Editorial

Una nueva etapa

Las elecciones norteamericanas, con la elección de Donal Trump como presidente, cierran la “era Obama” y abren una nueva etapa en las relaciones internacionales.

Aún está por ver cómo va a gestionar esas relaciones el nuevo presidente de la principal potencia del planeta encaminada a un declive de su hegemonía mundial cada vez más acelerado. Si nos atenemos a sus declaraciones, expresión de uno de los dos sectores en los que se ha dividido la burguesía monopolista norteamericana, estamos ante una posible recomposición de las relaciones con Rusia y otros países, como Turquía, en el marco de un frente de contención a China. Así como ante una exigencia mayor a los países europeos para que hagan más contribuciones militares y económicas a la OTAN. Además de esperar los cambios que pueda introducir en la intervención norteamericana en diferentes regiones sensibles del planeta, como Siria y la lucha contra ISIS o las relaciones con Cuba y en Iberoamérica.

Pero como dice Ängel Lozano, el director de Chispas, ante la idea dominante en la izquierda que afirma que hay una ofensiva neoliberal ante la que los pueblos no podemos hacer nada, hay que coger el punto de vista de los pueblos y una mirada de largo alcance. “Sí, ese es el núcleo de todo. En realidad este es el problema principal de EEUU. Ellos retroceden porque los pueblos avanzan. No se puede entender el mundo de hoy, ni por tanto el del futuro, si no se adopta una mirada de largo alcance. Hace sólo 30 años el mundo estaba constreñido y atemorizado ante la disputa de las dos superpotencias hegemonistas, EEUU y la URSS, por el dominio mundial. Hoy una de ellas ha sido felizmente eliminada del mapa. Y la otra se muestra crecientemente impotente para contener la lucha de los pueblos por su independencia y liberación. Y aunque ocasionalmente pueda obtener algunos éxitos”, afirma Ángel Lozano.

También en España se acaba de elegir un nuevo gobierno comandado otra vez por Mariano Rajoy. También aquí se abre una nueva etapa que estará no sólo determinada por los retos internos, sino también por la nueva política que se dicte desde Washington.

Nuestro país es un eslabón débil de la cadena de Estados dependientes e intervenidos por Estados Unidos. Y por lo tanto va a estar especialmente sometido a sus exigencias, tanto económicas, como políticas y militares. Lo que para nuestro país va a suponer: “Creo que un aumento de la subordinación política y militar y una intensificación del saqueo económico. (…) Y un fiel perrito faldero en el terreno militar y de seguridad, cada vez más implicado en el mantenimiento por la fuerza de su orden hegemonista”, puntualiza Ángel Lozano.

Ante la continuidad en la Moncloa de un gobierno que ha demostrado ser un fiel gestor de los intereses dictados por Washington y Berlín, es absolutamente necesario levantar un frente amplio de unidad, nacional y de progreso, político y social que defienda los intereses de nuestro pueblo y nuestro país.

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