Un año de gobierno de Syriza en Grecia

Un año después, Syriza resiste

La pervivencia en Grecia -un año después de su triunfo electoral- del gobierno de Syriza es una victoria del pueblo griego y del resto de los pueblos de Europa. Y lo es porque el objetivo por el que han trabajado Washington y Berlí­n -a través de la troika- durante todo este año no es sólo que en Grecia se siguieran aplicando sus recetas de recortes y de saqueo sistemático, sino derribar al único gobierno europeo que se ha atrevido a desafiar su dominio. No lo han conseguido: 365 dí­as después, Syriza resiste.

La resistencia de Syriza al frente del gobierno griego es una rotunda victoria del pueblo griego. La mera existencia -en un país de la UE y de la OTAN- de una línea antihegemonista al frente del gobierno heleno es ya un triunfo.Su resistencia durante un año -después de la ofensiva imperialista más feroz que haya conocido gobierno europeo alguno desde la II Guerra Mundial- es una hazaña de la que el resto de los pueblos que sufrimos las imposiciones de la troika tenemos humildemente que aprender.

Tras los primeros desplantes a la Troika y el emocionante pulso mantenido con el referéndum convocado frente a las exigencias de nuevos ajustes -consulta ganada con un 66%- el brutal ultimátum de las institiciones europeas y la amenaza del ‘Gréxit’, que abocaba a la inmediata quiebra y a la muerte súbita de la economía helena, obligaron al gobierno de Tsipras a dar un paso atrás para poder mantener el gobierno. La mera existencia -en un país de la UE y de la OTAN- de una línea antihegemonista al frente del gobierno heleno es ya un triunfo. Su resistencia durante un año es una hazaña.”

“Tomamos la responsabilidad hacia el pueblo griego de seguir con vida y continuar la lucha en lugar de elegir el suicidio de la vuelta inmediata al dracma devaluado”, dijo hace meses Tsipras ante su propia -y muy críticabancada parlamentaria. “No voy a hacerles el favor a nuestros enemigos de que el gobierno de Syriza sea sólo un paréntesis en la historia griega”, aseguró.

“Nos encontramos solos, sin ningún aliado, dentro del régimen neoliberal que es la organización institucional de la UE. Nos sometieron a una presión y un chantaje totales sin solidaridad alguna: o firmáis [el rescate] u os aplastamos. Entonces elegimos una retirada táctica. El conflicto sólo tiene sentido si puede resultar victorioso”, dice Vernardakis, ministro de Syriza de Reforma Administrativa.

“Si no hubiéramos dado un paso atrás [con el rescate], ¿qué habría pasado? Nos habrían liquidado y esto sí que sería un ejemplo negativo para España y el resto de países; habría sido como asumir ‘sigan con lo mismo, porque nada se puede cambiar”, insiste.

Desde entonces, para poder acceder a las líneas de crédito de las que depende el funcionamiento de sus servicios básicos, el ejecutivo de Syriza se ha visto obligado a aplicar, con mayor o menor disciplina, las medidas de saqueo y ajuste dictadas desde Berlín o el FMI, que ya han provocado que Grecia entre de nuevo en recesión.

Quien sólo aprecia el aspecto de las medidas antipopulares que la troika obliga a tomar a Atenas, y no la lucha -sorda a veces pero enconada siempre- del gobierno de Syriza por resistir al acoso y derribo al que le someten los centros de poder, es que ignora qué significa que un pequeño país se enfrente -en solitario, en el mismísimo seno de la UE- al hegemonismo norteamericano, a potencias imperialistas como Alemania, a poderosas instituciones como el FMI o el BCE y a la intransigente arquitectura de poder de la Unión. Quien no espere una batalla larga, intensa, plagada de avances y retrocesos, de ofensivas y retiradas, de pequeños éxitos y dolorosas resistencias, es que no comprende la naturaleza feroz de las relaciones internacionales, es que ignora el precio que hay que pagar por defender la soberanía nacional.

Un año de Syriza: ¿retirada táctica o traición a sus principios?He aquí una cuestión que los revolucionarios y progresistas no podemos dejar de preguntarnos, y que no podemos contestar sin responder primero a otra pregunta: ¿Quién es el enemigo en Grecia, en Europa (y en España)? ¿Donde está la línea de demarcación entre nuestros verdaderos enemigos y nuestros auténticos amigos? ¿Cuales son sus proyectos?

Son las clases dominantes norteamericana y alemana, con la troika a su servicio, los que han saqueado a Grecia hasta el tuétano, los que han condenado al pueblo griego a la crisis económica y social más feroz que hayan conocido, los que han causado un nivel de destrucción de la economía comparable al que causaron los nazis en la ocupación de la Hélade, los que han atrapado al país en una deuda externa -odiosa y diseñada artificialmente- que supone el 171% de su PIB. Ellos son el enemigo principal, ellos son la fuente de todos los recortes y la miseria: en Grecia, en Europa y en España.

Y su objetivo principal era y sigue siendo derribar a Syriza y a Tsipras, para instalar de nuevo un gobierno de sus títeres del bipartidismo griego, para poder proseguir sin sobresaltos, rebeliones ni desplantes el saqueo sistemático del país heleno. Por eso todas las posiciones que -a derecha o a izquierda- tratan a Syriza de “traidores” a sus principios, le hacen objetivamente el juego a la troika.

La victoria que significa la pervivencia, no significa que el balance del año no tenga aspectos dolorosos y agrios. Para poder acceder a las líneas de crédito del tercer rescate, el gobierno de Tsipras se ha visto obligado a acometer algo que va contra lo más profundo de su ideario electoral: la reforma de las pensiones. Una imposición de alto voltaje social que los centros de poder hegemonistas saben que puede significar la sangría de votos definitiva para Syriza.El gobierno griego intenta modular o suavizar los recortes dictados por la troika, de forma que sus aristas más afiladas no recaigan contra las clases más empobrecidas, sino que el monto principal del ajuste lo asuman las clases altas y las grandes fortunas. Pero esta forma de ‘gresistencia’ suele ser cercenada por los ‘hombres de negro’ que fiscalizan que se cumplan a rajatabla y de acuerdo a las especificaciones del Eurogrupo.

El pasado diciembre, el ejecutivo fue obligado por la troika a retirar el llamado “programa social” paralelo (cobertura médica para los excluidos, células de apoyo a la población vulnerable en ayuntamientos; sopas populares sufragadas por el Estado, prorrogadas durante un año; una factura social de electricidad) como una intransigente premisa para acceder a los 5.700 millones de euros del tercer rescate. Atenas busca amortiguar el daño; la troika, que las medidas tengan el impacto más doloroso posible.

Pero contra los designios de Washington y Berlín, el 64,2% de los griegos creen que el gobierno necesita más tiempo, y sólo el 27% defiende la celebración de nuevas elecciones.

Syriza resiste mientras espera una correlación de fuerzas que le permita desafiar de nuevo a la troika imperialista. Vientos de oposición a Merkel ya se levantan en Portugal, Italia o España, pero los nubarrones de una nueva fase de la crisis mundial con epicentro en Wall Street auguran que el saqueo hegemonista sobre Grecia y el Sur de Europa tenderán a hacerse más insaciables.

La batalla de Grecia continúa, y cada día que Syriza resiste es una valiosa lección de la que debemos aprender.

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