 3 de mayo los panameños decidirán por un cambio o por el continuismo del PRD, al que acusa de no resolver la vieja miseria, los añejos problemas en los sistemas de educación, salud y transporte público. También ataca al gobierno de Torrijos por no resolver la actual crisis de delincuencia y criminalidad callejera.”Acabaré con la corrupción… el continuismo de los polí­ticos que entran pobres al gobierno y salen ricos”, reiteró Martinelli en su discurso.El nuevo gobierno iniciará el primero de julio hasta el 2014, año en que debe terminar el multimillonario proyecto de expansión del Canal de Panamá.La promesa de cambio de Martinelli y sus esfuerzos por “terminar con la década perdida de la izquierda” no se impusieron en medio de una crisis de legitimidad del actual gobierno o como consecuencia de una profunda recesión. El presidente Torrijos dejará la presidencia con una popularidad del 57 por ciento y, a pesar de la dependencia económica con Wa-shington -la economí­a panameña está dolarizada-, el paí­s no dejó nunca de crecer y este año lo hará entre un tres y cinco por ciento.Ninguno de estos logros, ni la aprobación de la ampliación del Canal de Panamá, en la que se invertirá más de cinco mil millones de dólares y dará empleo a miles de trabajadores, ayudó a la candidata oficialista Balbina Herrera. A diferencia de su rival, es una experimentada militante polí­tica y funcionaria. A finales de los setenta se unió al Partido Revolucionario Democrático (PRD) del general Torrijos y para mediados de los ochenta asumió su primer cargo importante, como alcaldesa del populoso distrito de San Miguelito, designada por el dictador Noriega, preso hoy en Estados Unidos por narcotráfico.Según coinciden los analistas locales, muchos panameños no le perdonan su participación en la dictadura ni su férrea defensa de Noriega en la ví­spera de la invasión norteamericana en 1989. Pero la ingeniera agrónoma de 54 años y tez morena prometió una elección peleada, y recordó que fueron los empresarios panameños los que hicieron los negocios y amasaron sus fortunas gracias a Noriega.

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