El apoyo de las CUP al gobierno de Puigdemont

Traición

Miles de trabajadores y luchadores contra los recortes triplicaron los votos de las CUP confiando en las promesas de su programa electoral. No votaremos a Artur Mas y todo lo que representa, los recortes de la Troika en Cataluña y la corrupción. ¡Nunca, Nunca, Nunca! Habí­a repetido hasta la saciedad su candidato Antonio Baños.

En vez de eso, los dirigentes se escudaron en unas asambleas poco claras para justificar lo que finalmente han acabando haciendo. Salvar en el último minuto al sucesor de Mas. Investir al “enemigo de clase”, al partido de la corrupción sistémica, al sector de la burguesía catalana más entregado al los dictados de Merkel y dispuesta a convertir una “Cataluña independiente” en un protectorado de la OTAN. A cambio de unas migajas de la tarta política y sus prebendas asociadas. Y aceptando un auténtico pacto de rendición, entregando dos diputados como rehenes a Junts Pel Si, aceptando una vergonzosa autocrítica por el tiempo perdido en socrorrerles y garantizando por escrito que no votaran en contra de ninguna medida que ponga en peligro su gobierno secessionista. Sólo un miembro del secretariado, Xavier Monge, excabeza de lista por Barcelona en las municipales de 2011, ha tenido la honradez revolucionaria de dimitir denunciando que el proceso soberanista es “un fraude”. La decisión de los dirigentes de las CUP, apoyando un gobierno independentista del sector más corrupto de la burguesía catalana, es una traición a sus bases y a sus electores

En circunstancias como estas cobra todo su sentido lo que decía el manifiesto “Decidamos ¡No a la independencia!” firmado por 300 personalidades de izquierdas ante la consulta del pasado 9 de noviembre: “¿Qué hace cualquiera que se diga de izquierdas yendo de la mano de esta gente? Nadie ha de engañarse con la falsa creencia de que la independencia de Cataluña creará mejores condiciones para lograr el cambio político y social en todo el Estado español. Lo único que conseguiríamos sería dividir y enfrentar al pueblo catalán consigo mismo y con el resto del pueblo español”. ¿Cómo van a explicar estos dirigentes que se crean mejores condiciones para un verdadero cambio social colocando al frente de la “nación” al jefe de la burguesía, al representante de la Troika en Cataluña?

Lo que han firmado los dirigentes de la CUP no es lo que esperaban sus bases y la mayoría de sus votantes. Y son esas mismas bases las que tienen que denunciar esta traición de sus dirigentes para que las CUP luchen codo con codo con la amplia mayoría del pueblo trabajador que rechazamos la Cataluña y la España actuales, dependientes de la Troika, degradadas por una clase política depredadora y corrupta, empobrecidas y sin un proyecto propio de futuro.Pero que sí queremos luchar unidos por una Cataluña y una España diferentes, que hagan suyas lasconvicciones y la tradición progresista y de izquierdas de millones de demócratas, librepensadores,catalanistas, republicanos, socialistas, comunistas o anarquistas”.El golpe de mano dado en Cataluña no sólo ha entronizado de nuevo un gobierno de la burquesía reaccionaria y corrupta catalana, sino que favorece los planes de los enemigos comunes del pueblo de todas las nacionalidades y regiones de España -el gran capital de las grandes potencias encabezados por yanquis y alemanes- para articular un gobierno favorable a sus intereses. Defender un gobierno de unidad amplia que ponga fin a los recortes que represente a esa mayoría social expresada el 20-D es lo que se más de 16,5 millones de votantes de toda España esperan y exigen, también las bases y votantes de las CUP frente a la traición de sus dirigentes.

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