¿Una Cataluña contra los catalanes?

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01-06-2017
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Los distintos intereses de las diferentes clases en Cataluña ante la fragmentación. Una Cataluña segregada del resto de España crearía muchas peores condiciones para la lucha del pueblo trabajador, pero también para el desarrollo de los negocios de la burguesía catalana.
 ¿Una Cataluña contra los catalanes?
Los distintos intereses de las diferentes clases en Cataluña ante la fragmentación. Una Cataluña segregada del resto de España crearía muchas peores condiciones para la lucha del pueblo trabajador, pero también para el desarrollo de los negocios de la burguesía catalana.

La independencia atenta contra los intereses fundamentales, materiales y objetivos, del 90% de la sociedad catalana.

El auténtico motor que impulsa la fragmentación es lo que no podemos sino calificar como una auténtica burguesía burocrática, representada por los Pujol, Mas y Puigdemont, y gestada gracias al enorme poder que concentra la Generalitat. Que pretende imponer una “Cataluña independendiente”... contra los deseos e intereses de la mayoría de los catalanes.

La clase obrera y el pueblo trabajador, por la unidad

De forma tozuda, y verificable en los resultados electorales donde la población se pronuncia directamente y sin intermediarios, la inmensa mayoría de la clase obrera y el pueblo trabajador se pronuncian contra la independencia.

Peso del voto independentista en el cinturón obrero

(Teniendo como referencia los resultados en las autonómicas de 2015, municipales de 2016 y la doble vuelta de las generales el 20-D y el 26-J)

 

% Voto

% censo

Barcelona

36,24%

18,26%

Terrassa

31,40%

16,87%

Sabadell

27,90%

15,13%

Sant Boi 

25,75%

13,76%

Esplugues

24,02%

13,55%

Badalona

18,92%

10,70%

Hospitalet

20,07%

10,53%

El Prat

14,53%

7,85%

Cornellà

13,39%

7,44%

Santa Coloma

8,39%

4,46%

 

(Estos municipios suman 2,1 millones de votantes, el 43% del censo total de Cataluña)

LEYENDA. % voto: Porcentaje del voto a fuerzas independentistas sobre el voto total emitido. % censo: Porcentaje del voto a fuerzas independentistas sobre el censo total.

La clase obrera y el pueblo trabajador se enfrentan al saqueo y los recortes, ejecutados desde Madrid por Rajoy y desde Barcelona por Puigdemont. Y para defender sus intereses comunes, necesita fortalecer la unidad entre el conjunto de la sociedad catalana y con el resto del pueblo trabajador de toda España.

La división y el enfrentamiento, entre la sociedad catalana y de ésta con el conjunto de España, solo beneficia a quienes pretenden imponer un saqueo todavía mayor sobre la inmensa mayoría.

Los negocios de la burguesía catalana, en riesgo por el peligro de ruptura

Tradicionalmente, el nacionalismo ha sido impulsado por una burguesía catalana que lo empuñaba como plataforma desde donde defender sus negocios y aumentar su influencia sobre la política española.

Pero en los últimos años, los intereses materiales de la burguesía catalana caminan en una dirección antagónica al camino de ruptura en que se empeñan las cabezas políticas del independentismo.

La fría recepción a Puigdemont en las jornadas celebradas por el Cercle de Economia -uno de los nódulos de la gran burguesía catalana- escenificaron el divorcio. Ni una sola pregunta se le formuló al president de la Generalitat, y en su intervención el máximo dirigente del  Cercle de Economia, Juan José Bruguera, exigió a Puigdemont abandonar las pretensiones independentistas y acudir al Congreso para negociar un pacto beneficioso para Cataluña."En las ciudades donde se concentra el pueblo trabajador y la mitad de la población catalana el apoyo a la independencia es minoritario"

Las capas más altas de la gran burguesía catalana se han incrustado en la oligarquía española, nucleadas en torno a gigantes financieros como La Caixa o bancos emergentes como el Sabadell. Tienen una nutrida representación en el Ibex-35 y en los consejos de administración de los principales monopolios españoles, desde Repsol a Gas Natural...

Su posición es absolutamente contraria a la independencia, y así lo han expresado públicamente. El presidente de La Caixa, Isidre Faine, advirtió a Mas con la sentencia “presidente, te estás equivocando”, reafirmando que “estamos mejor juntos que separados”. Mientras Josep Oliu, presidente del Banco Sabadell, confiaba en que “el desafío soberanista se acabará solucionando dentro de los cauces institucionales”. Más claro fue el presidente de la CEOE, el histórico líder de la patronal catalana Foment del Treball Nacional, Joan Rosell, al afirmar que “la  hipotética independencia de Cataluña sería un destrozo humano y económico”.

¿Y qué ocurre con el resto de la burguesía catalana, representada por la extensa red de pequeñas y medianas empresas? Sus beneficios dependen del mercado español, y un enfrentamiento con España no hace sino generar problemas.

Frente a las ideas, esgrimidas por el independentismo para ganarse el apoyo del empresariado, sobre que el peso de las exportaciones al extranjero ha relativizado la importancia del mercado español para las empresas catalanas, la realidad es exactamente la contraria.

Dependiendo de los sectores, entre un 25% y un 40% de las ventas de las empresas catalanas se dirigen al resto de España. Cataluña vende hoy más a Aragón que a Francia. Y, mientras el comercio con el extranjero sale deficitario, el que realiza Cataluña con el resto de España le reporta un importante superávit.

Cuestionar el acceso al mercado español, levantando muros políticos, significaría la quiebra para muchas empresas catalanas.

Una burguesía burocrática incrustada en la Generalitat

¿Donde están pues las fuerzas sociales y de clase que sí están interesadas en la independencia? No en los talleres de la burguesía catalana, sino en los despachos de la Generalitat.

El Estado de las autonomías entregó a la Generalitat el control sobre un enorme presupuesto, y un margen de autonomía muy superior al que disfrutan la mayoría de regiones europeas.

Sobre estas bases -y también gracias al dominio de Convergencia sobre las instituciones autonómicas, casi de forma ininterrumpida desde la transición- se ha gestado en Cataluña una auténtica burguesía burocrática, que debe sus ganancias no a su dinamismo y competitividad, sino a la gestión y saqueo de los fondos públicos, y a la capacidad de intervención y control que le proporcionan las instituciones autonómicas."Se ha gestado en Cataluña una auténtica burguesía burocrática, que debe sus ganancias no a su dinamismo y competitividad, sino a la gestión y saqueo de los fondos públicos"

El escándalo de 3% y el “caso Pujol” son su radiografía. Multimillonarias obras públicas concedidas por la Generalitat a cambio de mordidas que financiaban a Convergencia.

Y en torno al saqueo de los fondos públicos, o a la concesión de obras públicas, ha medrado toda una nueva clase empresarial catalana, cuyo futuro depende exclusivamente de su cercanía al poder político. 

Desde la Generalitat se ha construido también todo un régimen, que extiende sus tentáculos sobre toda la sociedad catalana. El instrumento principal ha sido el reparto de subvenciones, creando una red clientelar que depende del respaldo de la Generalitat.

Desde los medios de comunicación, con subvenciones que quintuplican las concedidas en el País Vasco, y que han creado de la nada medios independentistas que se suman al altavoz que supone TV3. O sosteniendo, desde los presupuestos de la Generalitat, grupos como Omnium Cultural o la Assemblea Nacional Catalana, que convocan los actos de masas a favor de la independencia. 

Existe toda una Cataluña real que no se pliega al poder emanado desde la Generalitat. Pero es indudable que el prolongado dominio del poder autonómico de los Pujol, Mas y Puigdemont pesa como una losa en Cataluña.

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COMENTARIOS

kenobi (invitado) 14-06-2017 04:04

Aquí el único que se merece la independencia es el Nadal.10 Roland Garrós,10.¡¡Pero qué máquina de chaval!!,no es humano,es un Terminator.A mí me recuerda a los cómics de Conan el Bárbaro cuando era jóven.Y para colmo siempre va con la muñequeras con la bandera de España.....qué mal que le tiene que sentar a Puigdemont.........por lo demás,comentar que el artículo es muy bueno,muy clarificador


MAOnesa (invitado) 13-06-2017 12:17

Van de patriotas y son unos putos traidores explotadores. Se venden a la potencia extranjera de turno para seguir viviendo del cuento. ¿Cuánto tiene que explotar más a un obrero una empresa en Cataluña para amortizar el jodido 3%?