Música

Vetusta Morla: … y si no lo quemamos todo

Diez años de trabajo han avalado su primer trabajo y, seguramente, material para dos años de grabaciones. Pero elegir el nombre de Vetusta Morla o “Un dí­a en el mundo” para su primer trabajo no puede ser una casualidad, consciente o no. En la pelí­cula “Un lugar en el mundo” de Adolfo Aristarain, Federico Luppi interpreta a Mario, un ex militante comunista retirado con su familia a un pequeño pueblo argentino. Mario monta una cooperativa de ganaderos que sufre las presiones del terrateniente del lugar. Cuando sus compañeros deciden ceder ante ellas Mario quema la lana acumulada obligándolos a comenzar de nuevo.

Nadie quiso roducir a Vetusta Morla, o mejor, Vetusta Morla no se dejó producir por nadie. Lo han hecho de forma independiente y ahí están. Aunque la crítica los situaba entre el mainstream y el indie – música con la corriente o música independiente – estos músicos tricantinos son líberos de largo recorrido. Sus canciones son diáfanas y recogen retazos de la mejor calidad del pop-rock español de los 90´s y finales de los 80´s. La voz de Pucho recuerda la cadencia Sydney Gámez, solista de los Sobrinus – ahora por otros derroteros con el grupo Adrede –. Y también su posición como grupo ante las dificultades que impone el monopolio discográfico. Curtidos en los circuitos madrileños – y parte del extranjero –, su directo es agradecido con el público; hay que “echar los restos” porque en cada actuación te juegas la fidelidad. Y sus letras, aunque imbuidas en el esquema anglosajón de sustantivos-adjetivos en sucesión, prometen. Algunas remiten directamente a algo que solo el compositor conoce, pero expresan la honradez con la que están hechas: “Tan solo seremos libres cuando no haya más que perder”, de Saharabbey Road. David “el Indio”– batería y coros – y Jorge González – percusiones y programaciones – participan en otros proyectos musicales: SpeakLOW, Quartetoscopio, Depedro, CaLoCanDo y Funkin Donuts. No se puede prever cuál será la trayectoria de Vetusta Morla, y menos como anda el mercado entre omnipresencias discográficas y ruido informativo. Pero lo que es seguro es que empezaron su andadura un día en el mundo: “Tiene que ser como nosotros queremos, sino… lo quemamos todo”

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