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Aportar mucho y cobrar poco: la gran empresa achaca la mejorí­a al subempleo

Más allá de si los salarios bajan o “crecen moderadamente” (Montoro dixit), hay un efecto muchísimo más importante en nuestro mercado laboral, hasta el punto de ser la clave de la esperada recuperación económica española, según el Consejo Económico de la Competitividad (CEC): el subempleo o sobrecualificación, es decir, el desempeño de tareas en las que la cualificación del trabajador no se corresponde con el salario recibido. Esto significa que el empleado aporta un valor añadido muy alto a la empresa pero cobra muy poco por ello. Eso es lo que ha disparado la productividad de nuestra economía, que a su vez ha disparado las exportaciones, la vía a través de la cual se creará el círculo virtuoso que nos sacará de la crisis, según el lobby de las grandes multinacionales españolas.

El informe “España emprende y exporta” presentado ayer por el CEC alimenta la euforia sobre la recuperación económica, hasta el punto de que mejora en dos décimas la previsión de crecimiento del Gobierno para 2014. Entre las causas que explican esta mejoría sobresale el impulso de las exportaciones, y ahí es clave nuestro peculiar mercado laboral para mejorar la competitividad de las empresas. En este fenómeno es fundamental que los costes laborales en España bajen (un 1,5% entre 2013 y 2014) a la vez que mejora la balanza por cuenta corriente, mientras que en Alemania, Francia e Italia crecen estos costes (el 2,9% como media) y empeora su saldo exterior.

Así, la compensación por empleado estimada por la Comisión Europea para 2014 será de 34.400 euros en nuestro país, frente a los 43.000 del promedio de los tres países citados (ver primer gráfico). Pero la medida realmente impactante es la que aparece en el segundo gráfico: el PIB generado por cada empleado es prácticamente idéntico en ambos casos una vez que se resta la compensación del mismo. Y dado que esta compensación es muy inferior en España, eso significa que cada trabajador español genera mucha más producción que sus colegas europeos. Según el estudio, el ebitda por empleado crecerá el 6,7% en nuestro país frente al 1,5% de nuestros comparables.

La conclusión es que los trabajadores españoles cobran mucho menos y producen mucho más. Una situación que ha cambiado radicalmente desde 2007, como se aprecia en el gráfico, debido al doble fenómeno de la reducción de las plantillas de las empresas (la producción se divide entre menos empleados) y la rebaja de salarios de los que conservan su empleo (se resta una menor cantidad a lo que genera cada trabajador). Y ahí es donde entra de lleno el fenómeno del subempleo.

Mucha cualificación, sueldo bajo

UGT denunció el mes pasado que hay 2,5 millones de trabajadores subempleados en España, una situación que se ceba con los jóvenes: según datos de la Encuesta de Población Activa y del INE, más del 50% de los trabajadores entre 16 y 34 años está sobrecualificado, es decir, tiene un nivel de formación que supera la mínima requerida para llevar a cabo el puesto de trabajo ocupado. Son gente que cobra poco y aporta mucho por su elevado nivel de cualificación.

El propio CEC reconoce que España tiene un 38% de ocupados con titulación universitaria frente al 30% del promedio de la UE. Y su presidente, César Alierta, destacó ayer en la presentación del informe que “en España tenemos un personal muy cualificado, lo cual es una fórmula claramente ganadora.” Muy cualificado… y que cobra poco, de ahí su elevadísima productividad. A juicio de Alierta, este elevado nivel de formación permitirá que la salida de la crisis se produzca gracias a los sectores “de alto valor añadido”, que tomarán el relevo de la construcción residencial como motores de la economía.

Vuelta al círculo virtuoso

Según el lobby de la gran empresa, la vuelta al crecimiento (espera un 0,9% en 2014 frente al 0,7% previsto por el Ejecutivo) será posible gracias a un círculo virtuoso provocado por el mencionado crecimiento de las exportaciones, que impulsarán la inversión y eso generará empleo (65.000 puestos de trabajo por cada punto porcentual que crezcan estas), lo que acabará por reactivar el consumo privado. No obstante, el CEC considera que todavía no se ha reducido lo suficiente el exceso de capacidad del país para que comience este proceso, y que son las grandes empresas las responsables de “tirar del carro” e insuflar confianza a las pequeñas y a los consumidores.

Este consejo considera que todo está de cara para conseguir esta recuperación, que ya está en marcha (estima que en el tercer trimestre el PIB ha crecido el 0,1% y que lo hará en un 0,2% en el cuarto): la construcción ha reducido el peso en la economía y por el citado cambio de modelo hacia sectores de “alto valor añadido”; las empresas han aumentado el stock de capital; la caída de los costes laborales y la elevada cualificación de los trabajadores han mejorado mucho nuestra competitividad frente a la zona euro; familias y empresas han realizado un gran esfuerzo de reducción de su endeudamiento; el sector financiero está en disposición de dar crédito tras el saneamiento acometido; y el sector público restará menos al PIB por el menor esfuerzo fiscal y la caída de la prima de riesgo. En este sentido, prevé que el déficit público se reduzca al 5,8% el próximo año.

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