La ofensiva de EEUU con Trump busca recuperar el terreno perdido

Un feroz ataque… en medio de un gran retroceso

La actual ofensiva norteamericana es una amenaza y un peligro. Pero se trata en realidad de una reacción ante una realidad donde el avance de la lucha de los pueblos obtiene victorias y hace retroceder a la única superpotencia.

Al bombardear Venezuela y secuestrar a su presidente, EEUU ha dinamitado el derecho internacional. La superpotencia empuña el “gran garrote” para amenazar a cualquier país, desde México a Colombia, o intentar apropiarse de Groenlandia.

¿EEUU está “volviendo a ser grande de nuevo”, tal y como predica Trump, o la bestia se revuelve furiosa porque se siente acosada?

Partamos de lo que ellos dicen. El gobierno Trump, en su Estrategia de Seguridad Nacional, afirma la necesidad de “restaurar la preeminencia estadounidense” en el continente americano, porque han perdido terreno incluso en lo que siempre han considerado como su “patio trasero”.

La actual ofensiva norteamericana es una amenaza y un peligro. Pero se trata en realidad de una reacción ante una realidad donde el avance de la lucha de los pueblos obtiene victorias y hace retroceder a la única superpotencia.

La radiografía del mundo actual no es la de unos EEUU que hacen y deshacen a su antojo, sino la de una superpotencia en su ocaso imperial… que lanza furibundos ataques para defender una hegemonía cuestionada.

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De Bush a Trump

Lo que EEUU ya no puede hacer

La captura de Noriega, en 1989

La agresión contra Venezuela es la carta de presentación de la dictadura mundial con la que EEUU intenta detener su ocaso. Imponiendo por la fuerza que no exista otra ley que la voluntad de la superpotencia ni otro camino que acatar sus mandatos.

No es la primera vez que EEUU pretende algo similar. Tras el 11-S, hace poco más de dos décadas, bajo los gobiernos de Bush jr, Washington se parapetó tras la bandera de la “lucha contra el terrorismo” para imponer una dictadura global. Invadió y ocupó primero Afganistán y luego Irak. Desafiando todas las reglas internacionales.

¿Estamos ante un “deja vu”? ¿La historia se repite? No. La apuesta norteamericana con Bush, que debía alumbrar “un nuevo siglo americano” fracasó estrepitosamente. Una superpotencia armada hasta los dientes no fue capaz de estabilizar su dominio sobre dos países devastados, y tuvo que retirarse, con el rabo entre las piernas, tanto de Irak como de Afganistán.

EEUU ya no puede invadir y ocupar Venezuela, como sí hizo con Panamá en 1989

El último soldado norteamericano en abandonar Afganistán. Una imagen del ocaso imperial norteamericano

Mientras EEUU se empantanaba en Irak, China multiplicada su influencia global, se formaban los BRICS, con un proyecto que desafía la hegemonía norteamericana, proyectos que se enfrentaban a Washington copaban los gobiernos en Iberoamérica… El mundo ya no es el mismo, y EEUU no puede hacer lo que antes le estaba permitido.

En 1989 EEUU invadió y ocupó militarmente Panamá, instaurando un gobierno títere. Ahora no puede hacer lo mismo en Venezuela. Ni se plantea ocupar el país. Y debe negociar, bajo presión, con el gobierno venezolano porque no puede derrocarlo.

Washington alienta el genocidio de Israel en Gaza, y amenaza con atacar Irán. Pero la invasión y ocupación de Irán por parte de EEUU, que sí formaba parte del proyecto de Bush, hoy es imposible.

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Tendencias contra el dominio norteamericano

China se dispara, los BRICS avanzan

Enrico Bertolucci (Italia)

La furia de EEUU se dirige en primer lugar contra China. Es explícito. El “corolario Trump” a la Doctrina Monroe persigue expulsar a Pekín del continente americano, o reclama Groenlandia para evitar la presencia china en el Ártico.

La cada vez mayor influencia china socava la hegemonía norteamericana. Y, por más golpes que de EEUU en el tablero global, la influencia de Pekín en el mundo no para de crecer.

Tres datos muy actuales lo confirman.

Trump dedicó a China la mayor subida de aranceles. La respuesta de Pekín ha sido incrementar sus ventas en otras áreas del planeta. El resultado es un superávit comercial record para China en 2026.

Hasta ahora las universidades norteamericanas encabezaban los ránkings globales. Ahora dos universidades chinas son las mejores del mundo, desplazando a Harvard a la tercera posición.

Y la última encuesta global del Centro Europeo de Relaciones Exteriores nos dice que la imagen e influencia de EEUU en el mundo retrocede, al tiempo que se incrementa la que ejerce China.

Los BRICS demoliendo la hegemonía del dólar. Stephen. South China Morning Post

La emergencia de China, una potencia surgida de una revolución proletaria, se ha disparado durante este siglo XXI. No es solo económica, es fundamentalmente política, aumentando su influencia en la política global y en los organismos internacionales. Y lo hace llamando a una unidad del “Sur global” -el Tercer Mundo- que cuestiona la hegemonía de EEUU.

Pero no se solo China quien asoma la cabeza en el mundo actual, cuestionando la hegemonía de EEUU. En el año 2000 los BRICS no existían, ahora son un protagonista global en expansión. Excepto Rusia, todos sus miembros son potencias emergentes que pertenecen al Tercer Mundo. A la ampliación del año pasado -con Egipto, Irán, Emiratos Árabes Unidos y Etiopía- se acaba de unir Indonesia como miembro de pleno derecho. Y Nigeria, con otros ocho países, entre ellos Cuba y Turquía, como “asociados”. Los BRICS se atreven a desafiar la hegemonía del dólar, y proponen en el ámbito político y militar un nuevo orden “multilateral” que se enfrenta al dominio norteamericano.

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Asia

La emergencia de Asia… sin EEUU

Ho Chi Minh, antigua Saigón, capital de Vietnam

El país con mayor crecimiento en Asia no es China… es Vietnam. Su PIB avanzó el año pasado un 8%. Y en 2026 se anuncia un crecimiento de dos dígitos.

Hace exactamente 50 años el pueblo vietnamita, bajo la dirección del partido comunista, derrotó a EEUU, forzando su retirada del país. Hoy Vietnam es un ejemplo de éxito, que defiende su soberanía y eleva el nivel de vida de la población.

Este hecho define lo que hoy es Asia. En 1999 Asia-Pacífico solo suponía el 6,7% del PIB mundial, hoy representa el 22,1%. Es, con mucho el área de mayor crecimiento mundial. Y cada vez más el centro del tablero mundial.

Vietnam derrotó a EEUU y hoy es uno de los países del mundo con mayor crecimiento. Representa a una Asia que no se puede reducir a China, donde el poder de la superpotencia disminuye

Es el continente que más avanza… porque es donde más ha retrocedido el dominio norteamericano y más han avanzado los pueblos.

En Asia crece la influencia china, pero también la de nuevos gigantes como India, que se constituyeron como país en lucha contra el colonialismo. Avanzan las plataformas continentales donde EEUU no está presente.

EEUU incrementa su presencia militar en Asia Pacífico. Y alienta el belicismo y la agresividad de sus peones locales, como Japón o Australia. Es una amenaza, y pone en riesgo la paz y la estabilidad del continente que es el gran motor del desarrollo global.

Pero no debemos perder de vista que esta, con toda su agresividad, es en realidad una maniobra a la defensiva. EEUU centra su atención en Asia, empuñando en primer lugar la carta militar, porque está perdiendo terreno en el continente con mayor protagonismo global.

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África

Los hijos de Mandela se levantan

El FMI pronostica que África volverá a superar, con un 4,4%, la media de crecimiento mundial. La mayoría de países con un crecimiento más rápido y la mitad de las veinte economías más dinámicas del mundo serán africanas.

Es un panorama radicalmente diferente al que imperaba en este continente al finalizar la Guerra Fría. La criminal intervención de las dos superpotencias, EEUU y la URSS, había convertido África en un agujero negro de devastación.

¿Qué ha cambiado? África está emprendiendo un camino de desarrollo autónomo, liberándose de los restos del colonialismo y ganando autonomía respecto a EEUU.

La Sudáfrica que estaba sometida al infierno del apartheid encadena 20 años de gobierno con presidentes negros, es miembro destacado de los BRICS y un protagonista global que encabeza la causa contra el genocidio de Netanyanhu en Gaza en la Corte Penal Internacional.

El imperialismo francés, cabeza de puente de la intervención norteamericana, ha sido prácticamente expulsado de África Occidental, retirando sus tropas de Malí, Burkina Fasso o Niger.

La Unión Africana está promoviendo la que puede convertirse en la zona de libre comercio más grande del mundo, y ya se ha creado un bloque económico con las 20 economías más desarrolladas del continente.

Quienes avanzan en África son los hijos de Mandela, y quien pierde terreno es EEUU y el imperialismo.

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Una gigantesca redistribución de la riqueza mundial

EEUU pierde porque los pueblos ganan

Estamos viviendo un fenómeno excepcional. Hasta la liquidación de los imperios coloniales, la tendencia era a que un pequeño grupo de potencias acaparara una parte cada vez mayor de la riqueza mundial. Desde la formación del Tercer Mundo, y de manera más acelerada en las últimas dos décadas, está sucediendo lo contrario. Los países que antes eran colonias o semicolonias conquistan un porcentaje creciente del PIB global.

Quien pierde es EEUU. La superpotencia suponía en el año 2.000 un 31% del PIB mundial, ahora solo representa un 25,1%.

Y la caída es mayor en el G-7, las principales potencias imperialistas, todas ellas bajo dominio norteamericano. Al comenzar este siglo acaparaban el 64,7% de la riqueza global, hoy solo se quedan con el 42,5%. ¡Más de 20 puntos menos!

Y quienes ganan son los países y pueblos del mundo. La emergencia china ha sido espectacular. Pasando de representar el 3,5% del PIB global en el año 2.000 al 17,1% en la actualidad. Multiplicando su peso por tres.

El peso de EEUU en el PIB global ha caído seis puntos. Esto suponen siete billones perdidos

Pero no es una peculiaridad exclusiva de China. Los países que hoy forman los BRICS solo suponían el 6,2% de la riqueza mundial al comenzar el siglo XXI, y hoy suponen el 27,3%. Más que EEUU.

Y el conjunto del Tercer Mundo, que apenas representaba un 17,8% del PIB global en el año 2.000, hoy supone el 42,5%, casi la mitad.

Son números que representan una realidad aplastante. Los países y pueblos conquistan una parte mayor de la riqueza mundial, que se la arrebatan a EEUU, provocándole pérdidas milmillonarias.

Si el peso de la superpotencia en la economía mundial ha caído seis puntos, eso significa que deja de apoderarse directamente de… ¡siete billones de dólares!

Este enorme retroceso explica la voracidad de los EEUU con Trump. Necesitan detener esta sangría.

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Una batalla decisiva

El dólar, cada vez más cuestionado

A finales del siglo pasado el 73% de todas las transacciones internacionales se realizaban en dólares. Hoy ese porcentaje ha caído hasta el 58%. Y la tendencia es a que disminuya todavía más.

Este es uno de los datos que mejor reflejan el retroceso de la superpotencia.

La hegemonia global del dólar es clave para EEUU. Gracias a ella el resto del mundo estamos obligados a adquirir dólares para comprar recursos clave, por ejemplo petróleo. EEUU es el único país que tiene su deuda en una moneda que ellos controlan, y que el resto del planeta debemos comprarles forzosamente. Esto les permite financiarse a costes bajísimos, y nos obliga a los demás a financiar los gastos de la superpotencia.

El retroceso del poder del dólar es un golpe a la hegemonía norteamericana

Cuestionar el dominio del dólar es golpear uno de los cimientos de la hegemonía norteamericana. Y esto es lo que ya está sucediendo.

Una de las razones del ataque norteamericano sobre Venezuela es que China adquiría el 84% del petróleo del país… y no lo pagaba en dólares. EEUU no podía permitir esta experiencia se extendía, acabando con la obligación de comprar el petróleo en dólares.

No solo China, también el conjunto de los BRICS están impulsando lo que se ha llamado “desdolarización”. Estableciendo que cada vez más intercambios entre ellos se paguen no en dólares sino en las monedas locales.

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One thought on “Un feroz ataque… en medio de un gran retroceso”

  • Enrique Soria Romero dice:

    La pena es que despues de estar medio siglo XX vendiendo papeletas y estudiando el capitalismo en el Japon.Los comunistas viejos nos vamos a morir y nos vamos a perder el siglo XXI donde los pueblos del mundo comprenderan ,gracias a Trump , lo que es el hegemonismo fascista mundial.Una pena!!

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