Música

Wilco y el frasco de esencias

Creciendo desde las raí­ces country, Wilco trepa como una enredadera por las columnas de la escena musical internacional. Jeff Tweddy lució lo mejor de sus capacidades en los escenarios madrileños sentando cátedra de buena música. Dicen que hacen country alternativo, pero Wilco seguramente no sabe “que es lo que es eso”, como suele pasar. Escuchando “Walken”, por ejemplo, no se puede evitar escuchar a todos y a nadie, porque suenan a ellos mismo pero con una capacidad sorprendente de sintetizar esencias de la tradición folk norteamericano y su evolución a caballo del rock

Lynyrd Skynyrd – reencarnado -, Allman Brothers, Lou Reed, La Creedence&helli; y hasta el espíritu reconciliador de Dylan se entremezclan en manos de un grupo celoso de la precisión técnica y la riqueza sonora y efectista. Y todo sin dejar de sonar “castizos”, de allí. La armónica de Jeff subraya, los coros sureños caracterizan, los violines, el banjo… y la distorsión de una guitarra que de repente te pierde en algún concierto de los Pearl Jam.El problema del término “alternativo” es la pereza que conlleva y que evita, o más bien entierra, la síntesis o análisis que en los que se califica puede encerrarse de la tradición musical. Porque hasta para la vanguardia el respeto a la tradición es imprescindible. Aunque sea para desmontarla, hay que partir de ella. Y no solo por el resultado sino por la posición de partido: “no es de bien nacido…”, lo demás lo hace el sonido, que puede ser innovadoramente vomitivo.Y el caso es que Wilco son nuevos, y a veces de forma acentuada en los primeros compases a lo Jack Bolton.I am trying to break your heart, Impossible Germany o Hummingbird… son realmente para darles de comer a parte.Wilco considera el disco “París 1919” de John Cale un referente musical imprescindible; unos nos llevan a los otros y habremos de tratarlo, pero el punto de partida es de genialidad supina. Y no debemos quedarnos aquí. Ornette Coleman, Albert Ayler, Derek Bailey, Miles Davis, o John Coltrane se cuelan en sus directos a base de transfusiones de inconsciencia con auténtico dinamismo de tranquilidad y paciencia pasmosa. Y pocos son capaces de hacerlo. Es como saber lo que se quiere decir a cara gélida, solo con mirar a los ojos.Con la edición de “Sky blue sky” el grupo dio un salto cuajando sus diferentes partes, y superando el eclipse Tweddy que se cierne sobre el grupo. Es cuando un artista y compositor es tan potente que el resto no puede más que acompañarle. Y esto es lo que había pasado hasta ahora: canciones estructuradas y posteriormente instrumentadas. Ahora empastan y en directo embrujan.

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