¿Qué hay detrás de la ofensiva contra los nuevos gobiernos municipales?

Unos celebramos… otros atacan

La constitución de los nuevos ayuntamientos en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, A Coruña… fue celebrado con una fiesta popular. Y habí­a razones para ello. Se poní­a fin a décadas de gobiernos bipartidistas. Abriendo paso a gobiernos municipales que ya no comulgan con las polí­ticas de recortes y saqueo. Pero mientras unos lo celebraban, otros lanzaban, sin ni siquiera esperar a que los nuevos alcaldes tomaran posesión, una furiosa campaña contra ellos. ¿Son solo, como dicen algunos, los ataques de la derecha polí­tica y mediática a los nuevos gobiernos de izquierdas? ¿O detrás hay cuestiones de mucha mayor enjundia?

Buena parte de estos ataques se han concentrado contra el ayuntamiento de Madrid, encabezado por Manuela Carmena. Registrando el pasado de todos los concejales para poner en el foco mediático los desafortunados tuits de Guillermo Zapata, obligando a la primera dimisión en el equipo de gobierno solo tres días después de alcanzar la alcaldía. O exigiendo ahora la dimisión de la portavoz municipal, Rita Maestre, imputada por participar en una protesta ciudadana.

En un gesto insólito, el Ministerio de Hacienda ha publicado un informe de 51 puntos para atacar el programa de Ahora Madrid, afirmando que “es irrealizable” y “conduciría a la miseria y a la ruina”.

“El auténtico problema para el hegemonismo y la oligarquía es ese viento popular y patriótico desatado el 24-M. Que ha cambiado el panorama político español.”

Lo banqueros y oligarcas también se han pronunciado. A través del Consejo Empresarial de la Competitividad, que agrupa a los 17 bancos y monopolios españoles más poderosos, declarando que “la estabilidad viene del bipartidismo”. Y por boca del presidente del BBVA, Francisco González, advirtiendo de que “los populismos siempre fracasan”. Eso sí, antes de ofrecer como receta económica para salir de la crisis… el despido libre.

Incluso desde algunos sectores de la izquierda se participa de este juego. Denunciando que el gobierno de Manuela Carmena “ya está renunciando a muchas de sus promesas electorales”, como la creación de un banco público o el impago de la deuda. O criticando “su debilidad” al “plegarse a las presiones mediáticas”.

En el punto de mira también están otros gobiernos municipales como Barcelona en comú, al que empieza a criticarse por su posición vacilante ante el proceso soberanista, o también Zaragoza en común, Marea Atlántica en Galicia…Todo un fuego cruzado nada casual cuyos objetivos los fijó un editorial de El País titulado “Bienvenidos al poder”, donde se afirmaba que “se muestra la fragilidad de las nuevas fuerzas emergentes” y que “el cambio no les vacuna contra la inestabilidad objetiva”.

Se ha puesto en marcha una planificada campaña para desprestigiar a cualquier precio a los nuevos gobiernos municipales surgidos del terremoto político vivido el 24-M.

Con el objetivo de debilitar el impacto del viento popular y patriótico que, más allá de los pactos, las decisiones de los dirigentes o los programas de las nuevas fuerzas, abre una nueva situación más favorable a los intereses populares.Porque objetivamente, independientemente de los errores o deficiencias, estos nuevos gobiernos municipales son expresión de la marea ciudadana de más de nueve millones de votos contra los recortes y el bipartidismo expresada el 24-M.

El auténtico problema para el hegemonismo y la oligarquía es ese viento popular y patriótico desatado el 24-M. Que ha cambiado el panorama político español. Y cuyas potencialidades, aunque ya importantes, apenas estamos empezando a sentir.

Esta fuerza es totalmente independiente de las inconsecuencias de los programas, de las vacilaciones de los dirigentes, de los pactos con apoyo del PSOE…

Y esa marea ciudadana va imponer su propias “líneas rojas”, dificultando la ejecución del proyecto de intervención y saqueo sobre el 90%.

Por eso se ha desatado una furiosa campaña para minimizar y desprestigiar ese viento popular y patriotico. De la que forman parte los ataques a los nuevos gobiernos municipales.

La clave oculta que permite entender lo que están en juego la dio el último informe anual del FMI, afirmando que “no hay que dar ni un paso atrás en las reformas, sino volver a la carga”.

Washington exige una nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral. A través de una figura similar al “contrato único”, que permita abaratar el despido. Y amenazando con “una mayor flexibilidad laboral” que permita rebajar todavía más los salarios.

Además, el FMI exige una nueva subida del IVA y apunta que “podrían obtenerse ahorros fiscales adicionales, por ejemplo, mediante la reducción de los costes de la prestación de servicios de sanidad y educación públicas”. Lo que traducido significa la implantación de más copagos sanitarios y educativos (subida de tasas, reducción de becas…). Washington se ha encargado de recordar, por boca del FMI, que su proyecto de saqueo sobre el 90% no es negociable y que lejos de haber concluido los recortes deben continuar.

Y para ejecutar sus planes el principal obstáculo al que se enfrenta Washington es la fuerza y la influencia política de un viento popular y patriótico que no deja de crecer. Y que es absolutamente inasimilable dentro de su proyecto, más allá de las circunstancias polítícas, de lo que decidan los dirigentes de Podemos o Ciudadanos, de la actuación de los nuevos gobiernos municipales o autonómicos…

Las elecciones del 24-M han abierto una nueva situación política más favorable a la defensa de los intereses populares. Pero el futuro del viento popular y patriótico, más allá del aumento de votos o de la conquista de poder local, va a depender de la línea que lo dirija.

Necesitamos un programa que defienda la Redistribución de la Riqueza y se enfrente al saqueo sobre el 90%. Que desde luego aplique un plan de urgencia y solidaridad con los sectores condenados a la pobreza o la exclusión social. Pero que también imponga una política de redistribución de la riqueza, subiendo salarios y pensiones, disponiendo en beneficio de la inmensa mayoría de la enorme riqueza ahora monopolizada por bancos, grandes fortunas y capital extranjero.

Necesitamos colocar en primer plano la Defensa de la Soberanía Nacional. El último informe del FMI nos deja claro a quien nos enfrentamos. Como ellos mismos reconocen, Washington y Berlín, a través del FMI o la UE, son los que imponen en España unos recortes que todavía no consideran suficientes.

Necesitamos unidad. Pero no un “frente de izquierdas” más o menos amplio que algunos quieren identificar con la “unidad popular”. Lo que necesitamos es la unidad del 90% que sufre los recortes y el dominio del bipartidismo.

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