El salto cualitativo de la participación española en la estrategia militar norteamericana

Un peligro muy oculto

Sin ruido, para que no nos demos cuenta, se nos está imponiendo un salto cualitativo de la participación de España en las agresiones militares de la superpotencia norteamericana. Ejecutado tanto por el PP y el PSOE como por el apoyo de CiU o PNV, que olvidan sus diferencias cuando se trata de cumplir los mandatos de Washington.

No lo decimos nosotros, lo dicen ellos. En la última cumbre de la OTAN celebrada el pasado año en Newport se oficializó la nueva y vital importancia de España dentro de la estrategia militar norteamericana. Allí EEUU impuso que la OTAN debía pasar a “desarrollar una capacidad de intervención armada a nivel global”. Y, según la declaración de la OTAN, “España y Portugal serán fundamentales como plataformas de lanzamiento y coordinación de estas acciones armadas”. “Debemos levantar un movimiento que una al 90% de la población frente a nuestra implicación en las “guerras del imperio””

¿Qué significa esto para España?

La base de Rota se ha convertido en sede del escudo antimisiles, y Morón, a sólo 56 kilómetros de Sevilla, se va a convertir, según palabras del Pentágono, en “la base de África” de EEUU, es decir en la la principal base del Mando de los EEUU para África (USAFRICOM).

Pero además estaremos obligados a participar en primera línea en las guerras del imperio. España encabezará con 4.000 soldados la nueva fuerza de despliegue rápido de la OTAN diseñada para intervenir contra Rusia en el este europeo.

A lo que hay que añadir el papel clave de bases como la de Bétera o Torrejón, que han sido “elevadas de categoría” por la OTAN, para que actúen como centros coordinadores de sus ofensivas militares.

Lo que también supone una mayor intervención general de EEUU sobre España. Washington necesita aumentar su dominio sobre España para asegurarse que cumpliremos las exigencias cada vez mayores de sus mandatos, también en el terreno militar.

Sufrimos un bipartidismo, tanto el PP como el PSOE, que acepta sumisamente los dictados militares de Washington.

Pero los más de nueve millones de españoles que el 24-M votaron contra el bipartidismo y los recortes exigen también que España se convierta en una referencia de paz y neutralidad.

Y no solo ellos. También la mayoría de votantes del PSOE o del PP no comparten, como ya ocurrió durante la guerra de Irak, el alto precio a pagar que Washington exige.

Debemos levantar un movimiento que una al 90% de la población frente a nuestra implicación en las “guerras del imperio”. Exigiendo en primer lugar la derogación del acuerdo que permite la ampliación de la presencia militar norteamericana en Morón o la instalación del escudo antimisiles en Rota. O cuanto menos posponiendo su aprobación parlamentaria a después de las elecciones generales, con un nuevo parlamento que de verdad refleje la voluntad real de la población española.

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