La razón de los recortes en España

Un saqueo que viene del exterior

En España hay mucha riqueza y el problema es que se distribuye de forma desigual. España es un paí­s rico. Es la cuarta economí­a de la Eurozona, con un PIB por encima del billón de euros incluso en los peores años de la crisis. Sin embargo, todos los informes reflejan un profundo abismo social: el aumento de la pobreza, del paro, la rebaja de los salarios y los recortes del “Estado de bienestar” sobre el 90% de la población. ¿Por qué? Sufrimos un saqueo sobre el 90% de la población y el expolio de las riquezas nacionales impuesto desde el exterior por la Troika de Washington y Berlí­n, del que se benefician el gran capital extranjero y la oligarquí­a española.

La distribución de la riqueza es inversamente proporcional al abismo social. Cuanto más profundo es el abismo más desigual es la distribución de la riqueza.

El último informe de Oxfam afirma: el 1% de la población mundial posee ya tanto como el otro 99%. En España, el 1% más rico concentra tanta riqueza como 35 millones de ciudadanos españoles.

El saqueo al 90% de la poblaciónEntre los años 2010 y 2014 se nos han impuesto rebajas salariales, recortes sociales y subidas de impuestos por valor de 242.000 millones de euros. “La alternativa sólo puede ser la Redistribución de la Riqueza. La expropiación de los expropiadores”

La base del saqueo es un gigantesco atraco a las rentas salariales..

Según datos del Banco de España, los salarios cayeron una media del 9,4%. Y su peso en el PIB cayó 3,75 puntos, mientras que la parte de la riqueza que se apropia el capital subió 2,85 puntos.

Lo que significa un recorte salarial en esos años de 137.273 millones de euros.

El conjunto de recortes sociales, ejecutados por los gobiernos de Zapatero y Rajoy, en sanidad, educación, copagos, dependencia y en I+D+i entre 2010 y 2014 suma 64.800 millones de euros.

De ellos 1.500 euros quitados a los pensionistas al aplicar sus reformas de las pensiones.

La subida de impuestos como el IVA y el IRPF, a los que hay que sumar la subida de tasas, también municipales y autonómicas suman en total 41.351 millones de euros.

Los números serán aún más escandaloso cuando sumemos los datos de 2015.

Pero el saqueo está lejos de desaparecer, continúa y se profundiza por muchos años. En el Plan de Estabilidad presentado por el gobierno “en funciones” de Rajoy ante Bruselas, se comprometen recortes por, al menos, 15.000 o 20.000 millones de euros para los próximos dos años.

Y un estudio del Consejo Económico y Social cifra en más de 32.000 millones de euros lo que perderán los pensionistas en la próxima década. Eso sin contar la aplicación de nuevas reformas que exigen el FMI y la Comisión Europea.

¿Quién se lo lleva?El dinero quitado de las nóminas, de los recortes sociales y de los impuestos no ha desaparecido.

Alguien se lo ha llevado. Lo que hay es un gigantesco trasvase desde las rentas salariales a las rentas del capital, es decir desde las rentas del 90% de la población hacia la oligarquía española. En este periodo de cuatro años la gran banca y los monopolios y multinacionales del Ibex-35 han obtenido beneficios por valor de más de 158.000 millones de euros.

Ese trasvase no se ha repartido “por igual” entre todos los empresarios. Se ha dado en un proceso de concentración de la riqueza en menos manos.

Un puñado de grandes bancos y monopolios se han quedado con el mercado y los beneficios de las 300.000 pymes y 500.000 autónomos que han cerrado. Y con las grandes empresas como Fagor, Pescanova, Eroski o Campofrío que han sido liquidadas o entregadas a la oligarquía o al capital extranjero.

Concentración que también se ha dado en la banca. Se han liquidado las Cajas de Ahorros, para entregadas a la gran banca al precio de “todo a un euro”, después de sanearlas con más de 61.366 millones del dinero de nuestros recortes.

Ahora el Santander, BBVA, La Caixa, Bankia, Sabadell y Popular han pasado a tener el control de más del 71% del crédito y los depósitos de toda España.

Los accionistas de los 30 mayores monopolios del Ibex-35 se repartieron en esos cuatro años, 115.200 millones de euros. De ellos 69.120 fueron a parar a la oligarquía española. Y 22.761 millones más por el negocio de los intereses de la deuda. Comprando dinero al 1% al Banco Central Europeo y negociando con la deuda española a intereses del 5% o 6%.

En total las ganancias de la oligarquía española en esos cuatro años suman 158.291 millones de euros.Y la concentración continúa. Bankia, la cuarta entidad aún en manos del Estado que ya gana más de 1.000 millones de euros anuales, es el próximo objetivo.

Se llevarían los más de 25.000 millones de euros de nuestros recortes y los casi 250.000 millones de sus activos.

El “bocado del león” del capital extranjeroClaro que la oligarquía española se beneficia del saqueo al 90%. Sus ganancias en los últimos cuatro años suman .291 millones de euros.

Pero por cada euro que gana la oligarquía española, el gran capital extranjero se lleva casi cuatro: 414.000 en esos cuatro años.

Esto es lo que permanece oculto. Que el saqueo viene del exterior. Y que los principales explotadores en España son las grandes potencias imperialistas.

Por eso el FMI o la Merkel nos han impuesto recortes y reformas laborales, y todavía quieren más.

Desde 2014 el expolio de las riquezas nacionales por parte del capital extranjero ha dado un salto….

En 2014 el expolio de las riquezas nacionales por parte del capital extranjero ha dado un salto cualitativo.

Dirigiéndose no solo contra el 90% de la población, o contra grandes empresas, sino que ha pasado a devorar una parte creciente de los negocios oligárquicos y su “sancta santorum”, el Ibex-35 y el sistema financiero.

El peso de una deuda directamente dependiente del gran capital financiero extranjero es la cadena para asfixiar a los monopolios más vulnerables. Y las imposiciones políticas de Bruselas -que exige a las cajas rescatadas desprenderse de todas sus participaciones o ha elevado las exigencias de capital para los bancos españoles- está obligando a la gran banca española a desprenderse a bajo precio de una parte de sus activos, de los que se apropia el gran capital extranjero.

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