XIX Congreso del Partido Comunista de China

Una nueva era para China

¿Qué objetivos, qué camino y a qué dificultades ha señalado el Congreso que se ha de enfrentar el PCCH en esta nueva época para China?

Entre el 18 y el 24 de octubre ha tenido lugar el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista Chino (PCCH). Y si algo ha puesto de manifiesto es que China, frente a las viejas potencias imperialistas y emergentes, es el país que cuenta con el núcleo dirigente más unificado y con un proyecto perfectamente definido para el país a medio y largo plazo, hasta mediados del siglo XXI.

El Informe Político presentado por el Secretario General del PCCH, Xi Jinping, ha definido el tiempo político del país como”una nueva época”, tras las que abrieron Mao Tse Tung y Teng Siao Ping, en que el objetivo es culminar el “sueño de la modernización”.

Según el Informe Político aprobado por el Congreso, “el socialismo con peculiaridades chinas entra en una nueva época” después de haber dado un gran salto en lograr una “modesta prosperidad”.

En los últimos cinco años China ha logrado mantener un crecimiento sostenido medio superior al 6,8%. En este tiempo el Producto Interior Bruto de China ha crecido un 43%, pasando de 54 billones de yuanes (6,9 billones de euros) a 80 billones de yuanes (10,2 billones de euros), colocando a China en el segundo puesto mundial por PIB.

Aún así el Informe aprobado sigue definiendo que la etapa histórica en la que se halla el socialismo chino es la “etapa primaria del socialismo”: Y el estatus internacional de China es el de un país emergente, el “mayor país en vías de desarrollo”.

El Congreso ha fijado dos etapas en los objetivos, coincidiendo con los centenarios del Partido Comunista (2021) y el de la creación por Mao de la República Popular China (2049).

Consolidar la construcción de una “sociedad modestamente acomodada” para 2021 (aniversario del PCCH). Y culminar la transformación de China en un “poderoso país socialista moderno” para mediados de siglo.

China como potencia emergente

En este camino estratégico el PCCH ha situado una etapa intermedia, los objetivos para 2035 que permitan lograr lo que llaman “una modernización socialista”, a partir de situar la que según el Congreso es la contradicción principal de la sociedad china:“La que existe entre la creciente demanda del pueblo de una vida mejor y el desarrollo desequilibrado e insuficiente”.

Desde esa contradicción se trazan diferentes objetivos concretos que no sólo afectan a la economía, sino a los problemas políticos, sociales o medioambientales.

Pero ninguno de los objetivos que marca para China el Congreso del PCCH se puede entender sin partir de que el cambio de rumbo fundamental de China se produce a partir del triunfo de la revolución de Mao Tse Tung y el establecimiento de la República Popular China. Desde entonces China ha librado de la pobreza extrema a más de 800 millones de personas, un logro reconocido por todos los organismos internacionales, superando los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas. Y hoy se puede decir que China ha logrado la “liberación de “las dos preocupaciones”, alimentar y vestir a 1.382 millones de personas y sentado las bases para cumplir “las tres garantías”: educación obligatoria, atención médica básica y vivienda”.

En el terreno económico se propone pasar de la etapa de “crecimiento acelerado”, que ha convertido a China en la “fabrica del mundo”, a la de un desarrollo que sitúe la calidad en primer plano.

Lo que significa un cambio estratégico del modelo de desarrollo caracterizado por potenciar la base científica y la innovación”, integrar la economía digital, Internet y la inteligencia artificial, el desarrollo sostenible haciendo hincapié en una “economía ecológica baja en carbono” y las industrias emergentes. El objetivo ya no es ser la “fábrica del mundo”, sino orientar la industria manufacturera a productos de mayor calidad, de gama media y alta, tomando como referencia las normas internacionales y la Ciencia y la Tecnología como “principal fuerza motril”.

Un salto que también se ha visto reflejado en los salarios. Según un informe de Euromonitor International publicados por el “Financial Times” en febrero de este año el salario promedio del sector manufacturero en China se han triplicado en los últimos 11 años, pasando de 1,5 dólares/hora en 2005 a 3,3 dólares/hora en 2016, un ascenso fulgurante que ya está por encima del de países como Brasil o México y al mismo nivel de países del entorno europeo como Portugal o Grecia.

Los dirigentes actuales hablan del “socialismo con características chinas” y de perfeccionar el “régimen de economía socialista de mercado” que consolide y desarrolle tanto la economía de propiedad pública como la de propiedad mixta, y que el mercado “juegue un papel decisivo en la distribución de los recursos”. Así como vigorizar las zonas rurales potenciando la economía colectiva. Y el desarrollo de las regiones, sobretodo las áreas de minorías étnicas, las antiguas bases revolucionarias, las zonas pobres y las zonas fronterizas.

El sector público sigue siendo desde Mao el principal pilar del desarrollo económico. Según informes independientes China tiene 150.000 empresas estatales que representan el 80% del índice CSI 300 (equivalente al Ibex-35 español) que engloba a las 300 principales empresas que cotizan en las bolsas de Shanghai y Shenzen, entre ellas 111 grandes empresas que controlan sectores estratégicos, como el petróleo, el gas, la electricidad, la banca, las telecomunicaciones o los ferrocarriles.

En el terreno social, el Congreso del PCCH ha hecho hincapié en la necesidad de la estabilidad social que garantice una “armonía y estabilidad, paz y orden duraderos”. Y cuya base es atender a la mejora de las condiciones de vida del pueblo para que “todo el pueblo perciba que sale beneficiado y “codisfruta” del desarrollo».

Lo que significa entre otras cosas: Acometer la liberación completa de la pobreza, que en los últimos cinco años se ha reducido en 60 millones de personas, del 10,2% al 4%. Asegurar el desarrollo de los niños, el acceso a la educación, la ayuda a las personas vulnerables y garantizar la Seguridad Social universal, garantizando asistencia médica. Sustento para la vejez y un lugar para vivir. Mejora de los salarios.

La política ecológica y medio ambiente, vinculado al desarrollo económico “sostenible” y a un futuro de bienestar, así como a las relaciones internacionales, es uno de los ejes de desarrollo que más hincapié se hace en las conclusiones del Congreso y al que el Informe Político dedicó un punto específico. Recordando además el compromiso de China con los acuerdos firmados para hacer frente a los desafíos del cambio climático en la Cumbre de París.

“Perseverancia en la coexistencia armoniosa de las personas y la naturaleza. El fomento de la civilización ecológica es un plan a largo plazo para el desarrollo perenne de la nación china. Tenemos que asumir y llevar a la práctica…, la política estatal básica sobre el ahorro de recursos y la protección del medio ambiente, y tratar el entorno ecológico de la misma manera que tratamos la vida; coordinar el saneamiento sistemático de montañas, ríos, bosques, tierras de labranza, lagos y prados…, con miras a crear un ambiente que favorezca la producción y la vida del pueblo, y a contribuir a la seguridad ecológica del planeta”.

Perseverar en el desarrollo pacífico

El Congreso del PCCH se ha ratificado en que China apuesta por un desarrollo pacífico, en un “entorno internacional igualmente pacífico y un orden mundial estable”. Desde ahí que las líneas maestras de la política exterior china partan de “los 5 principios de coexistencia pacífica, repudiar la mentalidad de Guerra Fría y la política de fuerza, seguir el camino del diálogo y no confrontación y un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en los principios de «respeto mutuo, equidad, justicia, cooperación y ganar-ganar”.

Los analistas señalan la importancia de que por primera vez en un Congreso el PCCH hable de que el “sueño del pueblo chino está íntimamente ligado al de los demás pueblos del mundo” y que China impulsará “la construcción de una comunidad de destino de la Humanidad”. Y hay quienes quieren ver en esto aspiraciones “hegemonistas”, frente a la evidencia y las reiteradas afirmaciones chinas de que “China jamás aspirará a la hegemonía”.

Independientemente de la valoración sobre el proceso de construcción del “socialismo con características chinas” de los actuales dirigentes chinos, la realidad es que China desarrolla una política antihegemonista y de defensa de la paz en los principales escenarios internacionales, en la ONU o en la contención del imperialismo en escenarios como la crisis de EEUU y Corea del Norte.

Así mismo, China y su desarrollo económico beneficia a los países y pueblos que buscan un desarrollo propio y la defensa de su independencia frente al hegemonismo norteamericano y las grandes potencias imperialistas, contribuyendo al desarrollo de los países emergentes.

One thought on “Una nueva era para China”

  • Jack Sparrow, corsario vasco dice:

    Excelente.Pese a que con Xiaoping tomaron el poder los «cuadros seguidores de la vía capitalista»,no ha degenerado como la URSS.Aprendieron de Mao. Todavía es una dictadura del proletariado. Un saludo a los camaradas chinos y que vayan por la vía socialista….soooy un piratería wenooo

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