Sí­lvia Pérez Cruz

11 de novembre

11 de novembre es el bautismo de una nueva artista: Silvia Pérez Cruz. Fue cantante del grupo Las Migas, su interpretación en la pelí­cula Blancanieves por la que se llevó el Goya a la mejor canción original la dio a conocer al gran público. Sí­lvia Pérez Cruz, una de las mejores voces del momento, se revela en este último trabajo como una artista inmensa.

11 de novembre es un disco lleno de amor y de pena ¿Qué significa este disco artística y personalmente?

Artísticamente era un disco que hacía mucho que quería y necesitaba hacer. Es todo composición propia. Los arreglos y las letras son también mías. Llevo toda la vida aprendiendo música, buscando un estilo y a nivel interpretativo un discurso propio. Quería componer y antes no me había atrevido.

Las canciones pueden recordar al fado, a la bossa, a la canción popular… aunque la intención es que sonase a Sílvia. El disco bebe de muchos estilos porque yo personalmente soy trocitos de muchas personas. Es una música muy frágil, no hay un alarde a la hora de cantar. La voz es una capa más de muchas que se entrelazan porque el disco son muchas sílvias.

Y personalmente es como un álbum de fotos. Hay recuerdos de cinco años de mi vida. No sólo he aprendido de la música sino también de los músicos y de mis amigos. El disco es también un homenaje a mi padre que falleció. 11 de novembre es el día que él nació. «Cuando canto saco mis valores más universales»

Te conocíamos como cantante. Pero en este disco además de la composición y los arreglos tocas el piano y el saxo. ¿Cómo te defines? ¿Cómo músico o como cantante?

Me gusta definirme como músico. De hecho he estudiado saxo y piano. Pero la manera que yo expreso mejor la música que siento es cantando. En verdad casi todos los instrumentistas intentan cantar con su instrumento. Pero para mí va primero cantar que tocar.

Trabajas en un mano a mano con Raúl Fernández. ¿Cómo ha sido la producción del disco?

Ha sido un proceso creativo muy intenso. Raúl, el ingeniero de sonido, es un mago. Sin él hubiese sido imposible. Raúl insistió en que yo tenía que tocar la guitarra, cosa que yo no había pensado porque conozco muchos guitarristas buenísimos. De hecho está todo compuesto con guitarra y están muy arregladas. Era muy importante no meterle prisa al disco. No grabamos en un estudio sino en una casa en medio del bosque. Las canciones más alegres las grabamos de día; otras están grabadas a las cinco de la mañana. Yo quería que fuese un disco muy familiar. Participan en él músicos muy importantes para mí.

Era muy arriesgado, la gente que me seguía no esperaba algo así. Creo que es un disco que está vivo y se nota. Tienes que escucharlo más de una vez porque es un disco difícil pero tiene verdad. Cuando se empezó a vender y la gente lo cuidaba me alegré muchísimo. La gente no sólo quiere comida rápida. Tienes que confiar en la gente porque estamos vivos.

En la portada del disco te pareces a Frida Kalho.

Era muy importante para mí en la foto de portada tener el pelo recogido. Porque el pelo es mi parte más mediterránea, más de cantante y prefería en este caso despejar el rostro y destacar los ojos para ir más a dentro y dar profundidad a la foto. Era también muy importante que la foto tuviera grano. Todo está pensado en el disco. Por ejemplo, el orden de las canciones es también muy importante para comprender el sentido del disco. Es un disco muy especial. Es extraño porque a veces me gusta y a veces no, pero es de verdad.

En tu vocabulario está el jazz, el flamenco, el fado… ¿Qué nota te aporta cada estilo?

Conocí el flamenco a los 19 años. Entonces estudiaba jazz y cantaba en inglés pero cantar en castellano me ayudó a entender mejor la música y conectar mejor con mis emociones. El flamenco me enseñó a cantar con el estómago, además de que a nivel rítmico es un estilo muy rico. Del jazz aprendí la improvisación y la armonía. Estudié los colores, es decir la matemática de la música. Aprendí acordes de familias distintas que te abren la mente y te hacen más fácil improvisar en el directo. He cantado también canciones populares de la península. La música popular te recuerda la parte más generosa del pueblo porque la música es para compartir.«La gente no sólo quiere comida rápida»

Con el fado tengo una conexión directa por cómo se mueve mi voz. Me gustó encontrar un estilo que me era familiar. Y por último de las habaneras; la canción de taberna; que cantaba mi padre he aprendido el contacto íntimo con la gente. Aunque actúe en el Circo Price siempre busco siempre esa intimidad con el público.

¿Cómo se llega a esa comunión con el público?

La música a veces es como el agua o el aire que pasa por sitios que tú no puedes controlar. ¿Qué pone la piel de gallina? No lo sé, y eso me encanta porque si lo buscas se contamina. Cuando canto aunque siempre hay algo mecánico saco mis valores más universales. Es tan de verdad lo que hago, no el sentido de ser mejor sino de ser sincero que la gente se abre.

¿Qué es lo que te emociona, lo que te inspira?

Me emociona la vida y las personas sobretodo. No es la música en sí sino los músicos que he conocido. Tienes que bailar con la música. A la hora de componer a veces trabajas a partir de un ritmo; o de un color, de una secuencia de acordes que te gustan… Las letras del disco están inspiradas en experiencias personales aunque en “Memoria de pez” hay una nueva manera de escribir más en tercera persona. Me inspira la vida, no canto para vender discos.

Tienes un estilo muy ecléctico, pero ¿no hay una influencia clara en tu estilo de cantar de las canciones populares de la península?

Sí. Pero creo que es más genético. Uno empieza a cantar antes de saber. Más tarde vas descubriendo las influencias y los parecidos entre las canciones de toda la península. El punto de partida es mi madre que también cantaba. Después al ir a Barcelona y conocer otros músicos descompuse mi estilo. Hoy después de varias crisis vuelvo a cantar como cuando era pequeña pero habiendo aprendido. Es bonito olvidarte de un punto para volver a él. Intentas dejar lo que no vale la pena para quedarte con lo que sí merece la pena.

Tienes un estilo único y personal. Pero al mismo en tu música están todos los acentos.

Puede ser, pero es más inconsciente. Hay músicos que son especialistas es un estilo pero yo prefiero buscar mi propio discurso. Cada canción tiene unas necesidades distintas. Escribo una melodía y me pregunto ¿cómo suena mejor?, ¿en castellano o en portugués?…Soy intuitiva pero sobre todo soy muy trabajadora. Soy muy perfeccionista, me gusta tenerlo todo muy trabajado para después olvidarme y dejarme llevar en el escenario.

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