Educación

Un ataque personal

Hay datos que empiezan a sr recurrentes y referentes del tipo de educación que se imparte en España y que, además, hemos podido ver en esta sección desde múltiples y variado puntos de vista. Y lo de “la educación que se imparte” entiéndase que no va, en lo fundamental, encaminado a señalar a los profesionales. Pero la realidad es que el 50% de los estudiantes que empiezan estudios universitarios no los acaban. A lo que hay que añadir que el 50% de los que acaban van a parar al sector servicios o al paro. Lo que no sirve de estí­mulo para los que empujan por detrás, ni para las perspectivas del paí­s. Pero un reciente estudio aporta un dato que el buen entendimiento podrí­a dar por sabido, tanto en la educación universitaria, como en primaria y secundaria: el factor más determinante en el éxito escolar es la implicación de los padres en los estudios de sus hijos… cada vez queda menos vergüenza por estas tierras.

El estudio ha sido resentado por la Fundación de Cajas de Ahorros – “Educación y familia: los padres ante la educación general de sus hijos en España” –, el catedrático de la Universidad Complutense, Juan Carlos Rodríguez, y Juan Jesús Fernández, doctorando de la Universidad de Berkeley.A través de 820 encuestas, realizadas entre mayo y junio del año pasado, se concluye que el 56% de los padres ayudan frecuentemente a sus hijos con los deberes, del 23% al 34% los llevan al teatro y del 19% al 48% al museo. El 95% acuden a las reuniones correspondientes convocadas por los profesores en el centro escolar. La tesis es clara: el cambio educativo pasa más por un cambio de “actitud” de profesores, padres y alumnos, que por un cambio político-legislativo.Sin embargo los profesionales de la educación no se encuentran en el seno familiar. Quien dicta las normas tampoco, ni la orientación pedagógica, ni quien dirige el proceso de socialización en un ámbito colectivo, ni quien pasa más tiempo con los niños que sus propios padres…. Todo está del revés.No se puede obviar la determinación que ejerce la actitud de los padres sobre sus hijos y el proceso educativo. Pero de ahí a transformar los datos empíricos del estudio en una tesis que arremete contra las familias descargando sobre ellos la responsabilidad de una de las debacles educativas más sonadas de las historia de nuestro país – LOGSE, LOU – va un universo entero, un abismo abierto con fuego y demonios de por medio.Hoy en día cada vez son más las familias en la que tanto el padre como la madre trabajan fuera de casa, o lo hacen el día completo, o cualquiera de los dos no dispone de más ayuda que la que vecinos o parientes cercanos puedan proporcionarles porque crían en solitario a sus hijos. En un mundo en el que la tendencia – ya de indignación popular – es la de aumentar la jornada laboral y en el que están empeorando aceleradamente las condiciones de vida, es decir, dinero y tiempo de vida disponible, una afirmación como ésta es casi un ataque personal.

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