Un juzgado bilbaíno libera a los padres del aval hipotecario a su hijo

El Juzgado de Primera Instancia número 11 de Refuerzo de Bilbao ha declarado nula “por abusiva” y por “falta de transparencia” el aval que unos padres prestaron a su hijo para hacerse una hipoteca y que había puesto en riesgo su propia vivienda. Una sentencia que abre el camino a miles de familias hipotecadas en la misma situación.

En diciembre de 2009, un joven de Barakaldo solicitó al BBVA una hipoteca Blue Joven y el banco exigió a cambio el aval tanto de sus padres como de sus hermanos. Años después, el joven empezó a tener problemas para pagar la hipoteca y el banco empezó a enviar cartas a sus padres amenazando con que si no se hacían cargo de la deuda de su hijo, pondrían en peligro su propia vivienda.

Ante el temor de perder su propia casa, Alvaro Axpe (padre del joven) empezó a pagar la deuda. Pero al mismo tiempo denunció al banco por no haber explicado con claridad los riesgos que suponía tal aval y que ahora ponían en riesgo su hogar.

Y el juzgado de Bilbao le ha dado la razón. El 5 de abril de este año, el juez sentenció que los avalistas no habían sido informados de manera suficiente de las condiciones que estaban asumiendo con el aval, por lo que dicho aval era considerado abusivo y en consecuencia, según la doctrina del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), se imponía su completa nulidad. De tal forma que actualmente el banco puede reclamar al joven, pero no a sus padres ni los bienes que les pertenece.“El 80 % de las hipotecas entran dentro de este mismo supuesto. Si el hipotecado no paga, la entidad va a por los bienes de los progenitores”

El banco todavía puede recurrir la sentencia, pero para José Montero, abogado encargado de la defensa de la familia Axpe, la sentencia ya es un auténtico hito. Su bufete denuncia que este tipo de avales son “habituales” y que “esta importantísima victoria judicial beneficiará a muchas familias en circunstancias similares. El 80 % de las hipotecas entran dentro de este mismo supuesto. Si el hipotecado no paga, la entidad va a por los bienes de los progenitores”.

La sentencia bilbaína se suma a otra sentencia de un tribunal de Navarra del pasado 28 de febrero que denunciaba como abusiva la cláusula que obliga a los padres a tener que avalar a sus hijos para que estos puedan tener acceso a una hipoteca y comprarse una vivienda. Si con la sentencia de Navarra los padres ya no están obligados a avalar a sus hijos, con la de Bilbao ahora quienes ya estén avalando pueden liberarse de tener que seguir haciéndolo y no tener que poner en riesgo sus propios inmuebles para ello.

Este es uno de muchos abusos

La cláusula de los avales es sólo una de las muchas cláusulas abusivas que, fruto por la lucha popular en las calles y en los tribunales, han sido declaradas nulas. El ejemplo más famoso es la cláusula suelo, que establecía un interés mínimo a pagar aunque se hubiese pactado un interés variable y este bajase por debajo del Euribor. De esta manera, los bancos llegaron a estafar 7.600 millones de euros a más de 2 millones de familias españolas, hasta que una sentencia del TJUE les obligó a devolver todo el dinero tras la exigencia de multitud de asociaciones como ADICAE.

También ha sido declarada abusiva e ilegítima por el TJUE es la cláusula de vencimiento anticipado, mediante el cual un banco podía dar por vencido un préstamo hipotecario mucho antes del plazo establecido con que se produjera el impago de una sola de las cuotas. Además de los costes de formalización de la hipoteca, como los Registros de Propiedad o los gastos de Notaría, que se cargan por completo al cliente, unos 3.000 euros por hipoteca. Nueve de cada diez demandas contra este abuso salen en favor de los hipotecados. O el interés de demora excesivo, que aumenta los intereses un 18% o un 20%. Tras la reforma de la ley hipotecaria, actualmente no puede superar tres veces el interés legal del dinero. Y muchas cláusulas abusivas más…

Todos ellos son mecanismos por los cuales los bancos han estado saqueando de manera continuada a millones de familias en España. Sin embargo, estos instrumentos han ido cayendo gracias a la lucha por la justicia de familias y asociaciones populares. El abuso del aval es un caso más. Hay que aprender de él, de todos los que han precedido, y continuar por este camino.

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