Nuevo Teatro

Un torrente de arte vivo

Miles de alternativas teatrales recorren la geografí­a española y crean nuevas formas de expresión, aprendiendo de los que se atrevieron antes. El reconocimiento de la crí­tica a Sanchí­s Sinisterra y experimentos como el de La Casa de la Portera, son un muy buen ejemplo.

Podemos afirmar, sin exagerar, que lo mejor del teatro que hoy conocemos es heredero del Teatro Independiente de los años 60 y 70. Por una lado, gran parte de las grandes figuras se formaron en él, y por otro, las líneas estéticas, políticas y económicas que pueden reconocerse en las nuevas propuestas se basan también en él. Sin duda, la principal contribución del Teatro Independiente es haber construido la base sobre la que se sustenta gran parte de la evolución del actual teatro español.

El Teatro Independiente surge frente al régimen, y no solo el franquista. El arte se rebela frente a los criterios estéticos del poder. Influenciado por el Mayo Francés, y las corrientes revolucionarias de finales de los 60, emerge el grupo independiente como forma de organización artística. Los profesionales de teatro luchan contra la tradición y las costumbres del poder establecido. Defienden lo colectivo eliminando el reparto de los programas e, incluso, al menos en apariencia, la necesidad de un director. Se promueven las decisiones “a mano alzada” y entre iguales, se extienden las producciones colectivas y las improvisaciones, todos hacen de todo, actúan o cargan…

A principio de los 80 grupos como Tábano, Goliardos, TEI o Teatro Libre desaparecen. Además de las contradicciones ideológicas, que no es el caso abordar, el gran tsunami de la movida madrileña, los grandes conciertos y la cultura subvencionada arrasan con el Teato Independiente. El Estado emerge como principal “empresario teatral”. Solo algunos valientes, como Els Joglars, Comediants, La Cuadra… sobreviven transformándose y adaptándose, pero nunca traicionándose.

En los últimos 15 años hemos alcanzado un grado de monopolización insoportable y asfixiante que crece sin descanso. En esa dirección apunta la famosa Ley de Mecenazgo. Y como no podía ser de otra manera, el arte ha vuelto a hervir, rebelándose silenciosa pero ininterrumpidamente, y generando múltiples alternativas que hoy en día emergen con descaro, invitando al público a que contribuyan a hacerlas enemigas de lo minoritario.

Ejemplos de este movimiento son las salas independientes de teatro, que con diferentes fórmulas de negocio han aguantado y aguantan diversificando sus ofertas; los festivales independientes promovidos principalmente por compañías teatrales o alianza de estas; y las nuevas alternativas de creación y experimentación, como La Casa de la Portera o el Nuevo Teatro Fronterizo.

Nuevo Teatro Fronterizo

Entre 1977 y 1997, El Teatro Fronterizo sobrevivió a la debacle del teatro independiente, desarrollando una ardua labor de investigación y promoción. Tal y como dice Sanchís Sinisterra “una veintena de espectáculos, decenas de talleres, seminarios y laboratorios, así como varios eventos de reflexión, debate y difusión, dibujan una trayectoria multiforme y a menudo errática, pero netamente orientada hacia la necesaria tarea de revalorizar el teatro de texto, sistematizar el concepto de dramaturgia y explorar los límites de la teatralidad, indagando en las fronteras del teatro con otros dominios artísticos , con otros campos del pensamiento”. Ahora, la profesión a reconocido su labor con el Premio Max de la Crítica.

En 1981 se funda la Asociación Cultural Escena Alternativa, en 88 la Sala Beckett, y en 89 la revista Pausa. De esta manera los experimentos teatrales se transforman en fronteras multidisciplinares.«El poder del teatro como arma de peligroso filo»

Ahora, el premiado Nuevo Teatro Fronterizo, con nuevo equipo, pero basándose en los viejos manifiestos desarrolla ese teatro que es “una dimensión humana de reconocimiento y autoconstrucción que cambia con el ser humano, que precede, acompaña o sigue sus deseos de cambio”. Lecturas dramatizadas, infinidad de talleres, formación en diferentes campos de la dramaturgia, representación, grupo de experimentación… el Nuevo Teatro Fronterizo recupera lo que nunca se perdió, el poder del teatro como arma de peligroso filo, la capacidad de escudriñar en la realidad y en los sueños, de cuestionar la palabras de los padres.

La Casa de la Portera

La Casa de la Portera surge de la misma necesidad de rebelión, de experimentar nuevos formatos y maneras de entender la creación artística. Entre esas cuatro paredes el espacio dialoga, o pelea, con cada obra, imbuyendo al espectador en la historia e inyectándole las sensaciones “por la fuerza”. La Casa de la Portera, era la casa de la portera. Y allí, en dos estancias ocurre todo, compartido por no más de 25 espectadores a 15€ la sesión.

Teatro, cabaret, variedades, conciertos acústicos, instalaciones artísticas, exposiciones… pero encima, todo encima.

Desde profesionales consolidados hasta nuevos talentos pasan por la sala que gestionan José Martret y Alberto Puraenvidia, con la colaboración de Micelios, proyectos culturales, en la consolidación de su modelo de gestión.

Actualmente se representa Ivan-off, basada en Ivánov de Antón Chejov, La Invocación, solo para 15 espectadores cada noche, Presencias y, seguramente la obra más polémica, Peceras, de la compañía The Zombie Company, que además han habilitado un espacio para que los espectadores puedan comentar su experiencia durante la representación y debatirla en la web.La chispa de la vida

Eso han sido las salas independientes de teatro por todo el territorio. Auténticos grupo de valientes que se han atrevido a mantener el arte y la representación como negocio independiente, laboratorio de experimentación y reducto de resistencia. La propia necesidad ha obligado a la audacia, la creatividad y la persistencia. Algunos ejemplos:

El año pasado cuatro salas de teatro independiente constituyeron la Coordinadora de Teatres Independents de Catalunya. La sala Trono de Tarragona, La Planeta de Girona, la Aurora de Igualada y el teatro Ponent de Granollers, son salas de pequeño formato fuera de los circuitos oficiales. En el 2011, entre las cuatro salas, estrenaron 14 espectáculos de producción propia, programaron medio millar de actuaciones y atrajeron a más de 32.000 espectadores.

Hace tres años se constituyó la Plataforma de de Salas Independientes en Valencia, formada por Carme Teatre, Espacio Inestable, Teatro Circulo, El Teatro de Campanar, Columna Teatre, Teatro de los Manantiales, Teatro la Estrella, Teatro Gran Cielo, Sala Off, Centro Cultural Carolina, Espai Atheneia y Del Mar Espacio Artístico. Su objetivo es el de defender su espacio de exposición artística frente a una legislación que dificulta el desarrollo de proyectos independientes.

Y cientos de propuestas atrevidas por todo el país. Muchas de ellas como la de DT El Curro, una compañía de teatro y danza, constituida en cooperativa que actúa en muchas salas, pero que tienen y gestionan una propia. «Es una propuesta estética en la que investigamos los límites entre la danza, el teatro y el cabaret». Pedro Montelongo es el responsable de la sala.

O como la compañía Cuarta Pared, que gestionan la sala del mismo nombre. “La compañía quiere hacer un teatro contemporáneo que sea testigo de su época y que además se implique en la búsqueda continua de referentes nuevos, explorando caminos desconocidos, abriendo perspectivas inusitadas , planteando posibilidades desconcertantes”.

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