El año Chillida

Y el vacío estaba lleno de arte

En la escultura de Chillida se funden materia y espacio, creación humana y naturaleza, plenitud y vacío, para construir “lugares” donde el arte no solo se contempla

Quien mejor ha definido la obra de Eduardo Chillida no ha sido ningún crítico. Fue un electricista. Cuando acudió al taller del escultor, al contemplar sus obras exclamó: “Ya entiendo lo que hace: es como la música, pero con hierro”.

Ese electricista escuchó al instante la melodía que expresaban las torsiones del hierro ejecutadas por Chillida. Coincidió, sin saberlo, con Julio González, uno de los grandes escultores del siglo XX, para quien la escultura en hierro era como “dibujar en el espacio”.

Ese misterio, el corazón del gran arte, está en todas las obras del escultor vasco, cincelando poesía con sus volúmenes y vaciados.

Y explica que Chillida sea uno de los gigantes del arte del siglo XX, reconocido en los cinco continentes.

Cuando no se puede separar arte y naturaleza

Hasta 45 obras de Chillida están repartidas por el mundo. No en los museos sino al aire libre, presidiendo lugares emblemáticos de grandes ciudades o en enclaves naturales que pasan a formar parte de la obra.

Entonces la distinción entre naturaleza y arte, como creación humana, se difuminan.

Así sucede en el Peine de los vientos, que define en su mismo nombre un deseo inconmensurable. Tres esculturas de acero situadas en la donostiarra playa de Ondarreta, entre las rocas, bajo el monte Igueldo. Donde la furia natural del mar y el viento da sentido al arte. Y que para Chillida era “la solución a una ecuación que en lugar de números tiene elementos: el mar, el viento, los acantilados, el horizonte y la luz”.

En “Elogio del horizonte”, 500 toneladas de hormigón asomándose a los acantilados del cantábrico, coronando el cerro de Santa Catalina, en Gijón.

Con el “Homenaje a Jorge Guillén”, Chillida da forma corpórea a versos del poeta del 27 que parecen escritos para definir su obra: “Soy, más, estoy. Respiro. Lo profundo es el aire. La realidad me inventa, Soy su leyenda. ¡Salve!”.

O en las esculturas, como “La sirena varada” o “Elogio del agua”, donde Chillida se revela contra la misma ley de la gravedad.

Hasta desembocar en Chillida-Leku, el museo al aire libre donde arte y naturaleza se unen, en el que las obras de Chillida forman parte del paisaje como las hayas o los robles. Y que nos permite un acercamiento al arte totalmente diferente al que se vive en el interior de un museo.

Ya entiendo lo que hace: es como la música, pero con hierro”

Y en el vacío estaba todo

Una frase de Chillida nos da la clave de su obra: “los obreros en una cantera sacan la piedra, pero meten el espacio”.

La filosofía india descubrió que la nada tenía valor. Y sobre ese pensamiento nació el número cero, revolucionando las matemáticas. Chillida, que sin el vacío no existiría la escultura, de la misma manera que sin el silencio no habría música.

El vaciado no solo da forma, tanto la materia como la ausencia de esta son espacio, nos dicen algo.

Esa búsqueda preside la obra de Chillida, persiguiendo, en palabras de Gabriel Celaya, “domar el caos, colonizar el vacío”.

El centenario de su nacimiento es una oportunidad para disfrutar la enorme obra de Chillida. Que, como la de todos los grandes artistas, siempre estará por descubrir, siempre crecerá ofreciendo nuevos horizontes.

Escrito por Chillida

“La idea es lo primero. Pero no sé si llamarlo idea… es algo que percibes, y que yo llamo el aroma, pre intuición. Pero para desarrollarla necesito materia. Sin ella, el arte no existe. El arte es un diálogo con la materia y el espacio, que en realidad, es otra materia, mucho más rápida y escurridiza”.

“Yo me coloco en un territorio donde todo es desconocido, cosas de los hombres que no entendemos y que yo trato de entender. Luego lo que uno aprende con el arte no se puede enseñar. Lo que se puede enseñar no vale gran cosa”.

Chillida nos desvela la poesía de la materia con sus volúmenes y vaciados

“La escultura que más me interesa es la anterior a Fidias, en el siglo VI a.d.C. Es algo que no se ha superado. Esos hombres que permanecen anónimos llegaron lejísimos, más allá que los artistas del Renacimiento. Después de ellos aparecieron otros genios más grandes, como Leonardo. Pero la plataforma espiritual y mental en la que ellos trabajaron era perfecta y dio como resultado estas obras que permanecen vigentes”

“El pintor y el escultor están muy lejos entre sí. Una tercera dimensión que todo lo cambia los separa. El punto de vista del escultor estará siempre a 90º del punto de vista del pintor. El escultor encuentra los perfiles mirando siempre en profundidad”.

“Estoy a veces en el límite de no saber si lo que estoy separando del espacio, lo que estoy esculpiendo, es la masa de materia que estoy trabajando, o es el aire que se está haciendo pasillos ya interiores y cerrados para siempre”.

“La materia, el espacio y el tiempo son, en primer lugar, cosas inseparables a un grado tal, que no sé si son realmente cosas diferentes”.

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