Trump llega a las elecciones legislativas de medio mandato con cifras récord de desaprobación

Ya están aquí las ‘midterms’… y huele a batacazo de Trump

Sean cuales sean los resultados de las midterms, antes y después de este 3 de noviembre, los países y pueblos del mundo -también el de EEUU- deberán seguir perseverando en golpear y socavar el criminal proyecto de Trump

Cuando quedan días para las elecciones de medio mandato en EEUU -elecciones legislativas en las que se renuevas todos los escaños de la Cámara de Representantes y un tercio de los del Senado- todos los pronósticos auguran un resultado desfavorable para el Partido Republicano, en los hechos secuestrado por un Trump que ha arrinconado a sus detractores en el Grand Old Party. Pero el inquilino de la Casa Blanca llega a las legislativas con la aprobación más baja de un presidente desde el gobierno de Bush de 2006.

¿Cuál es el curso más probable de los acontecimientos? ¿Y en qué medida afectará la eventual pérdida del control de alguna de las dos cámaras legislativas al despliegue de las políticas de Dictadura Mundial de Trump?

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Tic, tac, tic, tac. EEUU se aproxima inexorablemente a unas elecciones de medio mandato -conocidas como ‘midterms’- que se celebran cada cuatro años, intercaladas con las presidenciales, y que deciden la totalidad de los congresistas y un tercio de los senadores. Unas midterms que siempre se leen como un plebiscito sobre la gestión del partido y el presidente que está en ejercicio de gobierno. Si los estadounidenses desaprueban la gestión de la Casa Blanca, el poder legislativo del partido en el poder se resiente, cosa que muy pocas excepciones, siempre ha ocurrido.

Las elecciones legislativas son un termómetro del enfado o de la aprobación de los votantes de EEUU, y pueden suponer un severo varapalo a las políticas presidenciales, incluso cambiar tanto la correlación de fuerzas de las cámaras legislativas que limiten muy seriamente el proyecto político del ocupante del Despacho Oval.

¿Y con qué grado de popularidad se presenta Trump y el partido republicano a estas elecciones de medio mandato? Pues con el grado de desaprobación más acusado desde la administración Bush en 2006, cuando la cuenta de soldados estadounidenses muertos en la guerra de Irak no paraba de subir.

Según un promedio de diferentes encuestas demoscópicas como la de Gallup, el 59,8% desaprueba la gestión de Donald Trump, prácticamente el máximo de su segundo mandato. Su gestión económica merece un suspenso para el 64% de los estadounidenses, que llevan meses enfadándose cada vez que van a llenar el depósito de sus vehículos. A la política migratoria del republicano, que mantiene a una auténtica Gestapo por las calles -el ICE- haciendo redadas contra los migrantes o asesinando a sangre fría a los que se le oponen, «sólo» se le opone el 52% de los encuestados.

A pesar de estos sondeos demoscópicos, el respaldo de los grandes grupos financieros y monopolistas de los sectores de la clase dominante norteamericana que respaldan las ultrareaccionarias políticas de Trump no ha flaqueado en absoluto. La caja del Comité Nacional Republicano (RNC) multiplica por ocho la del Demócrata (DNC), según datos de la Comisión de Elecciones Federales. Unas cajas donde la aportación de grandes empresas o grandes fortunas a través de los PAC (Comités de Acción Política) o Súper-PACs supone el grueso de la recaudación.

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Mal panorama para Trump

Con esto y con todo, la cosa pinta mal para Trump y los republicanos, que hasta ahora han gobernado sin cortapisas mediante una mayoría conservadora en las dos cámaras del Capitolio. El Partido Demócrata acaricia la posibilidad de controlar la Cámara de Representantes y quizá también el Senado desde mediados de septiembre, según el promedio de los sondeos. La mayoría de las encuestas dan por plausible una victoria demócrata en la primera cámara legislativa, pero aún dejan la segunda en el aire.

Pero todo ello con un sistema electoral norteamericano que es absolutamente aberrante. Cada escaño corresponde a un distrito uninominal y se decide por mayoría simple: lo gana el candidato que haya sacado más votos, no importa que gane por una sola papeleta. Es el «todo o nada», sin reparto proporcional. Por esto suele ocurrir que la composición de la Cámara de Representantes se separa notablemente de la proporción de votos nacionales de cada partido. Pero también por esto el grado de incertidumbre es muy alto: hay hasta 20 escaños del Congreso , y otros cinco del Senado que están oscilando en las encuestas y que pueden ser decisivos.

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Las consecuencias reales

Perder la hegemonía de una de las dos cámaras legislativas -o incluso de las dos- sería un importante batacazo político para Trump, porque pincharía el relato «narcisista» del presidente de que su administración es aclamada el loor de multitudes, y que a sus iniciativas sólo se oponen algunos «resentidos» y «radicales de extrema izquierda».

Pero otra cosa es que el resultado que ahora, con los sondeos en la mano, parece más probable, imponga cortapisas importantes y efectivas al proyecto de Dictadura Mundial de Trump, cuyas ultrareaccionarias políticas también está pagando el pueblo norteamericano.

El escenario más probable para las midterms del 3 de noviembre de 2026 es una mayoría simple demócrata en ambas cámaras: entre 218 y 236 diputados en la Cámara de Representantes y entre 51 y 54 senadores. Pero eso queda lejos de los tres quintos –261 diputados y 60 senadores– ni a los dos tercios –290 diputados, 67 senadores– necesarios para vetar las leyes de Trump o para forzar un impeachment (una moción de censura) que desalojara antes de tiempo al republicano de la Casa Blanca.

Por tanto, el curso más probable de los acontecimientos es que -aunque un mal resultado de Trump en las ‘midterms’ evidencie el rechazo de la mayoría del pueblo norteamericano a un presidente extremadamente autoritario y antidemocrático, y este golpe político tenga efectos en el corto-medio plazo-, la Casa Blanca siga teniendo un amplio margen para desplegar su agresivo proyecto de Dictadura Mundial sobre EEUU y el resto del planeta. Sobre todo, porque a día de hoy sigue contando con el respaldo de la mayor parte de los nódulos de poder oligárquico de la gran burguesía monopolista yanqui.

Antes y después del 3 de noviembre, los países y pueblos del mundo -también el de EEUU- deberán seguir perseverando en golpear y socavar el criminal proyecto de la Dictadura Hegemonista Mundial de Trump hasta conducirla a su bancarrota final.

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