En respuesta a X. Doménech, cabeza de lista de En Comú Podem

¿Y a quién le interesa que no se ponga en primer plano la lucha contra los recortes?

Una de las noticias del 20-D fue la elevación de En Comú Podem a la categoría de fuerza más votada en Cataluña. Expresaba el giro a la izquierda, especialmente entre las clases populares, manifestando la firme voluntad de colocar en primer plano la lucha contra los recortes frente a la casi absoluta monopolización del debate polí­tico catalán en torno a la independencia. Sin embargo, los dirigentes de En Comú Podem parecen no haber entendido -o no querer hacerlo- a sus votantes. E insisten en colocar como eje central de su polí­tica, y como “condición irrenunciable” para cualquier acuerdo post electoral, la celebración de un referéndum en Cataluña sobre el “derecho a decidir”, la bandera que sigue enarbolando Artur Mas. Con esta posición los dirigentes de En Comú Podem están dando la espalda a la voluntad de sus votantes, y contribuyendo objetivamente a paralizar la posibilidad de que la mayoría social contra los recortes expresada el 20-D en toda España pudiera traducirse en un nuevo gobierno.

Xavier Doménech, cabeza de lista de En Comú Podem en las generales, ha tomado una posición clara ante los pactos post electorales que ahora centran el debate político español. Afirmando que “cualquier negociación [sobre alianzas] tiene que pasar por hablar de los retos del país”.

¿Y cuáles son esos “retos del país” que es necesario afrontar, según el señor Doménech? Su respuesta también es rotunda, insistiendo en que “el compromiso con la celebración de un referéndum se mantiene y no es menos importante que el diálogo sobre la medidas sociales, la lucha contra la corrupción o la derogación de la reforma del artículo 135 de la Constitución, introducida en 2011 por PP y PSOE para poner un corsé al gasto público”. “Eso es lo que han votado el millón de catalanes que el 20-D apoyaron a En Comú Podem: poner en primer plano la lucha contra los recortes frente a los ataques a la unidad encabezados por Artur Mas”

¿Pero cómo? ¿La lucha contra los recortes no es la prioridad? ¿Seguro que la mayoría social progresista -entre ellos el millón que en Cataluña votó a En Comú Podem- pone “el referéndum por el derecho a decidir” en el mismo plano o por delante de la lucha contra los recortes?

En el mismo sentido se ha pronunciado Ada Colau, la alcaldesa de Barcelona, recordando que aceptó promover En Comú Podem a cambio de dos condiciones: disponer de grupo parlamentario propio y plantear el referéndun catalán como prioridad.

Conviene recordar que si Ada Colau se ha convertido en una figura política de primer orden no es por haber encabezado la defensa del “derecho a decidir”, sino por haber sido un referente en la lucha contra los recortes desde la plataforma antidesahucios.

En Cataluña se ha difundido entre algunos sectores la falsedad de que si En Comú Podem se disparó electoralmente el 20-D fue por su defensa del “derecho a decidir”. Y otros fuera de Cataluña parecen también empeñados en creerlo. No es verdad. Si En Comú Podem se convirtió en la fuerza más votada el 20-D es resultado del giro a la izquierda, del rechazo a los recortes, de la mayoría social catalana.

Los resultados en el cinturón obrero de Barcelona son clarificadores. Si antes era hegemónico el PSC, el 27-S pasaron a apoyar masivamente a Ciudadanos frente al órdago de fragmentación de Artur Mas, y el 20-D han convertido a Podemos en primera fuerza, poniendo en primer plano la lucha contra los recortes frente a centrarlo todo en el “procés soberanista” encabezado por Artur Mas.

Eso es lo que han votado el millón de catalanes que el 20-D apoyaron a En Comú Podem: poner en primer plano la lucha contra los recortes frente a los ataques a la unidad encabezados por Artur Mas.

Pero la posición adoptada por la dirección de En Comú Podem, frente a la voluntad de sus votantes, tiene consecuencias más graves.

Tras el 20-D asistimos a una ofensiva para forzar, contra el sentido de la mayoría de los votos, un gobierno de “gran coalición de investidura” arropado por PP, PSOE y Ciudadanos. Es el objetivo que Rajoy ya ha planteado públicamente al postularse para encabezar un nuevo gobierno “con amplio apoyo parlamentario, a poder ser con más de 200 escaños”. Un gobierno que les permitiría seguir ejecutando el programa de recortes durante los próximos dos años.

Frente a esta posibilidad podría artícularse un gobierno con todas las fuerzas que se oponen a los recortes ejecutados por el gobierno de Rajoy. Y que contaría con una mayoría suficiente en el parlamento. Posibilidad que permitiría la expresión de la mayoría social contra los recortes, y que los grandes centros de poder nacionales e internacionales quieren evitar a toda costa.

Al colocar como condición excluyente la celebración del referéndum en Cataluña, algo que el resto de fuerzas no va a aceptar jamás, los dirigentes de En Comú Podem están contribuyendo a que este acuerdo, el que más beneficiaría a la mayoría del pueblo y que más temen los impulsores de los recortes, sea imposible.

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